Terraza de Il Paradiso en Cala Major llena de invitados con vistas al mar en la inauguración.

Apertura de temporada en Cala Major: Il Paradiso llena la terraza de personalidades y brisa marina

Apertura de temporada en Cala Major: Il Paradiso llena la terraza de personalidades y brisa marina

El restaurador Peter Axelsson inauguró su Il Paradiso en Cala Major ante unas 250 personas. Rostros internacionales, vistas al mar y bocados italianos marcaron el inicio de la temporada.

Apertura de la temporada en Cala Major: Il Paradiso llena la terraza de personalidades y brisa marina

Una noche con comida italiana, rostros conocidos y el aroma de la sal en el cabello

El sábado por la noche un local en Cala Major dio una señal clara: aproximadamente 250 invitados llenaron la terraza de Il Paradiso cuando el anfitrión Peter Axelsson invitó a la inauguración de la temporada. Entre copas de prosecco, pequeños bocados italianos y tiramisú, las conversaciones fueron protagonistas; a eso se sumaban los cócteles largos y el suave murmullo de la bahía.

La lista de invitados combinaba rostros internacionales y locales. La compositora Kristina Bach, que según dijo viajó expresamente desde Dubái, estuvo presente al igual que el cónsul alemán Wolfgang Engstler, quien ha anunciado su despedida de la isla para el verano de 2026 y esa noche acudió acompañado de su esposa. El actor Martin Semmelrogge y su mujer formaron parte de los asistentes, al igual que nombres conocidos de la sociedad isleña como Jörg Dahlmann, Britt y Alex Jolig, Claudelle Deckert con su esposo Peter Olsson, el agente inmobiliario Marlon Keller —acompañado de su caniche Coco— y una serie de figuras del mundo del arte y la escena.

Quien caminaba por la calle rumbo a Cala Major en una templada noche de marzo oyó el tintinear de las copas, alguna que otra carcajada y el roce de las sillas en el suelo de la terraza. Entre las conversaciones se colaban sonidos familiares de Mallorca: algún motor de lancha en la bahía, el chirrido de una maleta con ruedas en la mesa de al lado y de vez en cuando el pitido de un aviso de taxi a lo lejos. A pesar del aire fresco, el ambiente se mantuvo cálido y desenfadado; la celebración continuó hasta aproximadamente la una de la madrugada.

Estas veladas muestran cuánto vive la escena gastronómica de Mallorca a lo largo del año. Il Paradiso ofreció, con vistas al mar, un interior acorde y una carta reducida pero cuidada, un marco marcado en el que tanto las personalidades como los residentes se sintieron cómodos. Para los anfitriones eso supone visibilidad, reservas en temporada baja y una señal para proveedores, personal y otros negocios de que el sector vuelve a activarse.

Para la sociedad de la isla un evento así tiene un efecto doble. Por un lado atrae atención e invitados a un barrio valorado por locales y visitantes. Por otro, demuestra cómo pueden funcionar los encuentros entre distintos grupos —artistas, empresarios, residentes e invitados internacionales— sin que ello perjudique al vecindario. También hubo lugar para los perros: el pequeño caniche junto a Marlon Keller se relajó bajo la mesa mientras la gente fotografiaba y conversaba.

Una pequeña observación cotidiana: quien prefiera sentarse fuera en noches así debería llevar una chaqueta ligera. Aunque por la tarde el sol calentara, el viento procedente de la bahía trae aire fresco que se nota sobre todo tras la puesta de sol. Aun así, es precisamente esa mezcla de brisa marina y terraza iluminada lo que hace el encanto.

¿Qué queda como perspectiva? Estas inauguraciones de temporada son más que avistamientos de famosos; son publicidad para la gastronomía artesanal en la isla, para empleos y para la convivencia cultural. Si te ha picado la curiosidad: una visita en un día laborable más tranquilo merece la pena, especialmente si quieres contemplar con calma la bahía de Cala Major. Y si vives cerca: apoyar al vecindario con una cena ayuda a los negocios locales a superar el periodo de transición hasta la temporada alta.

Al final fue una noche que quedó en la memoria: buena comida, rostros conocidos y nuevos, el mar como telón de fondo y esa sensación de que Mallorca se prepara de nuevo para una nueva temporada.

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