Cossiers desfilando y celebración de la Asunción en Mallorca frente a La Seu

Asunción de María en Mallorca: entre devoción y Cossiers

El 15 de agosto Mallorca une el silencio de las campanas de la catedral con bailes coloridos en las plazas. Un día de hierbas, luz de velas y encuentros sorprendentes: una guía local sobre rituales, horarios y recomendaciones.

Un festivo que se siente en cada callejón

Cuando el 15 de agosto el calor se posa lentamente en los bancos de piedra del casco antiguo y las campanas de La Seu alcanzan un tono más grave, la isla cambia. No es un viernes de verano cualquiera: las iglesias se llenan, el parpadeo de las velas juega con la luz de los vitrales y de algunas casas se eleva el aroma de albahaca y otras hierbas. Quien pasea por Palma a primera hora de la tarde oye cantos suaves, pasos tímidos sobre la piedra antigua y la risa lejana de personas que luego bailarán.

Por qué el día es más que una fiesta

La enseñanza eclesiástica sobre la Asunción de María puede haber sido explicada de forma sobria, pero en Mallorca se ha convertido en una trama viva de devoción y tradición. Por la mañana reina el recogimiento; por la noche las calles marcan el compás. Esta dualidad es su encanto: unas horas de silencio reverente y luego trajes coloridos, tambores y buen humor popular. Para los locales es más que costumbre, es una estación de sentimientos.

Rituales: lechos, misa y la María yacente

La víspera, las imágenes de la Virgen a menudo se colocan en los llamados lechos: sencillas tumbas adornadas con flores y hierbas. En iglesias como Sant Miquel en Campanet o en la catedral se ve esto claramente: pequeñas islas de calma entre grupos de turistas y paseantes cansados. En La Seu hay una talla de madera del siglo XVI expuesta; la misa suele celebrarse el día festivo hacia las 10:30. Quien llega temprano encuentra tranquilidad; quien entra más tarde a menudo presencia ensayos corales o la cálida luz de las velas al atardecer.

Visita posible: La María yacente en La Seu suele estar visible hasta el 22 de agosto. Horarios (a fecha de 2025): lunes–viernes 10:00–17:00, sábados 10:00–13:30 y 18:30–20:00, domingos 9:30–13:00 y 18:30–20:00. Consejo: justo antes del cierre las voces suelen estar llenas de recuerdos; media hora a veces basta para comprender algo que ningún guía explica.

Más contexto: exposiciones y visitas a museos

Quien busca no solo ambiente sino también datos, encuentra en la Arca (Carrer de Can Oliva, 10) una muestra fotográfica sobre los lechos de la isla. El Museu de Mallorca ofrece visitas especiales con objetos e historias ligados a la festividad. Estos lugares dan contexto: ¿por qué se coloca esta hierba en concreto? ¿qué artesanos tallaron las figuras? Respuestas que resuenan en el interior de las iglesias.

Fiesta popular: Cossiers, bailes y plazas de pueblo

Al caer la tarde el ambiente en muchos lugares se vuelve festivo. En Montuïri, por ejemplo, los Cossiers recorren las calles con sus trajes coloridos y pasos resonantes: un espectáculo que a menudo comienza sobre las 18:30. El contraste es hermoso y a veces travieso: por la mañana reverencia, por la noche desenfreno. Para los visitantes es una promesa mallorquina: se puede estar a la vez solemne y alegre.

Qué hacen los lugareños (y qué deberían llevar los viajeros)

Muchas familias preparan pequeñas macetas con hierbas —albahaca, romero o salvia— y las llevan a la iglesia. Se cree que las hierbas reciben la bendición y, en días calurosos, su aroma resulta especialmente reconfortante. Un consejo sencillo: lleva una pequeña planta en maceta o cómprala allí. Es una forma discreta pero bonita de participar. Y cuando se ponga el sol: quédate un rato, escucha, déjate invitar; a veces es la conversación con una mujer mayor en el banco de la iglesia la que explica el día.

Tanto si se es creyente como si se sigue la tradición por curiosidad: la Asunción de María en Mallorca es un día en el que historia, música y comunidad confluyen. Es una oportunidad para ver la isla de otra forma —no solo como postal—, como un lugar donde olores, voces y viejas costumbres conviven. Lleva una pequeña planta, colócate en la nave de la iglesia y respira hondo. Merece la pena.

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