Axel Kahn en Puerto Portals con un espresso macchiato, en un evento de networking

Mallorca como segundo salón: Axel Kahn, networker y hombre de familia entre Puerto Portals y Múnich

Mallorca como segundo salón: Axel Kahn, networker y hombre de familia entre Puerto Portals y Múnich

Axel Kahn viaja entre Múnich y Mallorca, adora su ritual del espresso macchiato en Puerto Portals y aporta vida y oportunidades de negocio a la isla con sus eventos de networking.

Mallorca como segundo salón: Axel Kahn, networker y hombre de familia entre Puerto Portals y Múnich

Rara vez se le ve temprano por la mañana, pero cuando ocurre, suele estar con una taza de espresso macchiato en la mano y un trozo de tarta de zanahoria en el plato: Axel Kahn no hace un gran despliegue de su ritual en Mallorca. Desde hace unos 15 años la isla forma parte de su agenda. Se desplaza entre Múnich y Puerto Portals, pero para él Puerto Portals es una especie de segundo salón.

Frente al puerto suenan los cubiertos, el olor del diésel de los lanchas se mezcla con el del mar, y al lado turistas y residentes habituales intercambian novedades. Precisamente aquí, entre las fachadas encaladas y los mástiles esbeltos, suele comenzar el día para Kahn. No es un cliché, sino una pequeña escena cotidiana: un espresso, una breve charla con el tabernero, y luego a navegar o al siguiente encuentro.

Axel Kahn no es un simple invitado famoso; se ha labrado un papel como networker. En Múnich dirige el “Fine Time Business Club”, una plataforma que reúne a emprendedores, ponentes y empresarios. En Mallorca fue organizador en el pasado: aún se recuerdan en los círculos especializados las Pixx‑Lounge en Port Adriano de 2017 y 2018. Ese tipo de eventos han traído algo de vida empresarial y nuevos contactos a la isla.

Eso es bueno para Mallorca. Más encuentros significan más encargos para los servicios locales, nuevas colaboraciones para hoteles y restaurantes y una mayor visibilidad de la isla como sede para formatos de negocio pequeños pero selectos. Kahn reúne a personas del deporte, los medios y la economía en una misma mesa: a menudo sin aspavientos, con una pizca de humor.

El hombre procede de una familia de fútbol. Su padre jugó en la Bundesliga, su hermano Oliver llegó a ser un portero de clase mundial. El propio Axel calzó las botas en la segunda división para el KSC y más tarde trabajó como entrenador. El tema del fútbol le acompaña, pero no se apoya únicamente en éxitos pasados. La trayectoria deportiva forma parte de su identidad y a veces abre puertas en las conversaciones, pero ya no es el único pilar de su vida profesional.

En lo personal han cambiado cosas en los últimos años: en 2024 celebró su boda y la familia volvió a crecer. Se le ve a menudo con su mujer Sarah y el hijo menor en Puerto Portals, donde la mezcla relajada de turistas y locales le ofrece el entorno perfecto. El alboroto del Ballermann no es lo suyo; prefiere las zonas más tranquilas de la isla, el paseo de Palma y buenos restaurantes como el Mar de Nudos en el Passeig Marítim.

Su libro «Das Kahn‑Gen», publicado en 2019, encontró rápidamente lectores. Las ediciones se vendieron bien; quien habla con él suele escuchar anécdotas de la vida entre los campos de fútbol, los focos de estudio y las salas de conferencia. Esto también forma parte de su trabajo: contar, conectar y, a veces, asesorar. Podcasts, charlas en directo y antes propios formatos de radio y televisión completan su repertorio.

Una fortaleza que se nota en Mallorca es la capacidad de Kahn para agrupar ofertas. Eventos Motorworld, encuentros en el Mallorca Country Club o cenas privadas de empresarios: todo ello crea oportunidades para poner en contacto a actores locales e inversores extranjeros. Ese tipo de encuentros no garantizan el éxito comercial, pero abren puertas; a menudo basta una conversación breve en el puerto para poner algo en marcha.

En la isla eso también provoca una atmósfera perceptible: mayor disposición a probar cosas nuevas, especialmente en nichos como la hotelería boutique, eventos especializados o el sector de la restauración. En los cafés de Puerto Portals, en el Paseo Marítimo o en los pequeños talleres de Palma surgen ideas que, sin esos encuentros, crecerían más despacio.

La imagen que dibuja Kahn es pragmática y personal a la vez. Forma parte de una generación que combina espíritu deportivo y emprendimiento. En Mallorca eso actúa como un pequeño catalizador: la gente se reúne, habla, prueba posibilidades —y a veces de ahí surge un proyecto, un empleo o simplemente un nuevo contacto.

Quien lo conoce se encuentra con un hombre que gusta de escuchar, raramente eleva la voz y que entiende lo importantes que son los rituales: un espresso por la mañana, una charla en el pantalán, tiempo en familia. Para Mallorca eso supone un complemento en la vida cotidiana de la isla —no una gran promesa, sino una presencia constante que abre puertas y que a veces simplemente aporta alegría. Y en ello no hay nada malo que destacar.

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