Bomberos y voluntarios cansados desembarcan en el puerto tras combatir incendios forestales

De regreso del frente de fuego: lo que realmente necesitan las fuerzas de Mallorca

Cuatro días en llamas: equipos de Palma y de las Baleares regresan de combatir incendios forestales en Castilla y León. Queda el cansancio — y muchas preguntas sobre la preparación y la atención posterior.

Cuatro días, viento polvoriento y el largo regreso

Al amanecer ya se les ve a menudo en el puerto: figuras cansadas con botas gastadas, ropa de protección todavía medio húmeda, tazas de café en la mano. Los equipos de Palma y de otras islas vuelven hoy en ferry tras cuatro días de intervención en Castilla y León, como contó Mallorca envía bomberos y sanitarios al continente – Solidaridad en tiempos difíciles. En la memoria aún permanece el olor a humo, en los bolsillos las últimas chocolatinas y pequeñas notas sobre brasas que no querían desaparecer.

La pregunta clave: ¿Están las Baleares lo bastante preparadas?

El tema central que se plantea en los muelles no es nuevo —y precisamente por eso urge: ¿Qué tan bien preparadas están realmente las Baleares para incendios forestales de gran magnitud? Cuatro días en un terreno ajeno muestran puntos fuertes: movilización rápida, equipos experimentados, colaboración efectiva con las fuerzas locales. Pero también evidencian lagunas que en el debate público suelen pasar desapercibidas: desgaste del material, cargas logísticas por largos trayectos y el agotamiento psíquico que no aparece en las estadísticas de intervención. La llegada de humo hasta Palma fue cubierta por España arde: rastros de fuego hasta Mallorca — ¿Está realmente preparado el país?.

En Peranzanes (provincia de León) el trabajo consistía a menudo en buscar brasas, mantener líneas de fuego y proteger caseríos. Tendido de mangueras durante horas, viento polvoriento, calor y lluvias ocasionales —un vaivén que daba más esperanza que alivio real. Los ayudantes mallorquines trabajaron hasta 14 horas al día en turnos cambiantes, a veces hasta entrada la noche, según se narró en Mallorca envía bomberos y equipos de rescate al continente para combatir incendios.

Lo que rara vez se menciona: seguimiento y mantenimiento del material

De regreso en las islas no espera solo la familia, sino la tediosa rutina del seguimiento: se desechan mascarillas, se revisan los equipos de respiración, se limpian las mangueras. Suena poco espectacular, pero es decisivo para la capacidad operativa de las semanas siguientes. Bajo el ruido de las grúas del puerto los bomberos veteranos hablan en voz baja de acoplamientos doblados, juntas agrietadas y la necesidad de repuestos que no están disponibles de un día para otro.

«Casi no hemos dormido», dice uno de los ayudantes. No se oyen demandas dramáticas, sino puntos concretos: rotaciones de reemplazo reguladas, ventanas de mantenimiento financiadas y acompañamiento psicosocial profesional tras intervenciones intensas. Sin estos pilares la solidaridad corre el riesgo de debilitarse a largo plazo.

Logística, formación y el límite de la voluntariedad

Las Baleares se benefician de voluntarios comprometidos —eso es indiscutible. Pero cabe preguntarse cuánto tiempo podrá mantenerse esa forma de apoyo ante unas exigencias crecientes. Los trayectos en ferry, los costes adicionales de alojamiento y la carga sobre las familias en casa son factores reales. Igualmente importante: la formación específica. La lucha contra incendios en una meseta seca y polvorienta difiere de las intervenciones en matorrales mediterráneos en Mallorca. Programas de intercambio y ejercicios conjuntos regulares con unidades del continente podrían ayudar; para orientarse en políticas y prevención conviene consultar al Ministerio para la Transición Ecológica.

Propuestas concretas desde la práctica

De las historias de quienes han regresado se extraen propuestas prácticas:

- Fondo de mantenimiento para equipos: Un fondo separado, financiado públicamente, para repuestos y conservación permitiría reparaciones rápidas y garantizaría la disponibilidad operativa.

- Planes de rotación en lugar de sobrecarga: Tiempos de despliegue estandarizados y periodos de descanso claramente regulados reducen el agotamiento y mantienen la capacidad operativa por más tiempo.

- Seguimiento psicosocial: Debriefings profesionales y ofertas accesibles de apoyo tras las intervenciones previenen cargas a largo plazo.

- Bancos regionales de equipamiento: Almacenar equipos y repuestos de forma centralizada para intervenir con rapidez —especialmente importante ante largos trayectos en ferry.

Lo pequeño, que a menudo ayuda

Entre todos los debates técnicos son a menudo los gestos pequeños los que marcan la diferencia: un plato de sopa desde un pueblo afectado, un uniforme recién lavado en el puerto, un oído atento del vecino. Para muchos ayudantes esos signos de agradecimiento valen más que los comunicados oficiales.

Quien quiera apoyar puede hacerlo de forma práctica: donaciones para material a través de canales establecidos, como Cruz Roja Española, donación de sangre o apoyar a las organizaciones de ayuda locales en Mallorca. Y en el día a día: reservar un hueco en la agenda para quienes regresan —una comida caliente y escuchar suelen ser la primera atención real.

El regreso de los equipos es una ocasión para que la política local y la sociedad se pregunten con calma: ¿Queremos confiar solo en la solidaridad a corto plazo —o invertimos ahora en estructuras duraderas para que la ayuda sea eficaz y sostenible? Los hombres y mujeres que hoy desembarcan con guantes sucios tienen respuestas. Sería bueno que también las escucháramos.

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