Tras siete años: el barco tardoantiguo de la Playa de Palma llega a tierra

Tras siete años: el barco tardoantiguo de la Playa de Palma llega a tierra

Tras siete años: el barco tardoantiguo de la Playa de Palma llega a tierra

Un barco mercante de hace 1.600 años, descubierto en 2019 por un bañista, fue izado a tierra tras meses de recuperación. Ánforas, inscripciones y un sello con el símbolo de Cristo ofrecen perspectivas sobre el comercio de la Tardoantigüedad.

Tras siete años: el barco tardoantiguo de la Playa de Palma llega a tierra

320 ánforas, inscripciones manuscritas y un casco que descansó largo tiempo bajo la arena

Por la mañana, cuando las panaderías de la Playa de Palma reparten pan y ensaimadas y las gaviotas planean sobre las olas, ayer temprano la gente se reunió en el muelle de Can Pastilla para ver cómo las últimas grandes piezas de madera de un barco mercante de unos 1.600 años eran izadas a tierra. Lo que en 2019 empezó como el hallazgo fortuito de un bañista a solo dos metros de profundidad mantuvo a la isla en vilo durante las últimas semanas: boyas, bolsas de elevación y estructuras de acero soldado sacaron a la luz un pecio tardoantiguo.

Para la isla es más que una imagen espectacular de verano: los investigadores encontraron la carga casi completamente conservada: alrededor de 320 ánforas, muchas de ellas selladas. En 84 vasos se conservan inscripciones pintadas con tinta negra, los llamados tituli picti. Se pueden leer nombres como Alumnio y Ausonio, indicaciones de peso y designaciones de productos. Por ejemplo, aparece la mención de una salsa de pescado garum de alta calidad y de varias clases de aceite de oliva.

Los análisis apuntan a que parte de la carga procedía de la zona de Cartagena. Los restos detectados en algunas ánforas coinciden con salsa de anchoa; otras muestras indican aceite de oliva virgen. Tapones con un símbolo de Cristo sugieren una datación en la época tardoantigua, posiblemente en el siglo IV.

Las labores de salvamento duraron alrededor de cuatro meses y exigieron un equipo de arqueólogas y arqueólogos de varias universidades, además del apoyo de la policía y la Guardia Civil. El viento, las olas y la temporada turística alta no facilitaron el trabajo: los buzos tuvieron que readaptarse continuamente mientras en la playa seguía la vida cotidiana con sombrillas, vendedores ambulantes y ciclistas.

Prácticamente la recuperación se realizó por fases: primero se recuperaron las ánforas y otros restos de la carga; después vinieron las piezas mayores de la estructura de madera. Bolsas de elevación hicieron flotar los fragmentos con suavidad, remolcadores los llevaron hasta el puerto, donde estructuras de acero permitieron izarlos a tierra. Ahora empieza la conservación: durante meses las piezas de madera se tratarán en baños de desalinización para preservar el material delicado.

Desde el punto de vista científico, el hallazgo es especialmente relevante porque la combinación de inscripciones comerciales, datos de peso y referencias a comerciantes privados permite reconstruir mucho sobre los mecanismos económicos de la época. La mezcla de registros comerciales privados y anotaciones de peso estandarizadas ofrece una visión de la organización y el control del transporte de mercancías que es poco conocida en el ámbito mediterráneo.

Para Mallorca en sí el hallazgo tiene un valor visible: amplía el perfil cultural de la isla más allá de las imágenes de playa y la promoción turística. En los próximos meses los objetos conservados serán la base para exposiciones, programas educativos y actividades de divulgación. Museos y entidades locales ya estudian cómo poner el hallazgo a disposición de la población y visitantes: desde paneles informativos en el puerto hasta recorridos digitales.

Y luego están las pequeñas escenas humanas: pescadores desayunando en el espigón y debatiendo cómo pudo hundirse un barco así; grupos escolares mirando las ánforas con ojos curiosos; jubilados en el paseo que comparten sus historias de mar y tormentas. Esas imágenes muestran que la arqueología no es solo investigación, forma parte de la vida cotidiana de la isla.

El izado del pecio ha concluido, pero el trabajo aún no termina. Mientras la madera se estabiliza lentamente, crece la expectación por contar las historias de este viejo barco en vitrinas y proyectos educativos. Para Mallorca es como un vistazo inesperado a otra vida junto al mar y un recordatorio de que nuestras costas esconden más de lo que se ve a simple vista.

Preguntas frecuentes

Qué se encontró exactamente en el pecio tardoantiguo de la Playa de Palma?

Se recuperaron alrededor de 320 ánforas y un casco de madera que descansó bajo la arena. Muchas ánforas conservan inscripciones y, en 84 vasos, se pueden leer nombres y datos sobre peso y productos. Parte de la carga parece provenir de Cartagena e incluye garum de alta calidad y aceite de oliva. Todo indica una carga tardorromana, probablemente del siglo IV.

Qué significado tiene este hallazgo para Mallorca desde el punto de vista cultural?

Para Mallorca, es más que una imagen turística; amplía el perfil cultural de la isla. Los objetos y las inscripciones permiten entender mejor los mecanismos económicos de la época y su organización logística. En los próximos meses, se prevén exposiciones y actividades educativas que acercarán ese pasado a residentes y visitantes.

Qué son los tituli picti y qué revelan las inscripciones encontradas en las ánforas?

Los tituli picti son inscripciones pintadas en tinta negra sobre las ánforas. En 84 vasos se leen nombres como Alumnio y Ausonio, indicaciones de peso y productos; se mencionan garum y aceite de oliva, entre otros detalles. Estas marcas ofrecen una ventana a la organización del cargamento y a los comerciantes privados de la época.

De dónde procedía la carga y qué productos se mencionan?

La carga procede, al menos en parte, de la zona de Cartagena. Se mencionan productos como salsa de pescado garum de alta calidad y varias clases de aceite de oliva.

Cómo se está conservando la madera del pecio en Mallorca?

Después del izado y la retirada de la carga, las piezas de madera pasan por procesos de desalinización para estabilizar y conservarlas. Este tratamiento busca preservar el material delicado para su posterior estudio y exposición.

Qué periodo o época se asume para la datación del barco?

La datación apunta a la tardorromana, probablemente siglo IV, basada en indicios del casco y las inscripciones presentes en las ánforas.

Qué planes hay para que el público conozca esta historia en Mallorca?

Se preparan exposiciones, paneles informativos en el puerto y recorridos digitales; museos y entidades locales trabajan para hacer accesible la historia a residentes y visitantes.

Cómo convivió este hallazgo con la vida en la Playa de Palma durante el verano?

El izado y la recuperación se llevaron a cabo junto a una playa muy visitada por turistas y residentes, con vientos y oleaje que obligaron a readaptarse. A la vez, la vida en la playa, con sombrillas, vendedores y ciclistas, continuó su ritmo habitual.

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