Familia con niño junto a un cheque grande con símbolo de euro, representando la ayuda 'Cheque Canguro'.

Cheque Canguro activado: ayuda para padres — ¿es suficiente el dinero?

Cheque Canguro activado: ayuda para padres — ¿es suficiente el dinero?

El Gobierno de las Baleares ha activado el «Cheque Canguro»: hay 320.000 euros disponibles, hasta 4.000 euros por familia, con efecto retroactivo para 2025. ¿Quién se beneficia realmente y qué queda pendiente?

Cheque Canguro activado: ayuda para padres — ¿es suficiente el dinero?

Pregunta central: ¿Pueden 320.000 euros aliviar de verdad la presión sobre los hogares en Mallorca, o es solo una gota en el océano?

El gobierno de las Baleares ha presentado una nueva medida de apoyo para padres, oficialmente llamada «Cheque Canguro». En total se han destinado 320.000 euros; los hogares pueden solicitar hasta 4.000 euros. La ayuda es retroactiva para los gastos reales de cuidado incurridos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025. Tienen derecho las personas empadronadas en las Baleares que trabajen a tiempo completo. Tendrán prioridad las familias monoparentales y las que tengan más de dos hijos. Las solicitudes se pueden tramitar en línea; el plazo es el 30 de junio de 2026 —se pagará hasta agotar el presupuesto.

En pocas palabras: la medida suena bien, reconforta, pero un vistazo rápido a las cifras plantea dudas. 320.000 euros divididos por 4.000 euros serían como máximo 80 familias que podrían recibir la cuantía máxima. Si se considera que las ayudas individuales son más bajas, el número de beneficiarios aumenta, pero sigue siendo limitado. En un mercado como el de Palma, donde se oyen llantos de bebés en las calles y los padres jóvenes en el Mercat de l'Olivar comparan precios de cuidado infantil, un pago ayuda, pero solo alcanza a un círculo reducido; además muchas familias afrontan otros gastos como Inicio de curso en las Baleares: familias afrontan de repente una factura de 850 euros.

Análisis crítico: las condiciones son restrictivas. La exigencia de trabajo a tiempo completo excluye a muchos: quienes trabajan a tiempo parcial, autónomos con ingresos variables y hogares que usan cuidados informales suelen quedarse fuera. La retroactividad a 2025 es justa para quienes ya han tenido gastos, pero exige justificantes —facturas, contratos, movimientos bancarios. Para familias que han pagado en efectivo a abuelos o vecinos o que acuerdan pequeñas remuneraciones por horas con cuidadoras, la burocracia es una barrera real.

Poco presente en el debate público es la cuestión de la oferta y la calidad del cuidado. La ayuda económica facilita el pago, pero no crea automáticamente más plazas autorizadas ni contratos laborales fiables para las cuidadoras. En muchos barrios de Palma es habitual que las nuevas madres intercambien recomendaciones: «Llama a María, que cuida del bebé», se oye en el Passeig des Born entre las mesas de los cafés. Pero si la cuidadora María trabaja en negro y no tiene seguridad social, sigue siendo una red insegura que la política solo puede deshacer con medidas estructurales.

Escena cotidiana en Mallorca: en una mañana templada una mujer empuja el cochecito por la Plaça Major. Equilibra una bolsa de la compra, con dos melones asomando por un lado. Entre los puestos del mercado discute con una vecina si los 600 euros que paga mensualmente a una niñera podrían ser ahora reembolsados. Trabaja en un hotel en Cala Major, hace turnos, horas extra y tiene poca estabilidad. Para ella no solo importa el cheque, sino también lo sencillo que sea presentar la solicitud —desde una pausa en el mercado, no en colas administrativas interminables.

Lo que falta en el debate: una estimación de cuántos hogares en las Baleares pueden realmente acceder y cuál es la demanda de cuidado infantil legal y cotidiano. También falta la mirada hacia las trabajadoras: ¿qué estándares mínimos y protecciones existen para las personas que ofrecen el cuidado? Presupuestos modestos sin estándares laborales vinculantes pueden consolidar relaciones de trabajo informales en lugar de regularizarlas; esa incertidumbre aparece también en otros ámbitos de la protección social, como muestran análisis sobre medidas locales limitadas, por ejemplo Ayuda a inquilinos en las Baleares: bien intencionada, demasiado limitada.

Propuestas concretas: primero, la ayuda debería diseñarse de forma más amplia —una escala según ingresos y horas de cuidado sería más precisa. Segundo: los fondos públicos deberían ir acompañados de medidas de formalización: modelos sencillos de contrato, oficinas de asesoramiento locales en municipios como Calvià, Sóller o Manacor y una línea de atención en catalán y español que explique qué justificantes se necesitan. Tercero: cooperación con guarderías y entidades sociales existentes, para que los padres no dependan únicamente de soluciones privadas. Cuarto: un proceso de evaluación más rápido y con menos papel: muchas familias necesitan dinero a corto plazo, no resoluciones que tarden meses.

Sugerencias prácticas para la isla: oficinas móviles en los mercados semanales (por ejemplo, el Mercat de l'Olivar o el mercado de Inca) podrían explicar las solicitudes in situ. Los ayuntamientos podrían ligar pequeñas subvenciones a cuidadoras cualificadas si estas declaran las cotizaciones a la Seguridad Social. Cursos de formación para el personal de cuidado, financiados en parte por el programa, elevarían la calidad y generarían confianza; además, un seguimiento de los costes cotidianos de las familias refuerza la necesidad de medidas más amplias, como reflejan informes sobre el incremento de gastos escolares en la comunidad (Inicio del curso en las Baleares: los padres calculan alrededor de 850 € por niño).

Conclusión: el Cheque Canguro es un paso en la dirección correcta. Señala que el cuidado familiar es un asunto político. Sin embargo, la cuantía es limitada y las condiciones son selectivas. Si la medida se queda solo como ayuda de emergencia, su potencial se desperdiciará. Sería mejor un paquete: más presupuesto, menos obstáculos, formalización dirigida del trabajo de cuidado y puntos de atención locales. Si no, el cheque seguirá siendo una gota mientras los padres en los parques siguen intentando conciliar trabajo y cochecito.

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