
Amanecer en la playa urbana: primeras crías de Caretta en Palma han eclosionado
El 7 de septiembre eclosionaron las primeras tortugas Caretta caretta en la playa urbana de Palma. Voluntarios y científicos han puesto a salvo a 62 crías.
Amanecer en la playa urbana: las primeras tortugas han llegado
Temprano por la mañana, cuando el paseo aún olía a ladrillo húmedo y espresso, personas con termos y linternas se agachaban en la arena de la playa urbana de Palma. No era un comienzo típico de baño solar, sino turnos de vigilancia para los habitantes del mar. En las primeras horas del 7 de septiembre eclosionaron las primeras tortugas marinas de la especie Caretta caretta. Hasta ahora se han contado 62 crías de tortuga marina en la playa de Palma.
La vigilancia da frutos
Desde mediados de julio, voluntarios se han sentado por turnos junto al nido: con palas, cuadernos y la paciencia que a menudo exige una isla. «Por la noche a veces hacía fresco, a las 3.30 había café en termos y galletas», cuenta una colaboradora que prefiere permanecer en el anonimato. Sin este esfuerzo, las posibilidades de que los animales llegaran al mar sin disturbios habrían sido mucho menores.
Los recién nacidos fueron recogidos con cuidado y trasladados en cajas de transporte con arena húmeda al instituto de investigación marina en Port d'Andratx. Allí, un equipo de biólogas y cuidadoras examina a los pequeños, los alimenta y los fortalece. El objetivo es criarlos hasta que, dentro de aproximadamente un año, puedan liberarse de nuevo en el Mediterráneo —con mejores posibilidades de supervivencia que justo tras la eclosión; véase también el caso de 34 crías en Can Pere Antoni.
Por qué es importante este cuidado
La imagen es conocida: caparazones diminutos al amanecer, gaviotas que sobrevuelan impacientes, niños con ojos abiertos. Pero el camino desde el nido hasta el agua no es un paseo. La iluminación de la playa desvía a los animales de la dirección del mar, perros sueltos, ratas o gaviotas devoran muchas crías, y el estrés por temperatura influye en el sexo y el desarrollo. Para más información sobre cómo afecta la iluminación y qué medidas adoptar, consulte consejos sobre iluminación y tortugas marinas. En la estación de protección se cuida que los polluelos crezcan sanos hasta una fase más crítica.
Quien haya pasado por la playa en los últimos días vio un pequeño escenario típico de la conservación cotidiana en Mallorca: cintas de precinto que ondean al viento, dos hombres mayores tomando su espresso y discutiendo en voz baja, aparatos de medición que pitan a intervalos regulares. No es un espectáculo, sino una serie de trabajos minuciosos —y ahí reside la esperanza; eventos similares se han registrado, como el Tercer nido de tortugas marinas de la temporada.
Lo que traerán las próximas semanas
Los voluntarios y el personal de la estación de investigación observan ahora con paciencia: podrían producirse más eclosiones, o la última oleada ya ha pasado. Por eso, para los paseantes sigue siendo importante mantener la distancia, atenuar o apagar las linternas y llevar a los perros con correa. Cada momento de tranquilidad ayuda a guiar a los últimos pequeñitos hasta el mar de forma segura.
En conjunto, el éxito de las noches pasadas muestra dos cosas: por un lado, cuánto pueden lograr pequeños grupos de personas; por otro, cuán vulnerables son estos animales. El cuidado hasta la liberación dentro de aproximadamente un año mejora las probabilidades, pero la protección a largo plazo también requiere trabajar sobre las causas —menos contaminación lumínica en las playas, regular claramente las zonas para perros sueltos y aplicar con firmeza los períodos de protección.
Para los voluntarios, despertarse en mitad de la noche no es un sacrificio, sino una especie de ritual insular. «Estás en la playa, escuchas el mar y piensas: merece la pena», dice la colaboradora que quiere mantener el anonimato. Y mientras el sol se hace más brillante y las palomas sobrevuelan el puerto, queda la alegría silenciosa: ahí están —los pequeños caparazones que quizá algún día volverán a surcar estas olas.
Quien quiera ayudar: en la estación de investigación en Port d'Andratx hay información sobre medidas de protección y oportunidades de voluntariado. Y para todos los que ahora pasean por la playa: una pequeña petición de los vigilantes nocturnos: apagar la luz, mantener la distancia y disfrutar del paisaje, pero en silencio.
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