DJ NanaLove con auriculares junto a palmeras en la playa, mezclando Afro‑House al amanecer.

El DJ que une ritmos y maratones: NanaLove en la isla

Destaca por sus Afro‑Beats y coloridas pelucas, corre por las mañanas en la playa y sueña con grandes escenarios. Una mirada personal al DJ NanaLove, que se mueve entre Puerto Portals y Nueva York.

Un tipo, muchos ritmos

Cuando por la noche titilan las luces de Puerto Portals y en algún lugar se enciende una barbacoa, a menudo un sonido poco habitual mezcla la lista de reproducción: Afro‑House con un toque de Black Music y el groove de Ibiza. El hombre detrás se hace llamar DJ NanaLove. No es un pinchadiscos anónimo. Él crea espectáculo, entretiene y por las mañanas corre su ronda por la playa —a veces de forma literal.

De dónde viene y por qué se queda

Nació en Alemania, con madre neerlandesa y raíces ghanesas. Desde hace unos años, Mallorca le ha servido de base. Vive en la zona de Cala Mayor, cerca de un hotel antiguo conocido, dice que porque la isla le ofrece tranquilidad y cercanía con la familia. «Aquí puedo trabajar, entrenar y ordenar mi pequeña vida», me cuenta en una tarde calurosa, mientras la heladería de la esquina sigue sirviendo sorbete de limón a los turistas.

Más que solo pinchar discos

Sus sesiones llevan nombres que suenan más a energía que a listas de éxitos. Cuando pincha en casas privadas, en fiestas en yates o en restaurantes, lo que busca es crear ambiente: buen humor, cercanía y a veces algo de provocación. ¿Sus señas de identidad? Una llamativa peluca afro, muchas cadenas y una presencia colorida que en el foco parece una declaración. Él dice: «Quiero que la gente salga del club mejor de lo que entró.»

El deporte como ritual

Para él, correr no es un hobby sino una obligación. Ha completado maratones —Maratón de Nueva York está en la lista— y varias distancias de Ironman. Por las mañanas se le ve en la playa haciendo poses de calistenia, con un pequeño grupo de entrenamiento alrededor. Eso le mantiene en forma para las largas noches y le da la energía que transmite en sus talleres como coach de alto rendimiento.

Redes, familia y planes

Conoce gente en Sankt Moritz, Kitzbühel e incluso en Beverly Hills. Celebridades como modelos o profesionales del cine aparecen en anécdotas, pero para él eso es secundario. Lo importante es la familia: su hijo vive en Mallorca, su hija en Alemania. Él compagina citas, vuelos y fines de semana, siempre con el objetivo de estar presente. ¿Su lema? «Rocía amor, no odio.»

¿Llegará algún día a llenar los grandes escenarios? Él lo cree. Por ahora le basta que sus ritmos funcionen en el paseo, que la gente baile y que alguien diga al terminar el set: «Eso alegró el ánimo». A veces no necesita más.

Noticias similares