Jugadores del RCD Mallorca y Leo Román durante el empate 1-1 en Son Moix

Son Moix sigue siendo caprichoso: 1:1 ante el Atlético y la pregunta central sobre la victoria en casa

El RCD Mallorca logra un 1:1 muy peleado contra el Atlético de Madrid. Una gran actuación del portero y el espíritu de lucha alcanzan, pero no para el primer triunfo en casa. ¿Por qué Son Moix sigue siendo un terreno difícil?

Son Moix sigue siendo caprichoso: 1:1 ante el Atlético y la pregunta central sobre la victoria en casa

Bajo un fresco sol de septiembre y con viento ocasional, la grada de Son Moix volvió a experimentar una montaña rusa de sentimientos. El RCD Mallorca obtuvo un 1:1 contra el Atlético de Madrid: no fue un drama, pero tampoco un alivio definitivo. La pregunta que se discutió tras el pitido final en los pasillos del estadio y en los bares alrededor del Paseo Marítimo fue: ¿por qué no llega la primera victoria en casa de la temporada? Ese debate recuerda episodios como cuando el RCD Mallorca no mantuvo un 2:2 ante Osasuna.

Portero como columna vertebral – ¿es suficiente?

Leo Román fue quien mantuvo viva la esperanza durante más tiempo. En la primera mitad evitó, con varias intervenciones de gran nivel, un desliz prematuro, y a menudo fue su nombre el que corearon los aficionados. Ese tipo de paradas valen oro, pero ¿pueden ocultar de forma permanente la falta de goles y la ocasional mala efectividad en las ocasiones? Difícilmente. Un portero puede decidir partidos, pero no puede garantizar de manera continua la productividad ofensiva.

Empate por Muriqi – moral sí, frialdad aún no

El 1-0 de Conor Gallagher pareció en un primer momento la sentencia. Pero Mallorca respondió: una rápida combinación por la banda derecha, Jan Virgili con un centro milimétrico, y Vedat Muriqi aprovechó el rechace. No fue una obra de arte, pero sí una señal importante de carácter y entrega. Lo que falta es la frialdad ante la portería: los movimientos claros que forzarían un segundo o tercer tanto. Esa sensación ya apareció en otras jornadas, como en el empate tardío en Son Moix contra el Celta de Vigo.

Disciplina y dinamismo: la roja como momento clave

El partido se puso más intenso cuando, en una escena acalorada, se produjo un amontonamiento y Alexander Sörloth vio la roja. El Atlético se quedó en inferioridad numérica, pero siguió apostando por el contragolpe. Para Mallorca era una oportunidad para aumentar la presión; en su lugar se impuso un ligero caos: muchos balones largos y poco juego combinativo estructurado. La expulsión fue sintomática: nervios en lugar de control, emoción en lugar de plan.

Lo que en público a menudo se pasa por alto

Se habla mucho de rendimientos individuales y menos de los problemas estructurales: Son Moix es propenso al viento, las bandas exteriores se convierten en escenario más rápido que en la pretemporada. Las decisiones del entrenador y los ciclos de cambios tienen un peso mayor del que se piensa. Tampoco se discuten en voz alta la carga de las fases tempranas de la temporada, los viajes y la gestión de lesiones: sus consecuencias se notan en el minuto 70, cuando baja la disposición a correr y disminuye la precisión. Además, en otras ocasiones en Son Moix se han planteado preguntas sobre la seguridad tras un incidente, lo que añade otra capa de atención al contexto de los partidos.

Oportunidades concretas y propuestas de solución

Algunas medidas que podrían ayudar a Mallorca a corto plazo:

1. Más entrenamiento para los últimos diez metros: ejercicios en el área con decisiones precisas, variantes en córners y faltas que no apunten solo a un remate, sino a múltiples opciones de pase.

2. Estructura en inferioridad numérica: elaborar planes de juego para mantener la calma en superioridad y no entrar en pánico en inferioridad; practicar situaciones en los entrenamientos, no solo dar instrucciones tácticas.

3. Aprovechar la amplitud de la plantilla: integrar jugadores jóvenes de la academia que aporten frescura y valentía. No solo es conveniente económicamente, sino que puede dar nuevos impulsos por las bandas.

4. Acompañamiento psicológico: los partidos en casa son emocionales: una preparación mental constante podría ayudar a suavizar los “caprichos” de Son Moix.

Mirando hacia adelante

El 1:1 se siente como medio punto: ganado en moral, perdido en expectativas. Los aficionados —tambores y cánticos detrás de la portería— se marcharon con sentimientos encontrados. Entrenador y plantilla deben analizar y actuar: más precisión en el último tercio, menos nervios tras jugadas polémicas y una clara asignación de roles en las jugadas a balón parado. Son Moix sigue siendo un lugar caprichoso; hoy hubo dos horas de emociones intensas y el pequeño consuelo de que el equipo nunca se rindió. Queda por ver si el conjunto puede recuperar el rumbo, como se planteó en el debate sobre si Mallorca podía reaccionar tras la derrota ante el Barça. ¿Será eso suficiente para traer pronto la primera victoria en casa? Esa es la pregunta que nos acompañará hasta el próximo pitido.

Palabras clave: Leo Román, Vedat Muriqi, Sörloth, Son Moix, efectividad de cara al gol, disciplina, táctica

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