Cinco asnos participando en la limpieza de un torrente cerca de Esporles

Asnos en lugar de excavadoras: qué significa realmente la intervención en torrentes de Esporles

Cinco asnos limpiaron alrededor de 3,2 km de torrentes en Esporles: una práctica que combina tradición y pragmatismo. ¿Pero es algo más que un encantador proyecto de pueblo?

Una pregunta sencilla: ¿pueden los asnos sustituir la protección contra inundaciones o solo complementarla?

De finales de mayo a mediados de agosto, Lola, Tomeu, Pep, Martina y Santi no empujaron excavadoras, como en el despliegue en Son Banya, sino montones de hojas, ramas y piedras de las rieras alrededor de Esporles. Así se recuperaron unos 3,2 kilómetros de torrente: con pezuñas, paciencia y el leve olor a avena por las mañanas. En la plaza la gente se detenía, los niños aplaudían, un hombre mayor suspiró: «Así se hacía antes».

Por qué se emplearon los asnos

La respuesta es, en principio, pragmática: en terreno empinado y estrecho las máquinas no llegan. En cambio, sí lo hacen los asnos: son ágiles, provocan poca compactación del suelo y trabajan en silencio. Para el ayuntamiento (ver plan municipal para contener los precios de la vivienda en Esporles) eso supone menos obstrucciones en episodios de lluvia intensa, menos riesgo para las casas del valle y un menor consumo de diésel. Dos operarios municipales, un cuidador de animales y algunos voluntarios acompañaron al grupo; los animales tuvieron horarios de descanso fijados y controles veterinarios regulares en la finca Son Marta (ver recomendaciones de la FAO sobre bienestar animal).

La otra cara: opiniones y preocupaciones

La imagen suena idílica —y en parte lo es. Pero la pregunta central sigue siendo: ¿son suficientes los asnos para una prevención de catástrofes fiable y sostenida? Algunos puntos que en la alegría pública a menudo pasan desapercibidos:

Escalabilidad: Cinco animales hacen 3,2 km en tres meses. ¿Qué pasa si hay que limpiar varios torrentes al mismo tiempo? En casos de lluvias intensas importa la masa, no solo la calidad.

Dependencia del clima y de la temporada: Los asnos no trabajan en tormentas fuertes ni en lluvias invernales intensas. Su rendimiento es estacional y lento: bueno para un cuidado delicado, pero insuficiente cuando hay que retirar rápidamente grandes cantidades de arrastre.

Bienestar animal y costes de operación: Establos, alimento, cuidado de cascos, controles veterinarios y acompañantes experimentados cuestan dinero. A corto plazo pueden parecer más baratos que una máquina con operador, pero a largo plazo el presupuesto debe cuadrar.

Oportunidades menos visibles

Además de las limitaciones existen potenciales no aprovechados: los asnos, como parte de una gestión mixta, podrían ser muy útiles. Preservan el suelo, fomentan la aceptación local y ofrecen valor educativo: las escuelas pueden aprender cómo funcionan los cauces y los vecinos vuelven a prestar atención a sus torrentes. La compatibilidad ecológica también es una ventaja: menos ruido, menos tierra compactada por equipos pesados.

Propuestas concretas para Esporles (y otras localidades)

De mis conversaciones y observaciones se derivan algunos pasos prácticos:

1. Piloto con criterios de evaluación: Indicadores claros (metros de cauce despejado por jornada, coste por metro, salud animal, tiempo hasta estado crítico) ayudan a comprobar si el método es escalable.

2. Modelo híbrido: Limpieza mecánica donde se acumula gran cantidad de arrastre; asnos en los tramos superiores sensibles y de difícil acceso.

3. Formación y certificación: Capacitar equipos locales y establecer estándares de bienestar animal y seguridad laboral. Así el proyecto se mantiene serio y fundamentado.

4. Presupuesto comunitario y voluntariado: Una mezcla de financiación municipal y ayuda voluntaria ha funcionado en Esporles —formalizarla en lugar de romantizarla.

Mirando hacia adelante

Al final de este verano hay una conclusión sencilla: menos arrastre en los cauces, miradas más relajadas en la plaza y cinco asnos exhaustos pero sanos, que ahora descansan. Eso es, por ahora, un éxito. La pregunta mayor, sin embargo, es política y de planificación: ¿se seguirá apostando por este medio tradicional, se integrará en una gestión moderna del riesgo —como recogen las directrices sobre inundaciones de la Comisión Europea— o quedará como un experimento encantador y puntual?

La idea de que los asnos ayuden en la prevención de catástrofes resulta refrescante. Aún más refrescante sería un plan que combine tradición, ciencia y cifras claras: así las pezuñas trabajarían donde más sirven y las excavadoras donde realmente hacen falta.

Información: Periodo: finales de mayo a mediados de agosto. Animales: cinco. Tramo limpiado: alrededor de 3,2 km. Controles veterinarios y pausas de descanso formaron parte del plan de trabajo.

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