Esther Schweins sonriente en Mallorca tras su primer día de rodaje para la nueva gala de baile.

Esther Schweins inicia su aventura de baile: un saludo desde Mallorca al gran escenario

Esther Schweins inicia su aventura de baile: un saludo desde Mallorca al gran escenario

Esther Schweins ha tenido su primer día de rodaje para el programa de baile. La residente de la isla habla de emoción, agradecimiento y la sensación de atreverse a algo nuevo. Una buena señal para la escena cultural de Mallorca.

Esther Schweins inicia su aventura de baile: un saludo desde Mallorca al gran escenario

El viento invernal sopla sobre la Serra de Tramuntana, las esquilas de las ovejas suenan en el corral y en Palma se oye el ocasional tintinear de platos de cafetería en el Passeig Mallorca — y en medio de todo ello una vecina trae buenas noticias: Esther Schweins ha pasado su primer día de rodaje para el gran programa de baile.

La actriz, que lleva muchos años viviendo en la isla y organiza su día a día entre caballos, 117 ovejas y pequeños rituales lejos de los focos, escribió en las redes sociales sobre una mezcla de enorme alegría y nerviosa inquietud. Contó que en el set se superó a sí misma y que está agradecida por el equipo, el apoyo y la humanidad de sus compañeras y compañeros. En resumen: el principio está hecho y está dispuesta a aprender a bailar en serio.

Para muchos vecinos en Mallorca se siente como una pequeña fiesta. No porque la isla necesite el foco, sino porque Schweins lleva un trozo de la forma de ser mallorquina a la pantalla. Quienes la conocen saben: su decisión de volver a aparecer más en público no es un salto hacia la superficialidad, sino una curiosa apertura tras un largo periodo de retiro.

El capítulo privado en la isla ha dejado huella. Tras la pérdida de su pareja en 2017, Schweins redujo el ritmo, cuidó de los niños y los animales y reorganizó su vida cotidiana. Quienes pasean por los pequeños pueblos de la Serra de Tramuntana se encuentran con gusto con un viejo castrado, el sonido de las ovejas y, a veces, una lectura o una pequeña fiesta en la que ella apareció. En los últimos años se ha ido incorporando de nuevo a la vida pública — con proyectos en la isla, lecturas en la Bodega Binivista y apariciones ocasionales en eventos locales.

¿Qué significa eso para Mallorca? Muy práctico: historias así muestran que la vida en la isla es más que una postal idílica. Una conocida residente que gana visibilidad nacional atrae atención hacia la cultura regional, los pequeños espacios y las iniciativas locales. Artistas, organizadores y negocios de restauración se benefician porque aumenta el interés por historias genuinas y con arraigo, y en ocasiones esa visibilidad llega también a formatos televisivos, como muestra este nuevo reality. En las calles de Port Adriano o en el paseo de Puerto Portals se notará — en las conversaciones, en las reservas y en un ligero repunte del calendario cultural.

Hay una sensación cálida en que alguien que ha encontrado un hogar aquí vuelva a mostrar curiosidad. Es motivador para personas que han cuidado sueños durante mucho tiempo: puedes retirarte, reorganizarte y luego, con energía renovada, atreverte a algo. Para las familias en los pueblos es un ejemplo: asumir responsabilidades familiares y, al mismo tiempo, trabajar en uno mismo.

Las próximas semanas mostrarán cuánto tiempo y energía exigirán los ensayos. Para amigas y amigos de Mallorca eso significa: cruzar los dedos, pero también seguir apoyando las pequeñas propuestas culturales locales. Un consejo práctico: si el fin de semana pasea por Sóller o Valldemossa, fíjese en los anuncios de las bodegas y los ayuntamientos: ahí suele empezar la historia verdadera.

Al final queda un pensamiento soleado: la isla respira despacio, abre espacio para la calma y a veces también para una pequeña aparición en el foco. Que una residente de la isla como Esther Schweins emprenda este camino no es un estruendo, sino un guiño amable. Y quien tome su café en una mañana fría en el Passeig Mallorca puede imaginar cómo las olas y las esquilas animan a alguien — un poco de Mallorca antes de subir a la gran pista de baile.

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