Espectáculo de drones iluminando el cielo nocturno sobre un pueblo de Mallorca

Fiestas patronales en Mallorca: los fuegos artificiales ceden ante los shows de drones

Cada vez más lugares en la isla sustituyen el clásico fuego artificial por shows de drones y luces, principalmente por el riesgo de incendio y para proteger a las mascotas.

Por qué el fuego artificial es menos frecuente en las fiestas patronales

El calor del verano en Mallorca ya no es lo que era hace diez años. Cuando por la noche a las 22:00 las farolas se encienden y se despejan las mesas en la plaza del pueblo, algunos municipios se preguntan detenidamente si un fuego artificial es realmente una buena idea. Demasiado grande es el riesgo de que chispas enciendan matorrales secos. A ello se suman mascotas estresadas y personas mayores que temen el ruido.

Una nueva costumbre se está imponiendo

En varios municipios, esto ha llevado a que en el día del patronato ya no se enciendan cohetes, sino luces controladas a distancia toman el cielo. Los shows con drones son más precisos, menos ruidosos y no producen grandes nubes de humo. Aunque cuesta más — los presupuestos municipales gastan entre un 20 y un 40 % más que para un pequeño fuego artificial — pero muchos alcaldes dicen: La seguridad es lo primero.

En lugares con mucho bosque, por ejemplo en las laderas de la Serra de Tramuntana, el cuerpo de bomberos ha emitido recomendaciones oficiales; además se ha señalado la finalización de la temporada de incendios forestales en Mallorca como factor a tener en cuenta. Donde la dirección del viento y la sequedad son críticas, la renuncia a la pirotecnia ya es la norma. El balance: menos llamadas de emergencia, menos horas de intervención para los bomberos y noches más tranquilas en los refugios de animales.

Ejemplos locales y reacciones

Algunas comunidades, entre ellas Inca, están a la vanguardia y llevan varios años apostando por proyecciones y drones. En Porreres este año hubo por primera vez un show 3D con música, que agradó a muchos visitantes. Naturalmente hay voces que echan de menos el fuerte estallido — sobre todo entre los asistentes mayores, a quienes cierta pirotecnia forma parte de la tradición. Los huéspedes más jóvenes y las familias elogian, en cambio, la atmósfera más tranquila y las posibilidades fotográficas.

Pequeño efecto secundario: Los pirotécnicos comerciales en la isla encuentran nuevos encargos en cine y tecnología de eventos. Algunas empresas ya ofrecen formatos híbridos: breves acentos pirotécnicos en lugares seguros combinados con imágenes coreografiadas de drones.

En resumen, es un cambio que muchos aquí describen como pragmático: menos peligro de incendio, menos estrés para los animales y noches de festividad algo más tranquilas, pero también un debate sobre los costos y lo que significa la tradición. La decisión suele depender de los municipios, a veces incluso en una conversación en la plaza con un vaso aquí y un plato de ensaimada allá.

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