Jaguar cromado en la proa: la «Kismet» se muestra frente a Palma

Jaguar cromado en la proa: la «Kismet» se muestra frente a Palma

La superyate de 122 metros «Kismet» del empresario Shahid Khan está anclada frente a Mallorca. Un vistazo a la técnica, el lujo y lo que la visita significa para Palma.

Jaguar cromado en la proa: la «Kismet» se muestra frente a Palma

Si hoy paseas por el Passeig Marítim, al olor a mar y paella se suma otra fragancia: un ligero tufo a diésel procedente del puerto —un perfume de lujo, podría decirse con humor. Frente a la costa de Palma flota estos días la yacht de 122 metros Kismet, una embarcación difícil de pasar por alto. En la punta de la proa luce un emblema Jaguar cromado que brilla al sol y atrae tanto a fotógrafos como a paseantes de fin de semana.

El propietario es Shahid Khan, un empresario pakistano-estadounidense vinculado, entre otras cosas, a la suministradora de automoción Flex-N-Gate. El yate fue construido en el astillero alemán Lürssen; las dimensiones impresionan: 122 metros de eslora y 17,8 metros de manga. Su propulsión combina tecnologías híbridas modernas, lo que permite a la Kismet alcanzar una velocidad de alrededor de 18 nudos —equivalente a poco más de 33 km/h. Técnica y estética convierten al barco en una declaración de intenciones.

Lo que fascina a la gente no es solo su tamaño, sino los detalles del equipamiento. En la cubierta inferior hay un cine llamado Nemo con una pantalla de tamaño difícil de ignorar —alrededor de 150 pulgadas— y asientos que llegan hasta la zona por debajo de la línea de flotación. Es decir, se puede sentar a ver una película mientras, a través de grandes superficies de vidrio, pasa la vida submarina. Además cuenta con un helipuerto, varias piscinas y un diseño que parece más una villa móvil que un barco clásico.

Las visitas de yates así no son rutina diaria para Palma. En la cafetería de la esquina, cerca de la plaza Weyler, las tazas se quedan en el aire un segundo más, los pescadores del muelle echan miradas curiosas y los taxistas comentan los nombres de los invitados. La isla se beneficia: los puertos deportivos, los puestos de amarre, las empresas de servicios, los artesanos y la restauración obtienen un beneficio directo. Un yate de lujo de esta categoría no solo llama la atención, sino que también genera trabajo para negocios locales.

Que la Kismet fuera galardonada en 2025 como embarcación destacada y que se ofrezca en chárter semanal en el segmento premium —con precios de siete cifras en dólares por semana— forma parte de su mito. Para muchos mallorquines, sin embargo, sigue siendo un espectáculo desde fuera: las embarcaciones, las fotos, la admiración. Para las tripulaciones y los proveedores en Palma, estas escalas son encargos reales, desde controles de seguridad hasta aprovisionamiento y trabajos de mantenimiento.

A pesar de toda la fascinación, resulta agradable ver que la ciudad mantiene su rutina: artistas callejeros en el Passeig, vendedores de bebidas frías, niños corriendo con arena en los zapatos. La visita de la Kismet no va a invadir la isla, sino que será un momento brillante en un día de verano normal a 30 °C. La mezcla de lo cotidiano con una gran puesta en escena es precisamente lo que atrae.

Para Palma supone una pequeña oportunidad: estas escalas espectaculares pueden servir de escaparate para la oferta local. Los gestores de las marinas podrían apostar más por opciones de suministro sostenibles, la hostelería y la restauración diseñar paquetes de servicio exclusivos y los oficios locales mostrar su pericia. Si la ciudad y el puerto reciben a estos invitados con apertura y un sentido de identidad local, quedará algo más que una foto en el móvil: crecimiento, empleo y, con suerte, contactos duraderos.

Al final del día, cuando el sol cae más bajo sobre la bahía y el emblema Jaguar cromado vuelve a destellar por un instante, queda una sensación notable: Palma es anfitriona de mundos que de otra forma parecerían lejanos. Al mismo tiempo, la isla es un rompecabezas de calles pequeñas y ruidosas, puestos de fruta y las voces de la gente que vive aquí. El tránsito entre ambos a veces funciona de forma sorprendente —y eso es precisamente lo que hace que días como este sean emocionantes en la ciudad.

Mirada hacia el futuro: Si en el futuro atracarán aún más mega-yates dependerá de muchos factores. Para la isla sería inteligente vincular esas visitas a beneficios locales: puestos de trabajo en el servicio, opciones energéticas más sostenibles en las marinas y propuestas culturales que fomenten encuentros reales. Si el lujo y lo cotidiano coinciden en Mallorca, puede generarse algo más que un motivo fotográfico.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Kismet y por qué llama la atención frente a Palma?

Es un megayate de 122 metros de eslora con un emblema Jaguar cromado en la proa. Fue construido por el astillero alemán Lürssen y pertenece al empresario Shahid Khan. Entre sus señas de lujo destacan un cine llamado Nemo de alrededor de 150 pulgadas, un helipuerto y varias piscinas, además de un diseño que parece una villa móvil. Su presencia atrae fotógrafos y curiosos, pero Palma mantiene su ritmo diario.

Qué impacto tiene la llegada de megayates como la Kismet en la economía local de Palma?

Estas escalas generan movimiento en puertos deportivos y puestos de amarre, además de beneficiar a empresas de servicios, artesanos y restauración. También requieren aprovisionamiento y trabajos de mantenimiento, lo que implica oportunidades de empleo local.

Qué ofrece a bordo la Kismet que llama la atención de la gente?

Entre sus equipamientos destacan un cine Nemo de alrededor de 150 pulgadas, asientos que llegan hasta debajo de la línea de flotación y un helipuerto. También dispone de varias piscinas y un diseño que parece una villa móvil.

Con qué frecuencia se ven megayates en Palma y qué sensación dejan?

No es una visión diaria para Palma; estas visitas son puntuales y despiertan curiosidad entre vecinos y turistas. A la vez, la ciudad mantiene su ritmo diario.

Qué oportunidades existen para la hostelería y la artesanía en Palma durante estas escalas?

Las marinas podrían apostar por un suministro más sostenible y la hostelería y la restauración pueden diseñar paquetes de servicio exclusivos para estas visitas. Los oficios locales pueden mostrar su pericia y ganar visibilidad.

Qué futuro se vislumbra para Palma respecto a estas escalas y la sostenibilidad?

Existe la idea de vincular estas visitas a beneficios locales, con opciones energéticas más sostenibles en las marinas y propuestas culturales para fomentar encuentros reales.

Qué zonas de Palma suelen verse involucradas durante estas visitas, como Passeig Marítim o la plaza Weyler?

El Passeig Marítim y la zona del puerto suelen convertirse en escenario de curiosidad y actividad, con cafeterías y vecinos observando desde la orilla. La zona cercana a la plaza Weyler y la cafetería cercana también recibe atención adicional.

Qué debe saber un visitante si quiere aprovechar una escala de megayates como la Kismet?

Si ves una escala así, presta atención a la actividad portuaria y apoya negocios locales, como hostelería y artesanía. La llegada implica controles de seguridad, aprovisionamiento y mantenimiento que requieren la colaboración de empresas y residentes.

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