
La Paca en la pantalla: entre fascinación y responsabilidad
La Paca en la pantalla: entre fascinación y responsabilidad
La nueva película "Mallorca confidencial" lleva al cine la historia de la célebre La Paca. ¿Qué significa esto para Son Banya, para las víctimas y para la imagen de la isla?
La Paca en la pantalla: entre fascinación y responsabilidad
El 29 de mayo se estrena en los cines españoles "Mallorca confidencial" de David Ilundain. La historia, que recuerda vagamente la vida de Francisca Cortés Picazo, no llega por casualidad: una figura conocida del mundo de la droga en la isla se convierte en personaje cinematográfico. Se rodó en Mallorca, Lolita Flores interpreta el papel principal (nombre cinematográfico La Chusa), y también participan Asia Ortega, Elena Furiase y Jordi Sánchez. La producción corrió a cargo de la mallorquina Cinètica e Inicia Films, con la participación de la televisión pública (RTVE) y Movistar Plus. El film pasará antes por el Festival de Málaga y ya el martes el Auditori de Peguera prepara una preestreno con implicados de la interpretación y la producción.
Pregunta central: ¿Retrata la película la realidad o sirve el delito como espectáculo?
Esa es la pregunta simple pero amarga que muchos aquí en la isla se harán. Los cineastas dicen que cuentan una adaptación libre, no un documental. Eso es jurídicamente más limpio. En términos periodísticos y sociales, eso no basta como respuesta. Cuando un argumento vinculado a Son Banya y a una estructura criminal que actuó durante décadas se pone bajo grandes focos, cambia la manera en que el público aborda el tema. Las salas de cine se comen la vida cotidiana: conversaciones en el café del Passeig, trayectos al trabajo por la Avinguda Argentina; el asunto pasa a ser tema de charla entre viajeros y vendedores de playa.
La película recuerda hechos conocidos: que la mujer en la que se inspira la trama fue durante mucho tiempo considerada la matriarca de un clan de la droga, que Son Banya se convirtió en un punto de intercambio, que las investigaciones sacaron a la luz hallazgos de efectivo por millones y contactos con funcionarios corruptos, y que condenas penales y penas de prisión de varios años precipitaron la caída del imperio. Todo eso forma la base histórica. Al mismo tiempo, hay una diferencia entre tratar esos sucesos de forma sobria y agruparlos como una trama dramática de relaciones para el público de cine.
Lo que llama la atención por su silencio en el debate público puede enumerarse con facilidad: las voces de las víctimas, de las familias, de los residentes de Son Banya que padecieron estigmatización y pobreza; los problemas sociales de larga duración que crean el espacio para redes criminales; y las perspectivas de quienes lidian a diario con drogas, prostitución o delincuencia de bandas. A menudo esos detalles permanecen deliberadamente en la sombra en el cine, porque estorban la dramaturgia. La realidad muestra tragedias cotidianas, como el Intento de rescate mortal en Son Bauló: qué debe cambiar tras el drama en la playa.
Eso tiene consecuencias prácticas: una película puede despertar curiosidad, idealizar románticamente o provocar empatía. Pero también puede cimentar mitos. En una isla que cuida mucho su imagen, esto no es un fenómeno banal. Mallorca vive del turismo y de redes locales. La atención mediática puede ser tan diversa como la que atraen fenómenos de entretenimiento y fama, por ejemplo Promi Big Brother en Mallorca: Dos rostros conocidos en el contenedor — ¿Qué supone para la isla?. Un filme criminal popular que reproduzca imágenes de determinados barrios y familias no solo llega a las pantallas, sino también a los buzones, a los mercados y a los patios de los colegios.
Una pequeña escena cotidiana: a media mañana en el Mercado del Olivar, donde los vendedores apilan las primeras naranjas, la panadera habla con un taxista sobre si la película merece la pena. Un hombre mayor niega con la cabeza: "¿Por qué hay que volver a remover esto?" En Son Banya, al andar por sus calles estrechas, se oyen niños jugando y vecinas llamándose, ruidos totalmente normales. Esa normalidad rara vez queda reflejada en la luz atronadora de grandes producciones.
¿Qué falta entonces concretamente en el tratamiento? Primero: un foro para las personas afectadas. Segundo: transparencia sobre decisiones dramáticas —por qué se cambiaron nombres, qué sucesos se dramatizaron—; esas preguntas son similares a las surgidas tras Grabaciones secretas en Palma: Sentencia, preguntas y lo que ahora importa para las personas afectadas. Tercero: una discusión seria sobre si la libertad artística puede ejercerse a costa de la responsabilidad histórica. Cuarto: un plan sobre cómo podrían emplearse los ingresos si la película resulta un éxito.
Se pueden proponer medidas concretas sin caer en la indignación: las salas deberían colocar avisos antes de las proyecciones informando de que se trata de una representación ficcionalizada. Cineastas y productores podrían organizar mesas públicas con representantes de Son Banya, asociaciones de apoyo a víctimas, trabajadores sociales y académicos —preferiblemente en Peguera, Palma y en los mismos barrios afectados. Parte de los beneficios podría destinarse a proyectos de prevención, programas juveniles y oportunidades laborales. Las escuelas podrían recibir materiales de acompañamiento que faciliten la contextualización histórica y social. Y las autoridades deberían aprovechar la ocasión para explicar de forma comprensible documentos de investigación y medidas de reforma, para prevenir especulaciones.
Son medidas pragmáticas, no discursos teatrales. Las salas de cine no son tribunales, pero son un espacio público que tiene responsabilidad. Si permitimos que el entretenimiento suprima la memoria, dificultamos la vida de quienes han sufrido las consecuencias de la economía de la droga, como recuerdan casos recogidos en Memoria de la isla: el asesinato de Gisela von Stein y sus huellas en Canyamel. Además, los episodios de altercados en zonas turísticas generan inquietud sobre la imagen pública de la isla, como muestra Santa Ponça: Tras acusaciones de apuñalamiento y palizas — la liberación genera inquietud.
Conclusión: "Mallorca confidencial" puede ser una buena película. Pero también puede ser la ocasión para preguntar incómodo y actuar con concreción. La isla tiene suficientes problemas reales como para volver a filmarlos sin dar voz a las personas afectadas. Quien omite eso comete no solo una falta artística, sino un fallo moral.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata la película 'Mallorca confidencial'?
¿Dónde se ha rodado 'Mallorca confidencial'?
¿La película sobre La Paca cuenta hechos reales o es ficción?
¿Por qué genera debate una película sobre Son Banya en Mallorca?
¿Cuándo conviene ver una película así si no conozco bien la historia de Mallorca?
¿Qué falta en el tratamiento público de la historia de La Paca en Mallorca?
¿Qué lugar tienen Peguera y Palma en el preestreno de 'Mallorca confidencial'?
¿Se puede usar una película sobre narcotráfico en Mallorca para educar sobre prevención?
Noticias similares

Cuando la cartera se vuelve peligrosa: ataque en Peguera y lecciones para Mallorca
En Peguera, dos mujeres habrían sustraído la cartera a una pareja alemana de 75 años. Al intervenir la víctima, la situa...
Plata sigue siendo Plata: jóvenes toman el relevo, los llonguets permanecen
Un pequeño bar en la Carrer de l’Argenteria seguirá abierto: Tolo Serra entregará el local a finales de año a jóvenes ma...

Inadvertido en el maletero: cómo un niño viajó más de 100 kilómetros en un autobús del equipo
Un menor viajó en la parte inferior de un autobús de equipo más de 100 kilómetros hasta que sus llamadas de auxilio fuer...

Cap Vermell Grand: Segundo distintivo Michelin – un regalo para el este
El Cap Vermell Grand en Capdepera recibe su segundo distintivo Michelin. Para la región supone una potenciación de la of...

Eurowings hace que cuatro aviones lleven nombres – una idea amable que también llega a Mallorca
Eurowings lanza una iniciativa: cuatro Airbus A320 llevarán los nombres de personas que se esfuerzan por ayudar a los de...
Más para descubrir
Descubre más contenido interesante