Personas en Mallorca celebrando con décimos de la Lotería de Navidad El Gordo

Cuando toda España atiende a los números: la Lotería de Navidad y lo que significa para Mallorca

El gran sorteo de la Lotería de Navidad española, conocido como "El Gordo", se celebra hoy. Qué significa este espectáculo para la gente en Mallorca y cómo la isla vive el día.

Cuando toda España atiende a los números: la Lotería de Navidad y lo que significa para Mallorca

El 22 de diciembre de 2025 vuelve a cantar el coro infantil: en Mallorca las pausas se llenan de espressos y ensaimadas

En una mañana fría, y como muestran los datos locales sobre aumentos en las compras de décimos en Palma, ya se ven temprano grupos de señores con periódico y termo frente a los quioscos en el Carrer de Sant Miquel. El aire huele a café y a ensaimada recién horneada, y desde un bar en la Plaça Major llega de fondo música navideña. Hoy es día de sorteo de la Lotería de Navidad española, conocida popularmente como "El Gordo", y la isla lo nota: en la panadería, en el taxi, en la parada de autobús; en todas partes se revisan los décimos, se habla y se espera con ilusión.

El sorteo, según el Sorteo de Navidad de Loterías y Apuestas del Estado, empieza a las 09:00 h y se transmite en directo desde el Teatro Real de Madrid. Dos bombos dorados giran, en uno se extraen los números ganadores y en el otro las categorías de premio. Tradicionalmente un coro infantil del internado madrileño de San Ildefonso canta los números y las categorías extraídas, una mezcla curiosa y conmovedora entre lotería y costumbre advienta que hace que todo sea tan especial para muchos.

Para 2025 la dotación total alcanza casi 2.800 millones de euros, y el premio principal, el que da nombre "El Gordo", asciende este año a cuatro millones de euros. Cantidades así provocan sueños en lugares pequeños como Santa Catalina o el Port d'Alcúdia: un tejado nuevo, una factura pagada, quizá un regalo para los nietos. En la isla muchas veces no juegan individuos, sino vecindarios y compañeros de trabajo que comparten una participación de un décimo: la llamada "peña" une, incluso si el premio es pequeño.

¿Por qué es bueno para Mallorca? Es más que dinero. La lotería acerca a la gente. Los quioscos locales, estancos y centros vecinales experimentan un repunte en diciembre porque se compran décimos y se intercambian participaciones. Bares y cafeterías se llenan por la mañana, el ambiente se vuelve más ruidoso y más alegre; ese ambiente encaja con las celebraciones de Navidad en Mallorca: almuerzos en lugar de cenas de gala. Una pequeña victoria, cincuenta euros, provoca ese día más ruido y abrazos que muchas semanas. Eso anima el ánimo y genera pequeños impulsos perceptibles en la economía local.

Quien quiera participar encuentra los boletos en todo el país en puntos de venta autorizados. En Mallorca son los conocidos quioscos de barrio, los puestos del Mercat de l'Olivar o la pequeña caseta de la esquina del puerto. Para muchos también es costumbre comprar una fracción concreta de un décimo o el número que llevaba un familiar fallecido: rituales que conectan el fin de año con la comunidad.

Consejo práctico para la isla: quien no quiera jugar solo puede unirse a un grupo local o compartir participaciones con amigos. Así la apuesta se mantiene moderada y la posibilidad de llevarse al menos un premio pequeño aumenta. Y muy importante: jugar con responsabilidad. Un décimo puede traer alegría, pero no sustituye una planificación financiera a largo plazo.

Al final del día suele tratarse de historias: la familia que de repente planea un pequeño viaje soñado, la cafetería de la esquina que invita con una ronda, o la pensionista que, como es sabido, compra cada diciembre el mismo número. Estas historias amplían la crónica de la isla con un capítulo sobre la solidaridad y las pequeñas alegrías.

Cuando a las nueve suenan las primeras notas del coro infantil por la televisión, muchos mallorquines alzarán las tazas, prepararán los décimos y escucharán atentos. Tanto si hay un gran premio como si caen unos pocos euros, esa mañana la isla se convierte en un lugar donde se regala una sonrisa a un desconocido con más facilidad.

Perspectiva: El sorteo es un ritual que une. Quien hoy vive la emoción debería tomarlo como una invitación: un poco de valentía para soñar, un pedazo de felicidad compartida y, luego, quizá, una ronda de café para la vecindad. Así la fiesta no queda solo en una emisión televisiva, sino que se convierte en un acontecimiento mallorquín.

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