Ana Orantes, cuya denuncia impulsó reformas y conciencia contra la violencia machista en España.

Porque mirar hacia otro lado ya no funciona: Un balance de la lucha contra la violencia machista en España y Mallorca

El caso de Ana Orantes cambió España. Dos décadas después existen leyes, tribunales especializados y números de ayuda, y sin embargo siguen muriendo mujeres. ¿Qué falla en la práctica, qué falta en el debate y qué medidas necesita ahora Mallorca?

Porque mirar hacia otro lado ya no funciona: Un balance de la lucha contra la violencia machista en España y Mallorca

Pregunta central

¿Por qué existen leyes amplias e instituciones específicas y, aun así, año tras año decenas de mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas?

Resumen

El punto de inflexión visible públicamente en España comenzó hace más de 25 años con un caso que sacudió a la sociedad. Eso llevó en 2004 a un extenso paquete legal: fiscalías especializadas, tribunales propios, unidades policiales y servicios de ayuda como los números 016 y 900 17 89 89. Aun así, las estadísticas registraron en 2025 únicamente 204.342 denuncias por violencia contra las mujeres y 49 mujeres fueron asesinadas por su pareja o expareja. Las cifras muestran: las leyes son necesarias, pero no suficientes.

Análisis crítico

Los instrumentos jurídicos son ejemplares sobre el papel. Pero la práctica requiere personal, tiempo y coordinación. Sobre el papel los jueces pueden ordenar que un acusado abandone la vivienda o someterlo a vigilancia electrónica. En la realidad se producen demoras: las audiencias se alargan, las plazas en centros de acogida son limitadas y los dispositivos de vigilancia requieren condiciones técnicas y personal. En Mallorca se nota esto especialmente en municipios pequeños, donde la protección de las víctimas no está disponible las 24 horas y las distancias a los recursos especializados son mayores; Impacto en Costitx: ataque con cuchillo a una expareja.

Otro escollo es la dimensión digital de la violencia. La ampliación del "Pacto de Estado contra la Violencia de Género" menciona la violencia digital como área prioritaria; hay iniciativas legislativas en marcha. Pero las plataformas, los contenidos transfronterizos y la rápida desaparición de pruebas digitales plantean nuevos problemas a los investigadores. Sin rutinas técnicas claras y acuerdos internacionales, las víctimas siguen vulnerables.

Lo que a menudo falta en el discurso público

En primer lugar, la cotidianeidad: no se trata solo de casos espectaculares o de decisiones judiciales, sino de los miles de pequeñas situaciones —señales de alarma en vecindarios, docentes que no saben cómo actuar o profesionales sanitarias que pasan por alto indicios. En segundo lugar, el seguimiento: tras una denuncia la atención pública suele disminuir, mientras que las víctimas necesitan meses o años para recuperar estabilidad psicosocial y económica. En tercer lugar, la cuestión de los recursos: las leyes solo funcionan si jueces, fiscales, policía y servicios sociales cuentan con dotación permanente y adecuada; y la movilización ciudadana y municipal también juega un papel visible, como se observa en actos públicos y medidas locales relacionados con el Día Internacional —Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres: dos manifestaciones en Palma.

Escena cotidiana en Mallorca

En el Passeig Mallorca, frente a nuestra oficina, se ven por la mañana padres impacientes con las mochilas escolares, repartidores en moto y el perpetuo rumor de obras. Una mujer que compra pan aquí todos los días me contó hace poco en voz baja cómo envió a una vecina al centro de acogida porque la policía llegó tarde. Todas estas pequeñas redes de ayuda existen, pero no sustituyen una infraestructura de cobertura completa. En el ámbito rural, entre campos y fincas, la distancia a los recursos de apoyo suele ser el mayor obstáculo; algunas iniciativas y actos locales intentan visibilizarlo —Acciones con motivo del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres en Palma.

Propuestas concretas

- Más personal en fiscalías y tribunales especializados y horarios fijos de atención para casos urgentes, para que las decisiones no queden pendientes durante meses.

- Suministro más rápido y fiable de tecnología preventiva: suficientes tobilleras electrónicas, capacidades de vigilancia en tiempo real y servicios de emergencia mejor equipados, especialmente para los municipios insulares.

- Ampliación de centros de acogida y viviendas de transición en Mallorca, vinculadas a la integración laboral y a ayudas económicas rápidas y sin burocracia, para evitar que las víctimas regresen por dependencia económica.

- Formación para policía, docentes, servicios de salud y servicios sociales sobre señales de violencia —ofrecida localmente, presencial y con actualización periódica.

- Prevención en las escuelas: planes obligatorios sobre relaciones, consentimiento y violencia digital, complementados con servicios de asesoramiento accesibles.

- Procesos claros para la violencia digital: preservación de pruebas, colaboración con plataformas y vías de investigación transfronteriza, para que los contenidos privados no se conviertan en un instrumento de coacción permanente.

- Datos transparentes y evaluación independiente: la política legislativa necesita informes públicos anuales de progreso con análisis cualitativos de casos, no solo cifras agregadas.

Por qué las falsas denuncias no son la causa

El temor al abuso del sistema se plantea con frecuencia, pero las estadísticas muestran: entre 2009 y 2024 la tasa de condenas por denuncias falsas fue del 0,0082 por ciento. Es un fenómeno marginal y no debe servir de argumento para debilitar medidas preventivas.

Una mirada a la política

Existe un amplio consenso entre partidos; el renovado pacto de Estado incluye añadidos, también contra la violencia digital. Persisten tensiones políticas, sobre todo cuando confluyen demandas de igualdad y de seguridad procesal. En Mallorca hay en los acuerdos de coalición del gobierno insular compromisos claros contra la violencia, pero los compromisos deben ir acompañados de financiación.

Conclusión concisa

Las leyes y las instituciones son imprescindibles, pero solo constituyen el inicio. Quien realmente quiera evitar que mujeres sean asesinadas por sus parejas debe priorizar recursos, procesos rápidos y la disponibilidad local de servicios de protección. En Mallorca eso significa: más viviendas de transición, medidas técnicas de protección rápidas, formaciones in situ y una forensia digital más clara. Mirar hacia otro lado no puede ser una opción. La sociedad debe aprender no solo a juzgar, sino a actuar.

Si necesita ayuda concreta: los números 016 (a nivel nacional) y 900 17 89 89 son líneas de apoyo. En emergencias, marque 112.

Preguntas frecuentes

¿Qué hacer en Mallorca si creo que una mujer está sufriendo violencia machista?

Lo más prudente es no dejarla sola si hay peligro inmediato y llamar al 112 si la situación es urgente. Si no es una emergencia, también puede orientarla hacia el 016 o el 900 17 89 89, que ofrecen apoyo y asesoramiento. A veces una ayuda discreta, como acompañarla a un recurso de confianza, puede marcar una diferencia real.

¿Qué teléfonos de ayuda existen en España y Mallorca para víctimas de violencia machista?

En España funciona el 016 como línea de apoyo especializada, y también está disponible el 900 17 89 89. Si hay una urgencia o un riesgo inmediato, el número correcto es el 112. Son recursos pensados para orientar, proteger y activar ayuda rápida cuando hace falta.

¿Las leyes contra la violencia machista en España sirven de verdad?

Sí, porque han creado fiscalías especializadas, tribunales propios, unidades policiales y líneas de ayuda que antes no existían. El problema es que una ley por sí sola no resuelve todo si faltan personal, coordinación y rapidez en la respuesta. En la práctica, la protección depende mucho de cómo funcionan los recursos en cada territorio, también en Mallorca.

¿Por qué en Mallorca cuesta más proteger a algunas víctimas de violencia machista?

En Mallorca, especialmente en municipios pequeños, la distancia a los recursos especializados puede ser un problema. También influye que la atención no siempre está disponible las 24 horas y que la respuesta depende mucho de medios humanos y técnicos. Eso hace que la protección exista, pero no siempre llegue con la rapidez que se necesita.

¿Qué es la violencia digital contra las mujeres y por qué preocupa tanto?

La violencia digital incluye el uso de mensajes, imágenes o contenidos privados para controlar, amenazar o humillar a una mujer. Preocupa porque las pruebas pueden desaparecer rápido y porque muchas veces los contenidos circulan más allá de un solo país o plataforma. Por eso hacen falta reglas claras, preservación de pruebas y una respuesta policial y judicial más preparada.

¿Qué señales de violencia machista suelen pasar desapercibidas en el día a día?

A veces no aparecen como un caso evidente, sino como cambios pequeños: miedo, aislamiento, control constante o ausencias repetidas. En el entorno escolar, sanitario o vecinal, estas señales pueden quedar ocultas si nadie sabe bien cómo interpretarlas. Por eso la formación de quienes están cerca de la víctima es tan importante.

¿Es verdad que muchas denuncias por violencia machista son falsas?

No. Las denuncias falsas son un fenómeno muy marginal y no explican el problema de fondo. Entre 2009 y 2024, la tasa de condenas por denuncias falsas fue del 0,0082 por ciento, una cifra muy baja que no justifica debilitar la protección a las víctimas.

¿Qué apoyo necesita una víctima de violencia machista después de denunciar en Mallorca?

Después de denunciar, muchas mujeres necesitan meses o incluso más tiempo para recuperar estabilidad emocional y económica. No basta con una respuesta judicial: también hacen falta alojamiento, acompañamiento social, ayuda económica rápida y apoyo para encontrar trabajo o vivienda. En Mallorca, la continuidad del acompañamiento puede ser tan importante como la denuncia misma.

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