Yate de 50 m 'My Girl' atracado en Port d'Andratx frente al muelle

«My Girl» atraca en Port d'Andratx – una visita de lujo

«My Girl» atraca en Port d'Andratx – una visita de lujo

El yate de 50 metros «My Girl» está atracado en Port d'Andratx. Una mirada al barco, la tripulación y lo que la visita significa para el lugar.

«My Girl» atraca en Port d'Andratx – una visita de lujo

En la madrugada del martes, cuando el primer café aún humeaba en los cafés del puerto y las gaviotas sobrevolaban los barcos pesqueros, una silueta blanca como la nieve se deslizó hasta los atraques de Port d'Andratx: Un día de verano con brisa marina y ambiente dorado: el yate «My Girl». El barco de 50 metros, bajo bandera de las Islas Caimán, parece con sus líneas puras un mueble lacado que resulta difícil de pasar por alto en la marina.

Unos datos de entrada: el «My Girl» pesa alrededor de 492 toneladas, fue terminado en 2016, tiene capacidad para doce invitados en seis camarotes y es impulsado por dos potentes motores diésel. El casco y el interior fueron diseñados por Donald Starkey; el propietario es el empresario estadounidense Gary Chouest, vinculado al sector marítimo. Se estima su valor de mercado en unos 35 millones de euros, y los costes anuales de mantenimiento, según fuentes cercanas al barco, rondan los 2,6 millones de euros.

En el sitio, estos visitantes siempre generan un pequeño y amable revuelo: los estibadores del puerto colocan cabos adicionales, la grúa permanece quieta y la tripulación actúa con la rutina propia al atracar y desprender amarras. Los paseantes se detienen, los fotógrafos ajustan sus teleobjetivos y los camareros del paseo sirven tapas con un poco más de esmero: turistas y locales disfrutan la escena como si fuera parte del programa semanal.

Para Port d'Andratx no es una simple postal: los atraques de esta magnitud aportan ingresos a corto plazo para la marina y los servicios alrededor. Agentes de yates, empresas de mantenimiento, buzos, lavanderías, proveedores de avituallamiento y restaurantes notan la demanda cuando un barco así atraca. También los taxistas que esperan clientes y las pequeñas tiendas del frente portuario se benefician cuando tripulación o invitados bajan a tierra.

Se percibe aquí una mezcla de calma y profesionalidad rutinaria, como en Port d'Andratx el 21 de septiembre: suave, mayormente nublado y con brisas ligeras. El ambiente no es ostentoso; todo tiene más bien un tono práctico, casi artesanal: los gestos están aprendidos, se ajustan persianas, se comprueban los niveles de aceite. No es un espectáculo mediático, sino un día de trabajo que genera empleo en varios sectores. Cuando el sol baja, los restaurantes del puerto se llenan; las voces, el tintinear de la vajilla y el ocasional bocinazo de una embarcación de trabajo componen una típica escena vespertina en la costa oeste.

¿Por qué son buenos para Mallorca estos atraques? Muy sencillo: aportan dinero a la economía local, generan encargos para empresas especializadas y contribuyen a mantener el conocimiento marítimo en la zona. Quien ofrece servicios de yates, tapicería náutica o suministros frescos suele tener mucho trabajo en verano, como muestran Port d'Andratx: temperaturas veraniegas relajadas – día perfecto en el puerto. Además, las estancias prolongadas de propietarios internacionales son una invitación a pensar en conceptos de suministro y mantenimiento más sostenibles: una oportunidad para que los proveedores locales se distingan con tecnología respetuosa con el medio ambiente y productos regionales.

Un pequeño adelanto: en las próximas semanas se espera la llegada de más superyates conforme avance la temporada, como evidencian los distintos días en el puerto, por ejemplo Port d'Andratx: nubes, brisa fresca y un inusual día de finales de verano el 24 de agosto. Port d'Andratx se ha consolidado en los últimos años como un puerto de referencia para propietarios que buscan privacidad e infraestructura adecuada. Esto significa que el lugar debe seguir preparándose para ofrecer servicios profesionales —desde empresas de mantenimiento certificadas hasta proveedores de eliminación ecológica y servicios locales de alimentación—.

Quien pasea por el muelle no solo advierte el casco brillante del «My Girl», sino también las muchas manos necesarias para que un barco esté en condiciones: carpinteros navales, electricistas, cocineros, personal de limpieza, patrones. Una pequeña economía marítima que se articula alrededor de una visita. Cuando un barco millonario llega al puerto, no es solo motivo de foto: es un impulso para el trabajo y el intercambio.

Y para quienes prefieren una visión más romántica: es un bonito y tranquilo espectáculo, como describe Port d'Andratx en el resplandor veraniego: un día para respirar; el sol tiñe ligeramente de naranja las montañas, las gaviotas graznan y en las pequeñas barras del muelle se intercambian historias. Así es Mallorca en un día cualquiera de mayo: un lugar donde el lujo atraca por un rato, la gente sigue tomando su café y por la noche las luces de la marina parecen pequeñas promesas de más verano.

Preguntas frecuentes

¿Por qué atraen los superyates a Port d'Andratx en Mallorca?

Porque Port d'Andratx ofrece una marina preparada para barcos grandes, con servicios técnicos, avituallamiento y atención especializada. Además, estas escalas mueven trabajo para empresas locales, desde mantenimiento hasta restaurantes y transporte. Para el puerto, no es solo una imagen llamativa, sino una actividad que deja movimiento económico.

¿Qué se siente al ver llegar un yate de lujo en Mallorca?

La escena suele ser tranquila y muy visible a la vez: el barco entra despacio, la tripulación trabaja con precisión y el puerto se llena de curiosidad. En lugares como Port d'Andratx, vecinos, paseantes y fotógrafos suelen detenerse unos minutos para mirar. No suele parecer un espectáculo ruidoso, sino una llegada más dentro del ritmo del puerto.

¿Qué servicios mueve la llegada de un superyate en Mallorca?

Un barco de estas características activa una cadena de servicios muy amplia. Suelen trabajar empresas de mantenimiento, proveedores de combustible y avituallamiento, lavanderías, buzos, agentes náuticos y personal de limpieza, además de restaurantes y taxis. En la práctica, la visita de un solo yate puede dar trabajo a varios sectores a la vez.

¿Es normal ver superyates en Port d'Andratx durante la temporada?

Sí, es un puerto acostumbrado a recibir embarcaciones de alto nivel y suele prepararse para más llegadas a medida que avanza la temporada. Port d'Andratx se ha consolidado como un destino habitual para propietarios que buscan privacidad e infraestructura. Por eso, ver un gran yate allí no resulta excepcional.

¿Cuánto dura normalmente la parada de un yate de lujo en Mallorca?

La duración puede variar mucho según las necesidades del barco y de sus invitados. Algunos yates solo hacen una escala breve para repostar, recibir suministros o revisar servicios, mientras que otros permanecen más tiempo si necesitan mantenimiento o si la tripulación y los pasajeros quieren descansar en tierra. No hay una regla fija.

¿Qué valor tiene un superyate como el My Girl?

El valor de un barco así puede situarse en decenas de millones de euros. En el caso del My Girl, se estima en unos 35 millones de euros, además de unos costes anuales de mantenimiento muy elevados. Eso da una idea de la dimensión económica que representan estas embarcaciones.

¿Quién es el propietario del yate My Girl que llegó a Mallorca?

El propietario es el empresario estadounidense Gary Chouest, vinculado al sector marítimo. El My Girl navega bajo bandera de las Islas Caimán y fue terminado en 2016. Es un yate pensado para un uso privado, con capacidad para doce invitados en seis camarotes.

¿Merece la pena pasear por Port d'Andratx cuando hay un superyate atracado?

Sí, porque el ambiente del puerto cambia sin perder su calma habitual. Entre las terrazas, las barcas de trabajo y el movimiento de la marina, la llegada de un gran yate añade una escena muy propia de Mallorca. Es un buen momento para caminar por el muelle, tomar algo y observar la actividad del puerto sin necesidad de buscar espectáculo.

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