Pista de tenis sobre césped en Mallorca con domo cubriendo la cancha y exclusivas cajas VIP.

Palcos VIP y Superdomo: ¿De quién es el tenis en Mallorca?

Palcos VIP y Superdomo: ¿De quién es el tenis en Mallorca?

El torneo de hierba de Mallorca crece: estructuras cubiertas, palcos VIP caros y millones en patrocinios buscan realzar el evento. La pregunta es: ¿para quién se crea realmente esta fiesta del tenis?

Pregunta clave: ¿Para quién se está modernizando el torneo de Mallorca?

En la rotonda de Santa Ponsa, una calurosa tarde de junio: furgonetas de reparto pasan, los turistas buscan sombra bajo pocas pinedas, como muestran las presiones turísticas recogidas en Más huéspedes, más dinero — ¿pero cuánto tiempo podrá Mallorca soportarlo? y, al fondo, rebota una pelota contra una pared pública de tenis. Muy cerca, sin embargo, el gran evento planea una cúpula de cristal, 90 palcos privados y zonas climatizadas: acceso solo con precios de cuatro cifras. La imagen simboliza una transformación que va más allá de la construcción de un estadio: cambia quién vive el tenis en la isla.

Análisis crítico

Los organizadores tienen un objetivo claro: elevar internacionalmente el torneo de hierba en el Mallorca Country Club. El evento, que se disputa como ATP 250 del 20 al 27 de junio y que además planea una edición Campeonato Femenino de Mallorca (WTA 125) en octubre, recibe construcciones que uno esperaría más en eventos de negocios que en la costa. Cubiertas, estructuras tensadas transparentes de una empresa portuguesa de arquitectura temporal a gran escala y climatización pretenden convertir las áreas principales y VIP en una cápsula de confort cerrada.

El problema no está solo en la arquitectura. Con 90 palcos para seis personas, rangos de precios entre aproximadamente 12.000 y 16.000 euros por palco y suites exclusivas por unos 34.900 euros más IVA, el tenis se convierte en un producto premium para una clientela con alto poder adquisitivo. Un patrocinador, según los organizadores, ha comprometido alrededor de seis millones de euros: dinero que sostiene la inversión pero que también viene con expectativas sobre la puesta en escena de las marcas y los públicos objetivo. La consecuencia: una mayor brecha entre distintos segmentos de público.

Lo que a menudo falta en el debate público

En los debates suelen aparecer la imagen y el volumen de la inversión, y menos las consecuencias concretas para el barrio y el acceso al deporte. Falta un cálculo que muestre cuántas entradas para residentes, centros educativos o clubes se mantienen si casi la mitad de las superficies se orienta a la comercialización para empresas y VIP. Asimismo está poco tratado: los impactos ecológicos y de tráfico de estructuras temporales de gran envergadura en una zona costera de uso intensivo.

Escena cotidiana en la isla

Un martes por la noche en el Paseo Marítimo: camareros llaman pedidos, un autobús deja a los viajeros y dos jóvenes practican saques en una plaza pública. Difícilmente tendrán acceso a los palcos climatizados, pero sí la sensación de que en la isla se está generando algo que no va dirigido a ellos. Escenas así se repiten en muchos lugares: vecindarios locales, pequeños clubes de tenis y equipos escolares que, en los grandes eventos, suelen recibir solo atención periférica.

Propuestas concretas

Se necesitan normas y conceptos que garanticen la participación social y limiten los efectos negativos. Propuestas:

- Mayor transparencia en el uso de los fondos: El patrocinador debería estar obligado contractualmente a destinar una parte de su inversión a la promoción deportiva local, a entrenamientos juveniles y a medidas de visibilidad, apoyando iniciativas locales como Torneo juvenil de pádel en Palma: 160 plazas, tres días, sin cuota de inscripción.

- Cuota obligatoria para residentes: Un porcentaje de las entradas y de algunos palcos VIP podría ofrecerse a clubes locales, centros educativos y vecinos a precios subvencionados.

- Evaluación ambiental y de movilidad: Cada estructura temporal debería someterse obligatoriamente a un análisis sobre ruido, sombras proyectadas, consumo energético y plan de tráfico antes de ser aprobada.

- Impulso al empleo y la formación: En montaje, operación y catering deberían priorizarse empresas y mano de obra locales; plazas formativas en técnica de eventos y hostelería serían una ganancia sostenible.

- Zonas abiertas para aficionados: Junto a las zonas premium deben mantenerse gradas o áreas de acceso económico y buena visibilidad, para que el torneo no se convierta en un mero escaparate B2B.

Ejemplos prácticos para actuar de inmediato

El club y la administración municipal podrían ya acordar que el diez por ciento de los ingresos VIP vaya a una beca para jóvenes tenistas de Mallorca. Paralelamente, se puede diseñar un plan de movilidad que ofrezca lanzaderas para residentes y reduzca la presión sobre el aparcamiento. Medidas así son financiables y llegan directamente a la vida cotidiana de los isleños.

Conclusión contundente

El lujo hace titulares y llena arcas. Pero si los grandes eventos deportivos en Mallorca se escenifican cada vez más para invitados de negocios, eso cambia algo más que la arquitectura de una pista. Cambia los accesos, los barrios y la sensación de formar parte de una comunidad. Quien trae el dinero a Mallorca también tiene la responsabilidad de que la isla no quede reducida a un decorado para otros. Un torneo que moviliza millones en patrocinios debería tener un plan igual de claro: cómo invierte localmente, a quién incluye y qué límites pone a su expansión. Si no, del brillo solo quedará una carcasa resplandeciente y, por debajo, el capítulo «Tenis para todos» se irá cerrando poco a poco.

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