Esquema conceptual del ascensor proyectado en El Terreno que conectará con el Paseo Marítimo

El Terreno recibe un ascensor: un pequeño paso con gran efecto

Un nuevo ascensor conectará finalmente El Terreno con el Paseo Marítimo de forma accesible. Para los vecinos supone una mejora en el día a día y, para el barrio, una oportunidad para nuevos puntos de encuentro y mayor calidad de vida.

El Terreno recibe un ascensor — un pequeño paso con gran efecto

La diferencia de altura entre la Calle Joan Miró y el mar se nota: se suben tres o cuatro escalones, se respira hondo, suena la campana de la iglesia y ya te golpea la brisa del puerto en la cara. La semana pasada, a las 9:15 en la cafetería de la esquina, una mujer mayor pasó empujando su andador y dijo con sequedad: “Sería un regalo”. Eso es precisamente lo que se proyecta ahora: un ascensor que conecte el barrio directamente con el Paseo Marítimo.

Qué está previsto

Para el proyecto se han presupuestado alrededor de 552.000 euros. El arquitecto Joan J. Fortuny describe una solución con varios accesos: en total estarán previstas cuatro nuevas conexiones que integren escaleras, plazas y espacios de encuentro para que El Terreno quede más conectado, sobre todo de forma accesible, con el mar. No se trata de un monumento pomposo, sino de intervenciones pragmáticas en el paisaje rocoso.

Más que un medio de transporte

Para muchos vecinos es algo más que comodidad. Carritos de bebé, sillas de ruedas, personas mayores y ciclistas cotidianos obtendrán una ruta directa y segura. Para quienes transitan a diario entre la calle residencial y el paseo, desaparecerá un impedimento innecesario, especialmente en las tardes calurosas o cuando sopla el fresco del mar. Un ascensor aquí no es solo práctico, sino también una pequeña porción de inclusión social.

Diseño, privacidad y ambiente de vecindario

La construcción prevista apuesta por la discreción: no será una torre de cristal ideal para Instagram, sino una estructura robusta y discreta que respete la privacidad de las viviendas. En la panadería junto a la iglesia, los vecinos debatían si esto traerá más clientela a la parte alta de la calle: unos esperan esquinas más animadas, otros temen más tránsito de paso. Ambas posturas son comprensibles; en Palma se conoce esa mezcla entre el deseo de tranquilidad y las ganas de conectividad.

Desarrollo urbano con pequeña huella

La medida no es una infraestructura a gran escala, pero tiene un valor simbólico. Una conexión bien ubicada y funcional puede cambiar la percepción de un barrio: los recorridos vuelven a ser cotidianos, pueden surgir pequeños puntos de encuentro en la base de la calle, bancos y algo de vegetación invitan a quedarse. Es importante que la solución sea fácil de mantener, porque de lo contrario se convertirá en una ruina técnica en vez de un beneficio real.

Cómo sigue el proceso

Tras un concurso previo que fracasó, la administración reinició el procedimiento. No hay una fecha oficial de inicio de obra en el calendario, pero los vecinos esperan los primeros trabajos preparatorios en los próximos meses. Además de la construcción, el mantenimiento, la seguridad y la accesibilidad en los accesos serán decisivos: buena iluminación, manejo sencillo y limpieza regular marcan la diferencia.

Un detalle práctico y sencillo podría cambiar mucho: asientos en sombra, plantas y señalización clara. Así una solución técnica se convierte en un verdadero punto de encuentro —el hombre mayor con su andador sigue viniendo, los niños van en patinete y los marineros del Paseo saludan al pasar.

En resumen: no es un gran proyecto, pero sí una ganancia palpable para el día a día en El Terreno. Para la vecindad significa alivio; para el barrio, la oportunidad de nuevos y agradables caminos al mar. Y quién sabe —quizá pronto se oiga más risa que pasos pesados en el camino hacia abajo.

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