Vista del proyecto 'Musikbox' en Palma, propuesta para la futura sede de la Orquesta Sinfónica Balear.

La 'Musikbox' de Palma: nuevo promotor — otra vez preguntas en lugar de respuestas

El proyecto para la futura sede de la Orquesta Sinfónica de las Baleares arranca con un nuevo consorcio, pero siguen existiendo retrasos, falta de dirección de obra y dudas financieras.

La 'Musikbox' de Palma: nuevo promotor — otra vez preguntas en lugar de respuestas

La 'Musikbox' de Palma: nuevo promotor — otra vez preguntas en lugar de respuestas

Pregunta principal: ¿Bastará un nuevo contratista para compensar años perdidos de obra y la desconfianza hacia el proyecto?

En el área industrial Nou Llevant, detrás del puerto deportivo Es Portixol, se alza un encofrado cúbico que lleva meses esperando ser continuado. El gobierno regional ha vuelto a adjudicar ahora el contrato: un consorcio formado por COBRA Infraestructuras Hidráulicas y Proforma Ejecución de Obras y Restauraciones debe finalizar la construcción de la llamada Musikbox por unos 7,2 millones de euros. Sobre el papel es un claro avance. En la realidad, como ocurre en otros proyectos, siguen sonando muchas alarmas: por ejemplo, en iniciativas como el nuevo recinto ferial.

Análisis crítico: técnica y organizativamente aún faltan piezas centrales. No es decisivo solo quién construye, sino quién manda en la obra. Hasta que la sociedad estatal TRAGSATEC no nombre a los jefes de obra para ejecución, seguridad laboral y coordinación general, poco podrá empezar de verdad. Sin esa designación permanecen riesgos como fallos de coordinación, lagunas de seguridad o responsabilidades poco claras, precisamente los problemas que en 2023 llevaron a la anterior empresa a suspender los trabajos.

En lo económico la cuenta no está clara. Gran parte de la financiación procede del impuesto regional al turismo: para 2024 y 2025 están previstos unos 7,5 millones de euros; además hay cerca de 790.000 euros de fondos privados de la fundación turística Fundatur, que ya dio una promesa de financiación años atrás. Se prevé complementar con fondos europeos del programa FEDER. Esta financiación mixta es legítima, pero exige transparencia: ¿quién responde si surgen más costes por retrasos? ¿quién vigila el flujo de fondos?

Lo que falta en el debate público son respuestas concretas sobre la responsabilidad y un plan de hitos claro. La discusión hasta ahora gira en torno a nombres de empresas y sumas, no en garantías prácticas: ¿cómo se protegerán frente a la intemperie los elementos ya terminados? ¿Qué pruebas se realizarán sobre los trabajos ya ejecutados? ¿Quién asume los costes si hacen falta medidas adicionales de aseguramiento?

Una pequeña escena diaria en Palma: a última hora de la mañana, cuando los autobuses pasan veloces por el Passeig Mallorca y los obreros, con termos, se cruzan con las obras, la Musikbox se ve, pero permanece muda. En la vía de acceso se percibe olor a diésel y una grúa está inmóvil. Los vecinos, en la cafetería de la esquina, se preguntan si el edificio alguna vez se terminará — y reciben respuestas que suenan a trámites administrativos, no a planes para la vida del barrio.

Propuestas concretas para que la nueva adjudicación no suponga otro estancamiento:

1) Cronogramas claros con sanciones: TRAGSATEC debe imponer plazos vinculantes al nombrar a los jefes de obra. Los contratos deberían incluir hitos realistas y penalizaciones económicas si no se cumplen los plazos.

2) Inspección técnica independiente: Para los elementos ya construidos y los siguientes pasos es necesaria una revisión técnica externa. Esta podría realizarla un colegio de ingenieros independiente o una unidad de evaluación universitaria, con resultados públicos.

3) Transparencia en el flujo de dinero: Las cuentas y justificantes intermedios sobre el uso de los fondos del impuesto turístico, Fundatur y FEDER deberían hacerse accesibles al público. Un panel en línea sencillo sobre los pagos y avances generaría confianza.

4) Usos intermedios y participación comunitaria: Mientras no esté todo acabado, el encofrado podría abrirse a proyectos educativos provisionales o a conciertos al aire libre, siguiendo ejemplos locales como el concurso de ideas para el área Gesa. Eso anclaría el proyecto en el vecindario y mostraría que la cultura no es un proyecto distante de la administración.

5) Fondo de emergencia y cobertura aseguradora: Los contratos deben contemplar con claridad medidas para actuaciones de seguridad imprevistas, de modo que trabajos adicionales de estabilización no provoquen meses de retraso.

Conclusión: un nuevo promotor es necesario, pero no suficiente. Mientras no se clarifiquen las responsabilidades en la obra, no se instalen mecanismos de control y no se haga público el flujo de fondos, el proyecto seguirá siendo vulnerable a nuevas irritaciones. La Musikbox puede ser una ganancia cultural para las Baleares, al igual que proyectos mayores como el nuevo recinto ferial en Son Ferriol —si la administración convierte las intenciones en procedimientos concretos. Hasta entonces, el cubo tras Es Portixol seguirá siendo un recordatorio de ambiciones constructivas que se anunciaron con más ruido del que se ejecutó.

Última observación: si en las próximas semanas se nombran los jefes de obra, no será solo un acto burocrático. Para el vecindario, para los jóvenes alumnos de música y para la propia orquesta, de ello dependerá si la música vuelve pronto a tener un espacio estable en la isla, frente a casos como la prohibición de conciertos en Es Coliseu, o si la obra vuelve a quedarse muda.

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