La nueva piscina cubierta de Palma: vistas al mar, tumbonas y espacio para todos

La nueva piscina cubierta de Palma: vistas al mar, tumbonas y espacio para todos

En la Aigua Dolça, cerca del Paseo Marítimo, Palma ha estrenado una nueva piscina cubierta municipal. Aquí se entrena, se relaja y se vive en comunidad, con vistas al mar desde la terraza soleada.

La nueva piscina cubierta de Palma: vistas al mar, tumbonas y espacio para todos

Entre Joan Miró y el Paseo Marítimo, Palma ha recuperado un trozo de vida cotidiana. Donde durante años dominaron ruinas y matorrales, ahora se alza un edificio nuevo de seis plantas con aparcamientos y una piscina recién inaugurada —y al pasear por allí se nota una pequeña mejora en el entorno.

La piscina está en la tercera planta, un vaso estándar de 25 metros con 1,40 metros de profundidad. El aire se calienta a agradables 29 grados, el agua ronda los 24 grados, justo adecuado para brazadas de pecho y estilo libre. A los residentes la entrada cuesta de lunes a viernes por la tarde (16:30–20:30) 4,50 euros. Quien llega ve gente con la toalla al hombro, madres que llevan a sus hijos a las clases de natación, vecinos mayores con gorro de baño que vuelven a nadar sus largos con regularidad.

La instalación forma parte de un proyecto que se construyó durante cuatro años y se financió con cerca de once millones de euros. En unos 7.500 metros cuadrados, además de la piscina cubierta hay salas de fitness, dos de ellas en la cuarta y quinta planta con 115 y 113 metros cuadrados respectivamente. Actualmente estas zonas de fitness todavía se están equipando; una cafetería en la planta baja debería abrir en enero.

Los detalles prácticos agradan: vestuarios amplios en la segunda planta con lavabos redondos y suficiente espacio para que nadie tenga que dejar su bolsa en el pasillo por armarios llenos. Y si acompaña el tiempo, se puede sentar en la terraza con césped artificial y tumbonas, dejar que la vista recorra la dársena y escuchar los gritos de las gaviotas —un lujo poco habitual para una piscina pública urbana.

El edificio nuevo no solo alegra por dentro. La calle Aigua Dolça se ha embellecido: nuevo pavimento, árboles jóvenes, algunas islas verdes. Personas que antes pasaban deprisa con la mirada baja ahora se detienen, conversan y pasean más despacio. Para un barrio que durante tiempo fue considerado algo descuidado, es un cambio palpable.

Desde el punto de vista deportivo la oferta es relevante: una piscina pública de 25 metros en el centro complementa las instalaciones más alejadas y ofrece trayectos cortos para muchos hogares. Cuando las salas de fitness estén completamente equipadas y comiencen los cursos, lo más probable es que el centro se convierta en la dirección diaria para nadadores, aficionados al aquafit y usuarios de rehabilitación.

Como observadora del vecindario, me llama la atención que ya en los primeros días los carriles se llenan de usuarios variados. Un profesor jubilado hace sus largos concentrado, una estudiante entrena para un vídeo de competición, dos amigas nadan a ritmo tranquilo y charlan sobre la compra. Pequeños momentos, pero muestran que la infraestructura genera encuentros.

Lo que aún falta son los cursos para niños y adultos que deben empezar en las próximas semanas y la dotación definitiva de las salas de fitness. El ayuntamiento además planea ampliar paulatinamente horarios y ofertas. Un poco más de bien común junto a la orilla, y un ejemplo de cómo las inversiones públicas pueden transformar la vida cotidiana.

De ello se beneficiarán escuelas, clubes deportivos y personas mayores, así como trabajadores que quieran nadar unas vueltas tras la jornada. Algunas sugerencias: horarios regulares de madrugadores para mayores, cooperaciones pedagógicas de natación con colegios de primaria y eventos vecinales ocasionales en la terraza cuando la cafetería abra en enero. Esos pequeños detalles multiplicarían el efecto positivo.

Así que quien pasee pronto por el Paseo Marítimo debería mirar hacia la calle Aigua Dolça. El hueco pálido en el perfil urbano está rellenado, la piscina está abierta y las tumbonas de la terraza son menos una escenografía que una oferta: un lugar urbano donde respirar, entrenar y ver un poco de mar.

Un consejo para empezar: al atardecer, cuando el sol aún calienta y la ciudad se tranquiliza, la combinación de unas cuantas vueltas y un café después en la nueva planta baja es especialmente agradable. Un pequeño trozo de Mallorca, reorganizado.

Preguntas frecuentes

Qué ofrece la nueva piscina cubierta de Palma y por qué es relevante para el barrio entre Joan Miró y el Paseo Marítimo?

Se trata de un vaso de 25 metros en la tercera planta, con 1,40 metros de profundidad. El aire se mantiene a 29 grados y el agua a 24. En la terraza podrás sentarte con césped artificial y disfrutar de vistas al mar; en planta baja habrá una cafetería y las salas de fitness están en desarrollo en las plantas superiores.

Qué impacto tiene la nueva instalación en el barrio de Palma y la calle Aigua Dolça?

La calle Aigua Dolça ha ganado pavimento nuevo, árboles y zonas verdes, lo que cambia la vida cotidiana y la forma de pasear. Se nota una mayor comodidad y un aire más pausado en el entorno. Todo ello aporta un impulso positivo al barrio.

Dónde está exactamente la piscina y cómo se accede?

La piscina se sitúa en la tercera planta del edificio entre Joan Miró y el Paseo Marítimo, en la calle Aigua Dolça de Palma. La entrada para residentes cuesta 4,50 euros y está disponible de lunes a viernes por la tarde (16:30–20:30).

Qué instalaciones deportivas acompañan la piscina y cuándo estará disponible todo?

El centro incluye dos salas de fitness en la cuarta y la quinta planta, con 115 y 113 m2 respectivamente; la cafetería de planta baja debería abrir en enero.

Qué temperaturas de aire y agua se pueden esperar en la piscina de Palma?

El aire se calienta a 29 grados y el agua ronda los 24 grados, condiciones adecuadas para nadar con comodidad.

Qué planes de apertura y horarios se esperan para la oferta de servicios?

El centro cuenta con planes para ampliar horarios y ofertas conforme se completen cursos; se espera que la cafetería abra en enero y se ofrezcan cursos para niños y adultos.

Qué beneficios ofrece para nadadores, aquafit y rehabilitación en Mallorca?

La piscina pública de 25 metros en el centro facilita trayectos cortos para muchos hogares y podría convertirse en un punto de referencia para nadadores, aquafit y rehabilitación.

Qué consejo práctico daría para empezar a usar la piscina y disfrutar del entorno?

Un consejo para empezar es ir al atardecer, cuando la ciudad se tranquiliza; tras nadar, tomar un café en la cafetería cuando abra en enero; es un lugar para entrenar y socializar.

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