
Paseo Marítimo: nuevo impulso en la costa de Palma — Inauguración a mediados de noviembre, la verdadera prueba comienza después
El 15 y 16 de noviembre se inaugurará oficialmente el Paseo Marítimo de Palma. Tras tres años de obras, vecinos, hosteleros y el ayuntamiento se preguntan: ¿podrá el paseo mantenerse limpio, seguro y animado a largo plazo?
Paseo Marítimo: nueva vida para la costa de Palma, pero las preguntas siguen
Si se está en una mañana sin viento en la Plaza de Santo Domingo se oye el mar, aunque todavía esté algo distante: el lejano claqueo de una pequeña excavadora, el traqueteo de un autobús en dirección a Portopí, el ocasional llamado de una gaviota. Las vallas de obra van dejando paso a palés de madera, los colores de señalización rojos van perdiendo su tono de alarma. Tras casi tres años de obras, la autoridad portuaria ha programado la inauguración del nuevo boulevard costero de Palma, que incluye una carrera solidaria, para el segundo fin de semana de noviembre — 15 y 16 de noviembre. Pero la celebración es solo el comienzo.
Qué se ha construido realmente — y qué queda visible
El nuevo paseo es más que una senda de hormigón fresca. Aceras más anchas, carriles bici separados, nuevas plazas y mucha más vegetación son el resultado de un proyecto de alrededor de 40 millones de euros. Quien toma el autobús por la mañana lo ve: nuevas alineaciones de árboles, plazas remodeladas; los restos del puente peatonal frente al hotel Mediterráneo deberían desaparecer a principios de noviembre. Al sol brillan las nuevas superficies y, al pasar, aún se percibe el olor del asfalto reciente mezclado con la brisa salada.
Fiestas, deporte y una buena causa
El fin de semana de apertura está concebido como una gran fiesta urbana: stretching, body‑combat, yoga, salsa, swing, zumba y una pequeña feria con productores locales llenarán la Plaza de Santo Domingo. Como “momento culminante” está previsto un 10 kilómetros; el dorsal cuesta 10 euros y lo recaudado se destina a Projecte Home Balears. La idea de ver a los primeros corredores pasar raudos junto a la catedral dibuja en muchos vecinos una sonrisa satisfecha — tras tanto ruido y suciedad, una pequeña recompensa.
La incómoda pregunta: ¿Será esto sostenible?
Al mismo tiempo, las críticas no se hacen esperar. Vecinos hablan de parterres olvidados llenos de maleza, falta de papeleras y menos plazas de aparcamiento. Algunos se quejan de olores nocturnos y de micciones en la vía pública. Un propietario de un café en la esquina del Passeig comenta con sequedad: “La promenade luce mejor, pero ahora también tiene que mantenerse limpia — si no, todo el esfuerzo habrá sido solo un bonito día en el calendario.”
Ésa es la cuestión central: una nueva superficie se coloca rápido, pero la calidad duradera exige personal, tiempo y dinero. En el debate público gusta celebrar lo que se ve nuevo. Menos visible —y a menudo pasado por alto— son los costes continuos y las consecuencias sociales: ¿quién se encarga de la limpieza nocturna? ¿Cómo actuará la policía municipal ante las molestias? ¿Están diseñadas las nuevas zonas verdes para que su mantenimiento sea sencillo a largo plazo?
Aspectos que rara vez se discuten
1) Costes de mantenimiento a largo plazo: los 40 millones cubren la obra. Pero, ¿quién paga la limpieza semanal, el reemplazo de bancos dañados o la poda de árboles dentro de cinco años?
2) Presión de uso e infraestructura: menos aparcamientos pueden favorecer al peatón, pero también tensar a los vecinos y a los proveedores. ¿Cómo se regulará esto?
3) Cuestiones sociales: los espacios públicos atraen a todos, también a personas en situaciones vulnerables. Sin medidas de acompañamiento (baja exigencia, centros de día, trabajo social), problemas como la falta de hogar o el consumo abierto de drogas pueden volverse más visibles en lugares prominentes.
Pasos concretos para que el paseo sea más que un reclamo fotográfico
La ciudad, la autoridad portuaria y los comerciantes tienen ahora la obligación no solo de organizar la inauguración, sino de presentar un concepto de mantenimiento. Propuestas que no parecen costosas pero que podrían tener efecto:
Más papeleras y ciclos de vaciado inteligentes: contenedores con sensores y planes de vaciado coordinados evitan cubos desbordados tras eventos de fin de semana.
Programas de adopción de tramos: cafés locales, comercios y grupos de barrio cuidan tramos del paseo — con ventajas modestas como espacios publicitarios o incentivos fiscales.
Medidas sociales de acompañamiento: equipos móviles de trabajo social, asesoramiento sobre adicciones y atención médica básica deberían estar presentes en grandes eventos y crear puntos de contacto a largo plazo.
Diseño para facilitar el mantenimiento: elegir plantas tolerantes a la sal y de bajo cuidado; pavimentos fáciles de limpiar; aseos adicionales que prevengan el vandalismo.
Gestión del tráfico: reglas claras para zonas de carga y aparcamiento de residentes, combinables con alternativas transparentes como servicios de lanzadera en fines de semana largos.
Un llamado a la paciencia — y a la participación
El 15 y 16 de noviembre el paseo brillará. Música, puestos y actividades deportivas llenarán la plaza. Eso es importante: estas inauguraciones crean identidad, reúnen a la gente y dan vida al espacio público. Pero después comienza la verdadera prueba: la cotidianidad.
Si vive, trabaja o simplemente pasea por aquí: reporte problemas, participe en iniciativas y apoye las medidas locales de cuidado. El ayuntamiento puede planificar, la autoridad portuaria puede construir — pero el paseo vive gracias a quienes lo usan y lo protegen a diario. Inaugurar una vez es la mitad; la otra mitad se llama mantenimiento, comunicación y disposición al compromiso.
Inscríbase o acérquese
Quien quiera participar en la carrera benéfica debería asegurarse el dorsal con antelación. Quien solo quiera mirar: tómese su tiempo, escuche el sonido del mar a lo lejos y observe si los nuevos bancos invitan realmente a quedarse — o si otra vez aparece alguien que deja una bolsa tirada. Un trozo de Palma vuelve a la vida. La esperanza es grande. La responsabilidad es de todos.
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