Takuma Asano celebrando el gol que dio el 1-0 a Real Mallorca en Son Moix

Son Moix respira: Real Mallorca consigue la primera victoria de la temporada ante Alavés

Con aire fresco y cielo despejado, el Real Mallorca ganó 1:0 frente al Deportivo Alavés. Takuma Asano marcó el gol decisivo —una pequeña chispa de esperanza para los futbolistas de la isla.

Son Moix respira: Real Mallorca consigue la primera victoria de la temporada ante Alavés

Ayer por la noche, cuando el crepúsculo sobre Son Moix se fue convirtiendo en una noche estrellada y la Tramuntana sólo dejaba un leve susurro en los olivos, por fin hubo motivos para respirar aliviados. Los habituales olores a salchichas a la parrilla, vapor de café y cerveza fría se mezclaron con las voces de los aficionados – y en medio de todo, un gol que se había echado de menos: Takuma Asano marcó en el minuto 36 el 1:0.

Un pequeño momento, gran efecto

No fue un espectáculo, sino más bien una victoria trabajada con cuidado. El gol no fue casualidad, sino el resultado de una finalización tranquila y precisa. En los minutos previos el encuentro se desarrolló en espacios reducidos, muchos duelos y poco hueco para un fútbol ofensivo real. Y, sin embargo, bastó una oportunidad clara: Asano la aprovechó, y de pronto volvieron a resonar los tradicionales gritos "Mallorca, Mallorca" por las gradas.

La atmósfera era familiar: aficionados con bufandas, familias, parejas, jóvenes con zapatillas polvorientas. En el silencio antes del gol se oía hasta el clic de los disparadores de las cámaras. Tras el tanto, la tensión se disipó como la niebla sobre la Playa de Palma; la gente soltó los hombros, rió y aplaudió. Entrenador y jugadores parecían aliviados tras el pitido final, pero realistas: "Tenemos que seguir trabajando", se escuchó repetido —una frase que suena mejor que cualquier espectáculo exagerado.

¿Qué queda además de los tres puntos?

Deportivamente, el resultado es un paso pequeño pero importante. Mallorca sube en la tabla hasta los cinco puntos —no es un inicio de campeón, pero sí una señal. La defensa se mostró más sólida, el centro del campo trabajó mucho para recuperar balones y arriba Asano estuvo donde se le necesita. Al mismo tiempo, quedaron visibles algunas tareas pendientes: la calidad de los centros, las transiciones rápidas y la última precisión en el pase deben mejorar si quieren rendir en Bilbao.

El próximo compromiso fuera de casa, el 4 de octubre, será un termómetro. Bilbao es más ruidoso, el viento suele ser más fuerte y los rivales más duros. Pero el equipo ahora tiene algo que en las fases difíciles vale oro: confianza. Una victoria trabajada como esta da margen para experimentar en entrenamientos y tácticas sin perjudicar la moral.

Apunte breve: La isla debatió hasta tarde en bares de tapas y tabernas; unos vieron la primera chispa de esperanza, otros pidieron paciencia. Ambos criterios son acertados: el alivio es real, y la mirada sigue siendo cauta.

Para los aficionados esta noche significó más que tres puntos. En tiempos en que muchas cosas en Mallorca suenan y se viven de forma agitada, fue bonito disfrutar de una velada de fútbol tranquila y bien trabajada —con la bufanda en la mano, quizá una copa de Manzanilla, y la sensación de que aún hay mucho por lograr.

Noticias similares