Dieciocho ovejas muertas en un corral tras un ataque de perros sueltos en Felanitx

18 ovejas muertas en Felanitx: ¿Quién protege las fincas de los perros sueltos?

En Felanitx, perros mataron a 18 ovejas. El caso evidencia las carencias en la protección de pequeñas explotaciones agrícolas: ¿quién responde, quién controla y qué soluciones son realmente eficaces?

18 ovejas muertas en Felanitx: ¿Quién protege las fincas de los perros sueltos?

Pregunta guía: ¿De quién es la responsabilidad de que los animales de pasto pasten seguros en Mallorca — el Estado, los vecinos o los propietarios de los perros?

En una finca en el Polígono 53, parcela 124–131, un nuevo ataque de perros costó la vida a 18 ovejas. El responsable del agroturismo Son Capellot hizo público el incidente, porque las agresiones se remontan a diciembre y también hay vecinos que informan problemas similares, como el caso de Sa Pobla: perros pastores alemanes fugados matan a varios gatos. Los hechos han sido denunciados ante la Guardia Civil/SEPRONA en Felanitx; la semana pasada además se registraron ataques en Manacor y Andratx. Las cifras son lo bastante brutales como para que nadie pueda mirar hacia otro lado.

Breve análisis: Lo que ha ocurrido no es un mero caso aislado, sino un síntoma. Convergen tres déficits — tenencia inadecuada de perros, infraestructura insuficiente para proteger a los animales y falta de sanción efectiva por parte de los organismos de control. Si los animales pueden entrar repetidamente en corrales o pastos, algo falla en las vallas, la vigilancia nocturna y la coordinación vecinal. Si los perros circulan desatendidos y sin bozal, la responsabilidad recae en los propietarios. Y si las denuncias solo se registran sin consecuencias visibles, los afectados pierden la confianza en el sistema.

En el debate público suele faltar un diagnóstico sobrio. Se habla de imágenes impactantes — y luego prevalece la calma; y también hay otros episodios en la isla, como 27 perros de caza muertos en Palma: ¿Cómo pudo llegar a esto?. Quedan preguntas esenciales: ¿Cuántos ataques se producen realmente en la isla cada año? ¿Hay patrones (horarios, zonas, determinadas razas)? ¿Quién paga los daños a los pequeños productores que dependen económicamente de unas pocas madres? ¿Y por qué no se coordinan mejor los municipios cuando los incidentes afectan a varios lugares?

Una escena cotidiana: quien circula en una fría mañana por Felanitx oye las campanas de la iglesia, el rugir de un tractor y de vez en cuando el agudo balido desde un corral. En el camino hacia el polígono huele a heno, en las calles laterales ladran perros, algunos atados, otros no. Precisamente en esos rincones surgen los conflictos — donde uso del suelo, polígono industrial y viviendas confluyen; y en ocasiones también se detectan hechos delictivos contra animales, como Extraño robo en Son Ferriol: más de 80 aves ornamentales robadas de una finca.

Medidas concretas que se pueden abordar de inmediato:

1. Medidas rápidas en el lugar: Cierres de emergencia de los pastos durante la noche, vallas móviles adicionales y fuentes de luz, alojamiento temporal de animales heridos en zonas seguras. Los pequeños agricultores necesitan hoy protección, no solo palabras.

2. Responsabilidades claras y actuación contundente: Los ayuntamientos deben acordar procedimientos claros con la Guardia Civil/SEPRONA y los servicios veterinarios: las denuncias deben dar lugar a inspecciones, asegurar pruebas y, si es necesario, la retirada de los perros. Cuando los propietarios actúan con grave negligencia, deben imponerse multas y obligaciones para los dueños.

3. Prevención mediante infraestructura y tecnología: Programas de ayudas para vallas resistentes, sensores en portones, vigilancia por cámaras o drones en casos de perturbaciones reiteradas. No todas las explotaciones pueden costearlo de inmediato — aquí son necesarias subvenciones y cooperación.

4. Proteger mejor al ganado con perros guardianes y manejo de establos: El empleo adecuado de perros de protección de rebaños y refugios nocturnos robustos reduce riesgos. Asesoramiento por parte de técnicos agrícolas y asociaciones locales de criadores puede ayudar a mejorar prácticas.

5. Educación y registro: Control más estricto de los propietarios: obligación de correa en zonas sensibles, controles de microchip y campañas de sensibilización en municipios con mayor potencial de conflicto. Los dueños de perros deben saber que la responsabilidad incluye seguros y reparación de daños.

Lo que falta en el discurso público es la solidaridad con las pequeñas explotaciones. Muchos turistas y habitantes urbanos solo ven al pastor o a la pequeña explotación como fondo idílico. Cuando mueren 18 ovejas, para una familia no solo desaparece una imagen, sino a menudo meses de trabajo e ingresos. Hacen falta cifras transparentes para que las medidas de prevención actúen de forma dirigida y no generen solo conmoción mediática.

Para terminar, una conclusión clara: no basta con denunciar los casos y esperar que cesen. Felanitx y los municipios afectados deben coordinarse ahora: medidas inmediatas, sanciones claras contra propietarios irresponsables y programas a largo plazo para la infraestructura de protección. Si no, a los pequeños agricultores solo les quedará elegir entre la desesperación y abandonar su explotación — y eso sería una pérdida para la isla, su paisaje y su comunidad.

Quienes viven en Felanitx: cuiden a sus perros, denuncien movimientos inusuales durante la noche y apoyen a los vecinos que necesiten soluciones provisionales. La próxima temporada llega antes de lo que pensamos.

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