Biblioteca vecinal de Génova, salvada temporalmente tras acuerdo, con incertidumbre sobre su financiación a largo plazo.

Acuerdo evita desalojo: la biblioteca en Génova se mantiene por el momento

Tras un impago de alquiler de aproximadamente 13.000 euros, a última hora se pudo cerrar un nuevo contrato para la biblioteca municipal de Génova. Por tres años, la instalación permanece — con condiciones.

Último minuto en Génova: la biblioteca permanece

Al final de la mañana en la Plaça de Génova se oyó más de lo habitual: vecinos, un par de lectores habituales y los voluntarios de la biblioteca, que tomaron un respiro de nuevo. La ciudad de Palma ha evitado un desalojo inminente, después de que se saldara un atraso de alquiler de alrededor de 13.000 euros. Se negoció un nuevo contrato de alquiler por tres años — con un aumento que a muchos aquí les irrita.

Cómo ocurrió todo

La pequeña biblioteca, que durante años ha servido como punto de encuentro para estudiantes, personas mayores y recién llegados, aparentemente no logró compensar a tiempo los cambios en su financiación. Los propietarios ya habían fijado una fecha de desalojo; era un momento en el que se oían en la calle conversaciones sobre peticiones y acciones vecinales. Al final, las partes acordaron: el atraso está pagado, el contrato de alquiler firmado — por tres años.

Qué significa esto para los usuarios

Para la mayoría de los visitantes, esto significa: un primer alivio. Las sesiones de cuentacuentos para niños, los cursos de español para los recién llegados y las veladas literarias pueden continuar. Al mismo tiempo, el aumento del alquiler es una señal de alerta. Algunas personas voluntarias me dijeron que ahora hay que prestar más atención a las campañas de donación y a los programas de apoyo; otros ven en la administración municipal la responsabilidad de organizar un apoyo duradero.

En la entrada de la biblioteca cuelga ahora un cartel escrito a mano: "Gracias a todos los que han ayudado". Tales gestos muestran cuán conectados están los vecinos aquí, y cuán vulnerables son los lugares culturales locales cuando los alquileres suben.

Ciudad, propietarios y futuro

La ciudad parece haber mediado y confirmado la cantidad saldada. El nuevo contrato aporta cierta seguridad, pero a la vez es provisional: tres años no son ni cortos ni especialmente largos cuando se trata de planificación a largo plazo. Algunos visitantes habituales esperan que durante este tiempo se creen estructuras — por ejemplo, una financiación más estable, colaboraciones con escuelas o un fondo para contratiempos de alquiler.

Una comprobación de la realidad: En Palma, los alquileres suben en muchos barrios. Lugares culturales con presupuestos ajustados lo sienten primero. Que esta biblioteca pueda quedarse es una ganancia para Génova. Si ello sirve como guía para otros proyectos en la isla, habrá que verlo.

Pequeñas victorias, grandes preguntas

Hoy, entonces, alivio, tal vez una pequeña fiesta con tortilla y café en la esquina. Mañana, pero, más esfuerzo: recaudación de fondos, conversaciones con la comunidad, cuentas molestas. La biblioteca ha respirado hondo — pero no hay una promesa duradera para la eternidad. A la despedida vi a una lectora que llevaba un cuaderno delgado bajo el brazo y murmuró: "Lo más importante es que los niños tengan su lugar". Eso es: un lugar que es más que cuatro paredes y estanterías.

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