Avinguda Constitució en Alaró con aceras, árboles y alumbrado propuestos en la remodelación

Alaró se vuelve más verde: la vía de acceso estrena nueva imagen

En septiembre comienzan las obras en la vía de acceso central de Alaró: aceras, árboles, alumbrado moderno y mejor drenaje para beneficiar al pueblo y a los ciclistas.

Cuando una calle hace sonreír al pueblo

A primera luz de la mañana, cuando las campanas de Sant Bartomeu aún resuenan y la panadería de la Plaça entrega las primeras tostadas perfumadas, la Avinguda Constitució es una de las arterias principales de Alaró. Desde septiembre, esta sencilla vía de acceso se convertirá en una pequeña operación de embellecimiento del pueblo: la conexión con el Camí Vell d’Orient se remodelará por alrededor de 922.857 euros. Las obras deberán durar aproximadamente cinco meses, tiempo suficiente para que las excavadoras cambien las antiguas zanjas por aceras verdes.

Qué está exactamente previsto

Hasta ahora, estrechos arcenes y zanjas abiertas limitaban el paso. En el futuro, estas canales de riego pertenecerán al pasado: en ambos lados se instalarán aceras empedradas y, en el lado derecho, también alcorques con árboles y arbustos. Nuevas farolas darán un ambiente más acogedor por la noche y, en el lado izquierdo, se instalará un sistema de drenaje potente para mantener la calzada seca en episodios de fuertes lluvias. La calzada en sí no se tocará: el firme ya fue renovado hace meses.

Por qué el pueblo se beneficiará

Para el alcalde Llorenç Perelló, el proyecto es “un proyecto clave para una conexión más segura y respetuosa con el medio ambiente”. Concretamente significa: más espacio para peatones, árboles que den sombra en los días calurosos y una mejor conexión con la vía ciclista hacia Consell. Los ciclistas, que a menudo llevan una ligera brisa de la Tramuntana en la cara, estarán satisfechos: la nueva conexión hace el acceso al interior de la isla más atractivo y seguro.

Alaró es un pueblo en el que la calidad de vida cambia según el momento del día: por la mañana encuentros en la Plaça, al mediodía una siesta tranquila, y por la noche el murmullo de los cafés. Las aceras mejoradas supondrán mayor movilidad diaria para los residentes mayores y para quienes pasean con carritos de bebé. Además, en el municipio viven alrededor de 825 residentes extranjeros —más de 200 alemanes y un número similar de británicos— que probablemente apreciarán la nueva apariencia.

Pequeñas preocupaciones durante la obra

Por supuesto, toda obra conlleva ruido, polvo y cambios en la circulación. Los vecinos deberán contar con desvíos cortos y las palomas locales seguramente estarán al principio desconcertadas por el nuevo escenario sonoro. El Ayuntamiento promete coordinar los trabajos lo mejor posible para que las fiestas del vino, los mercados semanales y las ya escasas plazas de aparcamiento no se vean perjudicadas innecesariamente.

Una cuestión abierta que preocupa a muchos es cómo se regularán las plazas de aparcamiento y si el característico—y a veces caótico—estilo de estacionamiento de los residentes se mantendrá. Aquí será necesaria cierta sensibilidad para no perder en exceso la economía cotidiana del pueblo. Pero: un mejor drenaje y alumbrado no son solo bonitos, también son pragmáticos, especialmente cuando las tormentas veraniegas se vuelven más intensas.

Mirando al futuro: más que asfalto

El proyecto forma parte de un plan más amplio para hacer Alaró más atractivo. Quien se sienta en la Plaça y mire a la Serra de Tramuntana percibe que no se trata solo de hormigón y farolas: se trata de calidad del espacio, puntos de encuentro y una mejor conexión entre el núcleo del pueblo y su entorno. Más adelante podrían añadirse zonas de convivencia, más asientos o espacios para arte callejero y mercados locales.

Cuando los operarios guarden sus herramientas y los alcorques ocupen su lugar, la calle no solo tendrá un aspecto más verde: también se sentirá diferente: más tranquila, segura y acogedora. Para un pueblo como Alaró, que vive sus fiestas, sus paseos y sus propios ritmos, es una transformación pequeña pero perceptible. Y quién sabe: quizá algún turista se quede un poco más para disfrutar de la sombra de una plátano recién plantado.

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