Paseo del puerto de Port d'Andratx por la noche, donde ocurrió el asalto

Asalto en Port d'Andratx: ¿Qué significa el robo de la Rolex para la seguridad del puerto?

En Port d'Andratx a un turista británico le arrancaron una Rolex valorada en alrededor de 40.000 euros en un ataque nocturno. El hecho plantea la pregunta: ¿qué tan seguro es realmente este destino de lujo —y qué debe cambiar?

¿Qué tan seguro sigue siendo Port d'Andratx? Un asalto plantea preguntas

Parece la trama de una mala película: tres encapuchados, segundos de pánico, una familia pequeña de pie en el oscuro paseo marítimo. En la noche el objetivo fue un turista de 44 años: los agresores le arrancaron una Rolex valorada en torno a 40.000 euros del brazo y desaparecieron en un coche que esperaba. La escena: Cala Egos, alrededor de las 23:00 un viernes. La marina, normalmente llena del tintineo de copas y el suave zumbido de los motores diésel, fue aquella noche testigo de un momento repentino y brutal.

La pregunta clave: ¿un hecho aislado o un nuevo patrón?

La Guardia Civil está investigando. Los ataques rápidos del tipo “arranchar y huir” no son del todo nuevos en Mallorca, como muestran casos recientes en el casco antiguo de Palma y en Puerto Portals, pero las circunstancias aquí apuntan a algo más: vigilancia de las víctimas, timing tras una cena en un restaurante, huida profesional en coche. ¿Fue puramente oportunista o hay un pequeño grupo organizado que apunta deliberadamente a turistas de lujo? Esta pregunta es central, porque la respuesta determinará las medidas a tomar: más patrullas, operaciones encubiertas o acciones preventivas por parte del comercio y el sector turístico.

Lo que hasta ahora suele pasarse por alto

En los reportes hay un punto que rara vez recibe la atención debida: el papel de restaurantes, personal de hoteles y del puerto como fuentes involuntarias de información. Quien observa con atención suele saber quién está en cada mesa, quién exhibe un reloj caro, quién camina solo tarde por el puerto. Eso señala de inmediato dónde merece la pena atacar. Tampoco se discute lo suficiente la infraestructura: iluminación insuficiente, ángulos muertos para las cámaras, falta de intercambio de datos entre cámaras privadas de hoteles y la Guardia Civil que ralentizan las investigaciones. La posibilidad de bandas organizadas queda recogida en otros casos, como las detenciones en Ibiza por robos de relojes, que muestran métodos coordinados.

Enfoques concretos — qué debería hacer ahora Port d'Andratx

Algunas medidas serían fáciles de implementar y mejorarían notablemente la sensación de seguridad:

Mejor iluminación y presencia visible: Más luz a lo largo del paseo, patrullas a pie regulares de la policía local y controles puntuales de paisano a altas horas. La presencia visible tranquiliza a los visitantes y aumenta la probabilidad de detener a los agresores en el acto.

Cooperación entre comercios y policía: Hoteles, restaurantes y puertos deportivos deberían formar redes —un intercambio rápido sobre observaciones sospechosas, formaciones conjuntas para el personal, indicaciones sobre cómo avisar discretamente a los huéspedes. Una especie de “vigilancia de la marina”, organizada mediante grupos de WhatsApp o una línea oficial de avisos, podría ser muy efectiva.

Red de cámaras y acceso rápido: Conectar cámaras privadas a lo largo del paseo del puerto y permitir a la Guardia Civil un acceso rápido y conforme a la normativa de protección de datos aceleraría las investigaciones. También podrían ayudar lectores móviles de matrículas y el análisis de trayectorias de vehículos.

Prevención para los visitantes: Los hoteles deberían informar proactivamente: no llevar joyas caras por la noche, guardar objetos de valor en la caja fuerte, conservar fotos y números de serie a mano. No se trata de dar lecciones morales, sino de recordatorios prácticos para disfrutar la noche con tranquilidad.

El clima local y las consecuencias económicas

En el puerto se habla en voz baja: camareros recogen platos, empleados de hotel miran hacia la marina. La inquietud es palpable —no solo por el miedo a la inseguridad personal, sino también por la imagen de un lugar que vive del turismo de alto nivel. Si los visitantes sienten que ya no pueden pasear con tranquilidad por la noche, la hostelería y la hotelería sufrirán rápido: las reservas podrían caer y el paseo, normalmente tan relajado, perdería su encanto.

Un pronóstico — realista, no romántico

No hace falta un final de Hollywood: a menudo bastan pasos pragmáticos, el trabajo en red y algunos cambios visibles para que la gente vuelva a pasear junto al agua sin esa sensación desagradable. La Guardia Civil ahora analizará las grabaciones, entrevistará a testigos e intentará localizar a los culpables; en casos similares ya se produjo una detención en Barcelona tras un robo de reloj. Pero también se necesitan ciudades y municipios, hoteleros y vecinos: la prevención no es solo tarea de la policía.

Si alguien vio algo: las autoridades siguen pidiendo información. Hasta entonces, Port d'Andratx sigue siendo un lugar de barcos bonitos, buena cocina —y la esperanza silenciosa de que la noche vuelva a ser más segura.

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