Gráfico 'Balance incendios 2025' con 82 incendios y 17 ha quemadas en Mallorca

Balance de incendios forestales 2025: buenas cifras — ¿tranquilidad peligrosa?

82 incendios, 17 hectáreas quemadas — a primera vista una historia de éxito. Pero la estadística oculta riesgos: casi todos los fuegos son causados por humanos; el cambio climático y las lagunas en prevención persisten. Un chequeo de realidad con pasos concretos para Mallorca.

Balance de incendios forestales 2025: buenas cifras — ¿tranquilidad peligrosa?

Balance de incendios forestales 2025: buenas cifras — ¿tranquilidad peligrosa?

Pregunta principal: ¿Bastan las buenas cifras de 2025 para que podamos relajarnos —o es la calma engañosa?

Los números en bruto son llamativos: 82 incendios forestales registrados en las Baleares en 2025, afectando solo 17 hectáreas. Solo en Mallorca se contabilizaron 39 fuegos. Para comparar: la media de diez años es de 88 incendios y 148 hectáreas quemadas por año. Esto se lee como un éxito —y sin embargo detrás de la estadística hay varias cuestiones abiertas.

Análisis crítico

Casi el 96 por ciento de los incendios tuvieron causas humanas, solo el cuatro por ciento se debió a fenómenos naturales como rayos. Esto es central: si las personas son la causa principal, entonces los cambios de comportamiento y las medidas organizativas son efectivos —pero solo si se implementan con seriedad. El gobierno de las Islas Baleares ha reservado inicialmente 1,5 millones de euros para medidas como franjas cortafuegos en invierno. Es un comienzo, pero no es automáticamente una solución a largo plazo.

Otro punto: la baja superficie quemada en 2025 también podría deberse al azar o a condiciones meteorológicas favorables. Los expertos climáticos advierten —y esto se refleja en las alertas de nivel 4 en las Baleares— que el riesgo de incendios forestales aumenta en general por el cambio climático. Menos fuegos en un año no significa que el riesgo haya disminuido. Al contrario: cifras bajas pueden reducir la atención política, mientras que las medidas a largo plazo siguen necesitando recursos.

Lo que falta en el discurso público

El debate suele centrarse en las cifras anuales y en medidas puntuales, pero rara vez aborda tres preguntas clave: ¿A quién pertenecen las superficies afectadas? ¿Quién las mantiene a largo plazo? ¿Y cómo se evalúa el impacto de los fondos? Sin respuestas existe el riesgo de programas a corto plazo que se agotan tras unos años. Además, queda insuficientemente atendido el papel del ganado y de la ganadería extensiva como medida preventiva: en muchos municipios de la isla, los rebaños de ovejas y cabras son un instrumento natural para reducir combustible.

Escena cotidiana en la isla

Imagínese una mañana invernal de cielo límpido en una carretera secundaria cerca de Campos: un pastor conduce un pequeño rebaño por los caminos rurales, un tractor trabaja en una franja cortafuegos recién trazada y, en un mirador, un guardabosques controla el límite de peligro. Estas escenas no son una postal idílica, sino prevención. Lamentablemente no son la norma en todas partes —a menudo faltan personal, tecnología o una clara atribución de responsabilidades entre ayuntamientos y la administración regional.

Enfoques concretos de solución

1) Asignación de fondos orientada y transparencia: los 1,5 millones de euros son buenos, pero los fondos deben vincularse a proyectos plurianuales y medibles: kilómetros de franjas cortafuegos, hectáreas mantenidas, revisiones periódicas.

2) Fomento de la ganadería dirigida: subvenciones para la actividad de pastoreo en zonas periféricas críticas reducen el combustible y benefician a la economía local. Protecciones móviles para los rebaños y seguros para pastores podrían ayudar.

3) Sistemas de alerta temprana y vigilancias nocturnas: invertir en drones y cámaras térmicas para detección precoz, además de mejorar la coordinación entre bomberos, servicios forestales y brigadas voluntarias.

4) Prevención además de sanción: campañas de concienciación, normas claras para barbacoas y fuego en espacios abiertos, acciones en centros turísticos y entre arrendadores —especialmente en los periodos de transición antes de la temporada alta.

5) Plan paisajístico a largo plazo: en lugar de franjas puntuales se necesita una red de áreas gestionadas, corredores y proyectos de renaturalización que integren protección contra la erosión, biodiversidad y defensa contra incendios.

Conclusión

El balance de 2025 es alentador —pero no debe convertirse en una pastilla tranquilizadora para la política y la sociedad. Que el 96 por ciento de los incendios sean causados por humanos es una oportunidad: podemos reducir el riesgo si actuamos de forma contundente, transparente y local. Mallorca no necesita en invierno solo dinero para franjas cortafuegos, sino un concepto conectado que reúna a pastores, municipios, guardabosques y bomberos. Si no, la buena estadística será un momento fugaz en un futuro que se está calentando.

Visión de la isla al final: las buenas noticias importan —más importante aún es que extraigamos las conclusiones correctas.

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