Fachada del antiguo Bingo Balear en la Plaza Comte del Rosselló, cerrada desde 2014

Del bingo al café-teatro: Bingo Balear cobra nueva vida

El edificio cerrado desde 2014 en la Plaza Comte del Rosselló ha sido vendido. El nuevo propietario planea un café-teatro: un uso cultural detrás del Mercat de l'Olivar podría dar nuevo impulso al barrio.

Del bingo al café-teatro: Bingo Balear cobra nueva vida

Del bingo al café-teatro: Bingo Balear cobra nueva vida

Un edificio vacío en la Plaza Comte del Rosselló podría convertirse en el rincón cultural detrás del Mercat de l'Olivar

Quien pase una mañana por el Mercat de l'Olivar conoce la alfombra de sonidos: furgonetas, gritos de los vendedores, el golpeteo de cajas de fruta y en algún punto el aroma de café recién hecho y pescado frito. Justo detrás de este bullicio se encuentra un edificio que está cerrado desde 2014: el antiguo Bingo Balear. Ha sido vendido; el precio: 2,4 millones de euros. El nuevo propietario es mallorquín y tiene un plan que podría transformar el barrio.

Del despacho de apuestas y números de la suerte se quiere hacer un lugar donde la gente se siente, hable y comparta pequeños momentos escénicos: el objetivo declarado es un café-teatro; como alternativas se están evaluando también un restaurante o un cine. Formalmente ya está en marcha el trámite en el Ayuntamiento de Palma: se han solicitado permisos de actividad y de obra. Ese tipo de gestiones suele tardar algunos meses en la isla, y a menudo más si son necesarias adaptaciones técnicas.

Por qué suena bien: la ubicación no es casualmente atractiva. La Plaza Comte del Rosselló es un punto de conexión entre el Mercat y las calles del casco antiguo; aquí entran y salen vecinos y visitantes del mercado. Un café-teatro podría servir de punto de encuentro vecinal durante el día y, por las noches, complementar la oferta cultural de Palma con pequeñas obras, lecturas o conciertos, como la FiraB! en Palma. Para las personas que trabajan alrededor del mercado sería un corto paseo después de la jornada para tomar un espresso o asistir a una velada cultural.

Por supuesto, la idea plantea preguntas. ¿Cómo se resolverá el aislamiento acústico si por la noche hay funciones? ¿Son suficientes los accesos para aparcamiento y suministro sin perjudicar la logística del mercado? ¿Qué accesibilidad garantizará el propietario para vecinos y personas con movilidad reducida? Esos puntos forman parte de las comprobaciones que realiza el Ayuntamiento, y el vecindario tendrá voz en el proceso.

Un café-teatro no sería solo una ganancia cultural, sino también una pequeña señal económica para el entorno: puestos de trabajo en hostelería, técnica, limpieza y administración; además, clientela adicional para panaderías y pequeños comercios alrededor de la plaza. La calle del mercado vive de los trayectos cortos y los encuentros espontáneos: la nueva oferta podría fortalecer esa dinámica, en un contexto donde incluso se discuten ofertas relevantes por el uso de espacios culturales, como la oferta de 300.000 € al año por la barra en el Casal Solleric. Quien se siente en una tarde cálida en la plaza agradecerá más espacios donde pasar el tiempo.

La ejecución y la reforma reunirán a artesanos, arquitectos y autoridades. El edificio es antiguo y necesita revisiones de estructura, instalación eléctrica y seguridad contra incendios. Si se crean espacios flexibles con un pequeño escenario, barra y zonas de asiento, habrá que afrontar un cierto esfuerzo de reforma. Como alternativas están el restaurante o el cine, y ambos conceptos tendrían ventajas e inconvenientes para el vecindario y la situación del tráfico.

Una pequeña observación cotidiana: al cruzar la plaza llama la atención cuánta gente usa los escalones delante de la lonja para detenerse un momento. Un café-teatro podría dar un marco formal a esos hábitos: un lugar donde reunirse antes o después del mercado. Suena modesto, pero son precisamente esos lugares los que animan los barrios.

Perspectiva: si los permisos se otorgan según lo previsto y el inversor afronta las obras con rapidez, el edificio detrás del Mercat podría tener una nueva función en el plazo de un año. Para Palma sería un paso más en la reactivación de locales comerciales vacíos, un tema recurrente en la isla y presente en casos como la reactivación del bar del Casal Solleric por parte del Grupo Cappuccino. Para los vecinos supone la oportunidad de participar en la remodelación y para los interesados en la cultura, un posible nuevo punto de encuentro.

Conclusión: no se trata de una gran promesa, sino de una perspectiva práctica: del silencioso edificio del bingo podría surgir un lugar donde el café esté bueno, las conversaciones comiencen y el pequeño escenario tenga un gran impacto. Ahora queda por ver cómo se concretan los detalles en el Ayuntamiento; la idea, en todo caso, tiene potencial para devolver vida a la Plaza Comte del Rosselló.

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