Amalia, capitana de Eurowings, junto a su Harley en el espigón de Mallorca

Con corazón, Harley y guantes: la capitana de Eurowings tiene un segundo hogar en Mallorca

Pilota aviones de día y por la noche recorre el espigón en su Harley: una capitana de Eurowings se ha hecho en Mallorca una finca tranquila y una segunda vida. Un retrato sobre la cotidianidad entre la cabina, el campo de golf y el espresso del casco antiguo.

Por qué una capitana llama a Mallorca algo más que un lugar de trabajo

Algunas personas llegan como turistas y se quedan con la maleta llena de la vida cotidiana. Amalia, 58, pertenece a quienes han encontrado en Mallorca no solo una escala, sino un segundo hogar, como en «Mi corazón me llevó a Palma» — Cómo una pareja germano‑austriaca echa raíces aquí. Por teléfono cuenta del viento cálido en el espigón, del balanceo del mar y del rápido salto a la piscina después de un largo servicio: comenta que a 31 grados en Palma el gin sabe mejor que cualquier cóctel de clase ejecutiva, y se ríe, mientras al fondo graznan gaviotas y una Vespa pasa zumbando.

Del primer vuelo al asiento de capitana

Su carrera comenzó en los años noventa, en una época en la que pocas mujeres ocupaban la cabina. Pronto Amalia asumió responsabilidades, siendo una de las más jóvenes en el puesto de capitana en la aerolínea para la que trabajaba entonces. Hoy acumula más de treinta años de vuelo: miles de horas, innumerables despegues y aterrizajes, algunos exigentes, muchos tranquilos y rutinarios. Desde hace algunos años vuela para Eurowings y lleva dos años oficialmente destinada en Mallorca. Los horarios son fiables, sus aterrizajes también.

Trabajar sin grandes estridencias

Lo que valora de su trabajo lo dice de forma sencilla: procedimientos claros, confianza en el equipo y colaboración concentrada. En la cabina no se trata de competir, sino de repartir tareas, explica. Pequeños rituales ayudan: una mirada rápida, un gesto con la mano, a veces un chiste suave que disuelve la tensión. Detrás de esa ligereza hay entrenamiento y experiencia. Que haya más mujeres en cabinas y pilotos lo observa con satisfacción silenciosa: no como un titular, sino como una normalidad que se va imponiendo.

Más que piloto: madre, psicóloga, pianista en ciernes

Fuera del ajetreo aeronáutico Amalia es muchas cosas a la vez: madre, estudió psicología económica y de vez en cuando imparte seminarios para directivos. Durante la pandemia la cabina quedó en segundo plano; hubo una pausa de dos años, y los seminarios y talleres online sustituyeron a las listas de comprobación, un cambio que también vemos en relatos como Nuevo comienzo con maleta y corazón: Birgit Schrowange sigue ligada a Mallorca. Volver se sintió como volver a casa. Cuando no trabaja se le encuentra en el campo de golf al final de la tarde, tomando un espresso en el casco antiguo de Palma o en pequeñas rutas en moto por la Serra de Tramuntana. En casa la espera una finca tranquila, su marido lee junto a la piscina y ella ya piensa en clases de piano, pero primero el siguiente vuelo de comprobación.

La interacción entre trabajo y el ritmo de la isla

Para ella Mallorca es casi un premio, dice pensativa. La isla ofrece justo la mezcla que necesita: buena comida, poco camino hasta el aeropuerto, montañas para desconectar y el espigón como lugar para cerrar el día. Ese equilibrio la hace feliz: la rutina estructurada de la oficina en las nubes y la respiración lenta de la isla en tierra. Los viajeros a bordo reaccionan mayoritariamente de forma positiva; algunos se sorprenden al ver a una mujer en la cabina, otros simplemente saludan con la mano —un pulgar arriba basta— y todo está bien, aunque ocasionalmente surgen incidentes como Conflicto por equipaje de mano en vuelo a Mallorca: pareja de reality se enfrenta al personal de cabina.

Pequeños gestos, gran efecto

Algunas escenas cotidianas se quedan: pasajeros que tras el aterrizaje golpean la puerta de la cabina para dar las gracias; compañeras que preparan el avión con eficacia; el olor a espresso en la terminal. Para Amalia son pequeñas confirmaciones de que su trabajo es algo más que técnica y rutina: se trata de personas y de fiabilidad. Su consejo para quienes aún creen que la aviación es un dominio masculino es escuchar, no solo la radio, sino las historias de quienes vuelan a diario. La competencia se demuestra con calma, rutina y respeto.

Una mirada al futuro: Para Amalia Mallorca sigue siendo más que un lugar de trabajo. Es un lugar con tiempo para el golf, las rutas en moto y algún día el piano. No busca grandes titulares, sino pequeñas alegrías: un espresso en el casco antiguo, una puesta de sol en el espigón, un vuelo de comprobación por la mañana que se siente como una respiración ensayada. Y cuando vuelve por la noche en su Harley, vuelve a casa como otras historias de la isla, por ejemplo Con tatuajes, Harley y una hija: cómo Yvonne se construyó la vida en Mallorca, volver a casa es algo muy sencillo, dice sonriendo.

La historia de Amalia es un silencioso alegato por la diversidad en el cielo y en la isla. En tiempos en los que todo se juzga a la ligera, recuerda que la competencia no necesita alboroto: necesita paciencia, experiencia y un lugar donde, tras volar, uno tenga las manos libres para disfrutar de la vida en Mallorca.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se vive trabajar como capitana de avión y pasar el tiempo libre en Mallorca?

Para muchas personas, Mallorca combina muy bien con un trabajo exigente como el de capitana: permite volar con rutina y, al aterrizar, cambiar de ritmo sin complicaciones. En el caso de Amalia, la isla le ofrece mar, montaña, buena comida y trayectos cortos hasta el aeropuerto. Esa mezcla le ayuda a desconectar de verdad después de volar.

¿Hace calor en Palma como para bañarse después de trabajar?

En Palma, el calor puede invitar perfectamente a un baño después de una jornada larga, sobre todo cuando el aire sigue cálido al final del día. En la historia de Amalia se menciona incluso que, con 31 grados, un gin en Palma sabe mejor, lo que da una idea del ambiente veraniego. Si el día ha sido intenso, un chapuzón puede ser una forma muy agradable de bajar revoluciones.

¿Qué se puede hacer en Mallorca después de volar o trabajar mucho?

Mallorca ofrece planes tranquilos para bajar el ritmo sin salir de la rutina de la isla. Una tarde de golf, un espresso en el casco antiguo de Palma o una ruta corta en moto por la Serra de Tramuntana son opciones muy naturales. También hay quien prefiere acabar el día junto al espigón o simplemente descansar en casa.

¿Es práctico vivir en Mallorca si trabajas en el aeropuerto?

Sí, Mallorca puede ser muy práctica para quien trabaja volando porque los trayectos suelen ser cortos y eso reduce mucho el estrés del día a día. En el caso de Amalia, estar destinada en la isla le facilita mantener una rutina estable sin renunciar a una vida tranquila fuera del trabajo. La cercanía entre casa, aeropuerto y ocio es una de las grandes ventajas.

¿Qué tiene la Serra de Tramuntana para quien vive en Mallorca?

La Serra de Tramuntana ofrece un contraste muy valioso con el ritmo del trabajo y la ciudad. Para alguien como Amalia, una ruta en moto por la montaña es una forma clara de cambiar de ambiente y respirar más despacio. No hace falta buscar grandes planes: el paisaje ya cumple esa función.

¿Es normal ver mujeres pilotando vuelos desde Mallorca?

Cada vez lo es más, y esa normalidad se percibe con naturalidad en la aviación actual. Amalia se formó en una época en la que había pocas mujeres en cabina, así que su presencia también refleja un cambio importante. Para muchos pasajeros, lo relevante es la calma y la profesionalidad con la que se vuela.

¿Qué significa para Amalia volver a casa en Mallorca después de volar?

Para Amalia, volver a casa en Mallorca no tiene nada de extraordinario y precisamente por eso le resulta valioso. Después de volar, encuentra calma en una finca tranquila, tiempo con su familia y pequeños placeres como un espresso en Palma o la piscina. La isla le da una sensación de hogar muy clara y serena.

¿Qué llevar en la maleta si viajas a Mallorca para una escapada de relax?

Conviene llevar ropa ligera, algo cómodo para pasear y, si piensas moverte por la costa o la piscina, todo lo necesario para bañarte. También ayuda meter una prenda más fresca para la noche, porque el clima y el ritmo de la isla invitan a estar fuera casi hasta el atardecer. Si vas a combinar ciudad y montaña, un calzado cómodo marca la diferencia.

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