
El centro de asesoramiento para mujeres se traslada al polígono Son Fuster
El centro de asesoramiento para mujeres se traslada al polígono Son Fuster
El Consell Insular destina alrededor de un millón de euros: el Centro de Información para Mujeres (CIM) se amplía y obtiene en Son Fuster más de 540 m² de nuevos espacios, más confidenciales, para la atención de personas afectadas por violencia de género.
El centro de asesoramiento para mujeres se traslada al polígono Son Fuster
Más espacio, más privacidad — y la oportunidad de nuevos servicios
Si se atraviesa Son Fuster una mañana cualquiera, se oye el golpeteo de las plataformas de carga, se ven trabajadores con termos y furgonetas que maniobran entre naves. Aquí, algo fuera del núcleo histórico de Palma, va a surgir un nuevo lugar de asesoramiento: el Centro de Información para Mujeres (CIM) se instala en el polígono industrial. El Consell Insular destina para ello alrededor de un millón de euros. Los nuevos locales ocupan más de 540 metros cuadrados y ofrecerán más despachos individuales para que las consultas se realicen de forma confidencial y segura.
No son sólo cifras frías. Para las mujeres que buscan apoyo —especialmente quienes han sufrido violencia de género— el espacio suele significar protección. Un despacho separado, un rincón tranquilo, una salida segura: todo ello marca la diferencia cuando se trata de contar la propia historia. En la práctica, esto también supone menos tiempo de espera y menos entornos grupales agobiantes en los que algunas no se sienten cómodas para abrirse; casos recientes en la ciudad recuerdan la urgencia de estos recursos, como el Incidente nocturno en Palma: mujeres persiguen a un hombre tras agresión en la estación.
Son Fuster no está en el casco urbano más céntrico, pero precisamente eso tiene ventajas. Los polígonos suelen ofrecer buenas posibilidades de carga y descarga, accesos sin barreras y aparcamientos —todo ello útil cuando las citas de asesoramiento deben prepararse con calma o cuando se necesita recibir materiales de forma discreta. Además, mayores superficies permiten habilitar, además de despachos de consulta, salas de formación y encuentro: talleres sobre derechos, psicoeducación, puntos de encuentro para grupos de apoyo —espacios que dan apoyo de forma práctica, no solo simbólica.
He oído a menudo a vecinas en cafeterías de la Avinguda Gabriel Roca comentar lo importante que es la visibilidad y, al mismo tiempo, la discreción. El traslado al polígono puede unir ambas cosas: un entorno profesional con entradas separadas y, a la vez, la posibilidad de planificar servicios de fácil acceso para toda la isla. Que el Consell Insular aporte fondos demuestra que el tema está en la agenda —y que se está dispuesto a invertir más en infraestructuras, no solo en programas temporales (ver Acciones con motivo del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres en Palma).
¿Qué significa esto concretamente para Mallorca? Primero: una sede central con espacio suficiente facilita la coordinación —con centros de salud, la policía y los servicios sociales. Segundo: se fortalece la confidencialidad, lo que facilita el acceso de las personas afectadas. Tercero: más espacio también implica más servicios —desde asesoría legal hasta acompañamiento en trauma, desde guardería durante las citas hasta jornadas informativas para empleadores.
¿Cómo pueden colaborar las personas del lugar? De forma práctica: los comercios locales pueden facilitar materiales o espacios para talleres; voluntarias pueden acompañar en paseos, ayudar con el cuidado de niños o en labores de comunicación; las vecinas y vecinos pueden compartir información y señalar los servicios con respeto. También cuentan los gestos pequeños —un folleto en un escaparate, una nota en la consulta del médico de cabecera, una tarjeta con contactos de ayuda. Esas pequeñas acciones cambian la rapidez y la seguridad con la que las personas encuentran apoyo.
El traslado a Son Fuster no es una panacea, pero sí un paso sensato —más grande, más privado y pensado con el foco en la protección. Cuando una furgoneta aparca a la puerta de una nave al amanecer y una trabajadora abre la puerta, eso es más que abrir y cerrar: es un lugar donde es posible escuchar. Para Mallorca eso significa: ayuda más accesible, más opciones de acompañamiento y un lugar concreto donde pueden darse la recuperación y la asistencia. Eso merece reconocimiento —y el apoyo del vecindario.
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