Marc Terenzi y Priscilla DiLaura en su apartamento de Palma, relajados frente a una mesa de ajedrez.

Desde hace seis meses comparten hogar: Marc Terenzi y Priscilla DiLaura viven en Palma

Desde hace seis meses comparten hogar: Marc Terenzi y Priscilla DiLaura viven en Palma

El cantante estadounidense y la jugadora de ajedrez alemana comparten un piso cerca del casco antiguo de Palma. Un vistazo a su día a día: tranquilidad en lugar de luces de la fama, ajedrez en vez de fiesta — y un pequeño negocio de heladería que asegura un pedazo de la vida mallorquina.

Desde hace seis meses comparten hogar: Marc Terenzi y Priscilla DiLaura viven en Palma

A primera vista la pareja no encaja en una columna rosa: él, el músico con una trayectoria internacional; ella, la joven ajedrecista del sur de Alemania. A segunda vista, todo tiene sentido — si uno pasea por las calles de Palma, escucha el rumor del mar en Portixol y ve cómo la vida cotidiana aquí se instala. Desde hace más de medio año, Marc Terenzi y Priscilla DiLaura comparten un piso cerca del casco antiguo de Palma.

El hecho de convivir no parece una maniobra de relaciones públicas. Quienes los visitan cuentan que es más bien algo tranquilo: compras en el Mercat de l’Olivar, pasta por la noche en la pequeña cocina, y los fines de semana a veces un paseo por el Paseo Marítimo. Quien pasa por la plaza Mayor oye el tintinear de los platos y el murmuro de los cafés: un ritmo isleño normal en el que la pareja parece encajar sin estridencias.

Priscilla tiene 27 años y está en la isla desde principios de 2025. Además de trabajar en el sector inmobiliario, persigue una carrera seria en el ajedrez: entrena cerca de veinte horas a la semana, viaja a torneos y gestiona un canal en una conocida plataforma de ajedrez donde entrena y explica partidas. Hace poco jugó en el Grenke Chess Open de Karlsruhe — un torneo que para muchos profesionales es una prueba de fuego.

Marc, de 47 años, ha montado en Mallorca, además de su pasado como cantante, un nuevo proyecto: una heladería con dos locales, entre ellos en Portixol y en el Paseo Marítimo. A veces se le ve detrás del mostrador, forma parte de la vida aquí: famosos que no solo aparecen en fotos, sino que trabajan localmente y hablan con los vecinos.

La rutina de la pareja suena sorprendentemente sencilla. En lugar de noches de excesos, hay clases de ajedrez, cocinar juntos, videojuegos y veladas de póquer. Priscilla no bebe alcohol, y eso parece encajar con la nueva planificación de vida de Marc: en los últimos años dejó atrás una etapa con problemas personales y hoy considera los pasos hacia la estabilidad como hitos importantes.

Eso también influye en la comunidad de la isla, como recoge «Mi corazón me llevó a Palma». Cuando caras conocidas buscan tranquilidad en lugar de foco mediático, el ambiente cambia: aquí se habla más de lo local — quién tiene los mejores granos de café, qué lonja tiene pescado más fresco o cuándo será la próxima ronda de entrenamiento en la sede del club. Eso viene bien a Palma porque fomenta la convivencia y dinamiza los comercios de proximidad.

Para Priscilla la vida en Palma supone un doble impulso: puede ampliar su entrenamiento de ajedrez y, al mismo tiempo, llegar a un público interesado en el juego. Sus directos y sesiones de entrenamiento atraen nuevos espectadores a los clubes locales y crean puentes con colegios y proyectos juveniles que ofrecen cursos de ajedrez. Para Marc la isla es un lugar en el que trabajo y familia encuentran un sitio estable: es padre de cuatro hijos y aquí está construyendo una base más tranquila.

Se les ve de vez en cuando en actos — en cumpleaños de restauradores o en pequeñas premieres — pero esas apariciones parecen meras anotaciones al margen, no lo principal. Más bien son escenas cotidianas las que llenan sus días: un espresso en el Gato; el claxon de un taxi en el Passeig del Born; la risa de niños que persiguen palomas en el puerto. Pequeños momentos isleños que muestran cómo famosos y vida local pueden funcionar lado a lado.

En las charlas con conocidos ambos remarcan que respetar los espacios personales es importante; que se permiten mutuamente metas profesionales y tiempos de descanso. Esa actitud no es espectacular, pero sí sólida — y para Mallorca una alternativa agradable a las historias que a menudo circulan. Es el tipo de noticia que, paseando por Palma, invita a detenerse, relajar los hombros y pensar: bien que alguien haya encontrado aquí tranquilidad.

Perspectiva: quien vive en Mallorca conoce los ciclos de la temporada — y sabe que en verano todo se vuelve más ruidoso. Una pareja que en temporada baja se establece en un hogar común y apoya a los comercios locales deja huellas que van más allá de los selfies. Para la isla es una señal pequeña pero palpable: la fama también puede significar asumir responsabilidades — en el trabajo, la familia y el vecindario.

En pocas palabras: No es una romance bajo los focos, sino una vida cotidiana entre tableros de ajedrez, conos de helado y sonidos de las calles de Palma. Y eso se siente, en una tarde en la isla, sorprendentemente normal.

Preguntas frecuentes

¿Qué tiempo suele hacer en Mallorca en mayo?

Mayo suele traer un clima agradable en Mallorca, con días más largos y temperaturas suaves. Es un mes en el que ya apetece pasar tiempo al aire libre sin el calor más intenso del verano. Aun así, conviene llevar alguna prenda ligera de abrigo para la tarde o para zonas con más brisa.

¿Se puede ir a la playa y bañarse en Mallorca en mayo?

En Mallorca, mayo ya invita a acercarse a la playa y pasar tiempo junto al mar. Para bañarse, la experiencia depende mucho de lo sensible que seas al agua fresca, porque el mar todavía puede sentirse algo frío para algunas personas. Muchas veces se disfruta más tomando el sol, caminando por la orilla o dando un baño corto si el día acompaña.

¿Qué ropa conviene llevar a Mallorca en mayo?

Lo más práctico en Mallorca en mayo es llevar ropa ligera para el día y alguna capa para las horas más frescas. También conviene pensar en calzado cómodo si vas a caminar, además de bañador y protección solar si planeas pasar tiempo al aire libre. Si viajas con una pequeña chaqueta, irás cubierto para casi cualquier plan.

¿Merece la pena viajar a Mallorca en mayo?

Mayo suele ser una fecha muy agradable para viajar a Mallorca si buscas buen tiempo sin la sensación de pleno verano. Normalmente permite disfrutar de paseos, pueblos, playas y planes al aire libre con más calma que en temporada alta. Es una época cómoda para combinar descanso y visitas sin ir con tanta prisa.

¿Cómo es Mallorca en primavera para hacer turismo?

La primavera en Mallorca suele ser una época muy cómoda para moverse por la isla y hacer turismo con tranquilidad. El ambiente es más suave que en verano y resulta más fácil disfrutar de excursiones, paseos y visitas sin tanto calor. También es un momento bonito para quienes prefieren una Mallorca más relajada y menos llena.

¿Qué se puede hacer en Mallorca cuando hace buen tiempo en mayo?

Cuando el tiempo acompaña en mayo, Mallorca invita a combinar playa, paseos por pueblos y planes al aire libre. También es una buena época para excursiones suaves, visitar miradores o simplemente disfrutar de una terraza sin el calor más fuerte del verano. El ritmo suele ser más relajado y eso hace que el viaje se disfrute con menos prisas.

¿Hace viento en Mallorca en mayo?

En Mallorca puede notarse brisa en mayo, sobre todo en zonas abiertas o cerca del mar. No suele impedir los planes, pero sí puede hacer que la sensación térmica sea más fresca en algunos momentos del día. Por eso suele venir bien llevar una prenda ligera, especialmente si sales por la tarde.

¿Es buena idea visitar Palma de Mallorca en mayo?

Palma de Mallorca suele ser una muy buena opción en mayo porque el clima acompaña y la ciudad se recorre con comodidad. Es un mes agradable para pasear por el centro, sentarse en una terraza o combinar visitas urbanas con alguna escapada cercana. Además, la experiencia suele ser más tranquila que en los meses más turísticos.

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