
Por qué easyJet y Ryanair llegan tan a menudo tarde a Mallorca — y qué podemos hacer al respecto
Un análisis reciente de Flightright muestra: casi uno de cada dos vuelos de easyJet y Ryanair sale con retraso. Un análisis, una escena cotidiana en Palma y pasos concretos para pasajeros, aeropuerto y aerolíneas.
Por qué easyJet y Ryanair llegan tan a menudo tarde a Mallorca — y qué podemos hacer al respecto
Por qué easyJet y Ryanair llegan tan a menudo tarde a Mallorca — y qué podemos hacer al respecto
Pregunta guía: ¿Cuáles son las causas de la alta tasa de retrasos de las dos principales aerolíneas hacia Mallorca — y cómo deberían reaccionar viajeros y actores locales?
Las cifras de Flightright son contundentes: alrededor del 43 por ciento de todos los vuelos de easyJet y casi el 41 por ciento de los de Ryanair despegaron con retraso en 2025. Al mismo tiempo, la tasa de cancelaciones de ambos operadores es claramente inferior a la de otras compañías: Ryanair registra solo alrededor del 0,23 por ciento de vuelos cancelados a corto plazo, easyJet aproximadamente el 0,79 por ciento. Esta combinación de pocas cancelaciones y muchos retrasos es típica del modelo de negocio de las low-cost —y una fuente de preocupación para muchos turistas que quieren llegar a Palma.
En pocas palabras: quien vuela a Mallorca con estas aerolíneas suele llegar, pero con frecuencia más tarde. ¿Por qué ocurre esto?
Análisis crítico — Es una mezcla de lógica operativa y factores externos. Las low-cost operan con tiempos de conexión ajustados, una elevada utilización de las aeronaves y cronogramas muy densos. Pequeñas perturbaciones en el día —la llegada retrasada del avión desde la rotación anterior, tiempos de handling más largos en aeropuertos muy concurridos, caprichos meteorológicos o cuellos de botella en el control del tráfico aéreo— repercuten de inmediato en toda la programación diaria. Además: Palma está extremadamente saturada en verano y en temporada alta; el personal de tierra, los autobuses hacia posiciones remotas y las cintas de equipaje trabajan al límite. Todo ello reduce los colchones de tiempo en los horarios.
Lo que suele faltar en el debate público — Se habla mucho de culpables y menos de las cuestiones sistémicas: ¿Cuánto margen debería preverse razonablemente en los vuelos de corta distancia? ¿Qué papel juegan la capacidad del aeropuerto y la logística de tierra? ¿Y qué tan transparentes son las aerolíneas respecto a las causas de los retrasos? Una fijación mediática exclusiva en los porcentajes pasa por alto que los retrasos tienen orígenes distintos y consecuencias de diversa gravedad para los pasajeros.
Escena cotidiana desde Palma — Antes del amanecer en el aeropuerto de Son Sant Joan: un conductor de AeroTaxi se detiene frente a la sala de salidas, la calefacción de la zona de espera del autobús cruje, las ruedas de las maletas hacen ruido sobre el pavimento, en la cafetería junto a la puerta C huele a café muy cargado. Los viajeros miran las pantallas de información; algunos revisan la app de la aerolínea, otros llaman al hotel para avisar de la llegada más tarde. Una familia de Alemania intenta mantener la calma; el bebé ya va relajado en el cochecito mientras los padres barajan opciones: recoger el coche de alquiler, tomar un ferry más tarde o simplemente cambiar la reserva para cenar. Estas pequeñas escenas muestran que las repercusiones de los retrasos son amplias —desde conexiones perdidas hasta excursiones contratadas que no se pueden realizar.
Propuestas concretas — Se necesitan medidas en varios frentes para que Mallorca, como destino, sufra menos las limitaciones del ajustado modelo low-cost.
Para los pasajeros: incorporar márgenes de tiempo en la planificación del viaje; elegir tiempos de conexión más amplios; no programar citas importantes inmediatamente después de la llegada; en caso de demora, comprobar posibles derechos de compensación (Flightright remite a reclamaciones a partir de tres horas de retraso en muchos casos) y recoger justificantes.
Para aeropuertos y actores locales: mejor coordinación del handling en las horas punta; comunicación más clara sobre obras y cortes; mayor capacidad de autobuses de enlace y lanzaderas en momentos de alta demanda; los proveedores turísticos deberían contemplar condiciones de check-in y anulación más flexibles en temporada alta.
Para las aerolíneas: prever colchones de tiempo más realistas en los horarios de corta distancia; invertir más en reservas de personal de tierra y de cabina; modelos de incentivos para la puntualidad y publicación transparente de las causas de los retrasos por número de vuelo y periodos, para que las estadísticas sean comparables.
Por qué no hay que dejarse engañar por las relativamente bajas tasas de cancelación — Las pocas cancelaciones son positivas; significan que la mayoría de los viajeros llega a destino. Pero los retrasos generan costes económicos y emocionales: pérdidas de conexiones, taxis adicionales, reservas perdidas, agotamiento. Para los hoteleros de Mallorca, organizadores de excursiones en barco y arrendadores, esas son cargas reales.
Qué debería cambiar en el discurso público — Necesitamos datos más localizados: ¿qué rutas a Palma están especialmente afectadas? ¿En qué franjas horarias se concentran los retrasos? Esa granularidad ayudaría a los negocios locales a ajustar personal y servicios de lanzaderas según la demanda. Además: planes sectoriales cruzados para picos de afluencia, de modo que flotas de taxi, estaciones de alquiler y hoteles puedan reaccionar con más rapidez.
Y una nota final para los viajeros: conviene ser un poco escéptico ante precios "ultrabajos" cuando vienen acompañados de tiempos de conexión extremadamente ajustados. Pagar unos euros más por un margen de tranquilidad puede resultar más barato al final, si evita estrés, reservas perdidas o largas esperas.
Conclusión rotunda — La estadística muestra: demasiados despegues se retrasan. No hay un único responsable; el problema es sistémico. Mallorca debe prepararse mejor como destino: con adaptaciones locales, mayor transparencia y medidas pragmáticas. Para los viajeros, la recomendación es clara: planifiquen con margen y conozcan sus derechos —al menos así el primer café en Palma seguirá siendo disfrutado, aunque el avión llegue un poco tarde.
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