
Entre campos de patatas y fotoquímica: un alemán hace visible Sa Pobla
Entre campos de patatas y fotoquímica: un alemán hace visible Sa Pobla
Christoph Höhmann se ha instalado en Sa Pobla con una pequeña isla analógica: un fotolibro sobre el pueblo y un laboratorio con talleres que vuelven a acercar a la gente a la cámara oscura.
Entre campos de patatas y fotoquímica: un alemán hace visible Sa Pobla
Cómo un fotógrafo ofrece nuevas miradas al norte de Mallorca con un libro y un laboratorio
Cuando por la mañana temprano la panadería de la Plaça Ramón Llull desprende el primer aroma de ensaimada caliente y el tren hacia Palma pita al detenerse en la Estación de Sa Pobla, es el momento en que se crean fotografías que no parecen postales. Justo allí, entre campos, carreteras rurales y la silueta brumosa de la Serra de Tramuntana, el fotógrafo Christoph Höhmann ha encontrado un hogar y ha montado un pequeño reino analógico.
Höhmann, nacido en 1976 y originario de Kassel, se trasladó al norte de Mallorca en 2019 tras años en el norte de Alemania. Buscaba alejarse de largas jornadas frente al monitor y lo encontró en la mezcla de calles residenciales tranquilas, buenas conexiones (autopista, autobús y tren) y la proximidad a la Playa de Muro. Lo que para muchos turistas es decorado, él lo utiliza como lugar de trabajo y fuente de inspiración.
De cientos de tomas casuales hechas en trayectos al supermercado, en la parada del autobús o de camino a casa de amigos, dio forma a un libro: ¡Viva sa Pobla!, publicado a finales de 2024 por su propio sello. En unas 140 páginas reúne instantáneas del día a día: tramos de playa vacía a primera hora, fachadas desgastadas, antiguos cables en las paredes y calles silenciosas que a menudo pasan desapercibidas.
El libro incluye un pequeño registro geográfico para que los curiosos puedan comprobar exactamente dónde se tomaron las imágenes. Para Höhmann, el libro es más que nostalgia; es una especie de inventario —un documento de cosas que cambian o que ya han desaparecido.
Lo que hace especial su trabajo: en Sa Pobla dirige el único laboratorio fotográfico analógico de la zona, inaugurado en el otoño de 2025. El «Laboratorio Mallorca» ocupa locales que le cedió el ayuntamiento. Allí los tiempos de los negativos vuelven a ser tangibles: botecitos de revelador, la cámara oscura iluminada en rojo y la posibilidad de ampliar imágenes físicamente.
Desde el laboratorio ofrece talleres en español, inglés y alemán. Son grupos pequeños, como máximo cuatro participantes, lo que permite una atención individual. Los cursos intensivos incluyen el revelado de película en blanco y negro (unas 3,5 horas) y una sesión de ampliación al día siguiente, que puede durar más de cuatro horas. También hay ofertas solo de ampliación para negativos ya revelados.
Están previstos más formatos: cámaras de gran formato, talleres con placas de vidrio y proyectos de cámara estenopeica —técnicas que en la era digital están casi perdidas. En cuanto a precios, los talleres completos con material incluido rondan los 150 euros y las ofertas solo de ampliación unos 85 euros. Para quienes quieren profundizar fotográficamente, son barreras de entrada asumibles.
Höhmann se muestra abierto al intercambio: viaja con regularidad a Palma para mantener el contacto con la escena artística de la ciudad. Al mismo tiempo valora el tranquilo interior. «La Playa de Muro suele estar vacía», dice, y no suena a vanidad sino a una felicidad silenciosa por poder disfrutar del paisaje sin aglomeraciones.
El trabajo del fotógrafo revela un amor discreto por la isla: sin mitos ni romanticismos, sino mirando con atención. Quien pasee por Sa Pobla oye tractores en los campos, ve vecinos sentados en las puertas y se topa con rincones donde la luz de la mañana es tan nítida que vuelve a describir colores y texturas —un regalo para cualquier cámara, analógica o digital. También conviene recordar episodios recientes que afectan al paisaje agrario, como Granizo golpea Sa Pobla: cultivos de patata gravemente dañados, que han tenido impacto en los cultivos locales.
Para Sa Pobla y Mallorca en general, un proyecto así tiene mucho valor: reúne a la gente, dinamiza espacios con exposiciones y cursos y hace visibles lugares locales que de otro modo se pasarían por alto. Proyectos de mejora urbana también han marcado el municipio, como la reciente remodelación de la Calle Comerç. El laboratorio no es solo taller, sino punto de encuentro: para los habitantes, para los recién llegados y para quienes visitan la isla buscando algo más que fotos de playa.
Así que quien quiera volver a sentir material verdadero entre las manos puede encontrar una dirección en Sa Pobla. El pequeño fotolibro y el laboratorio son a la vez invitación —a mirar con detenimiento, a tocar y a quedarse. En un paisaje que con demasiada frecuencia se lee solo como decorado, Christoph Höhmann recuerda que lo cotidiano merece atención; al mismo tiempo, el debate sobre infraestructuras locales, como se refleja en Tren a Alcúdia: entre el billete y el surco del campo — Sa Pobla exige respuestas, sigue presente en la agenda del municipio.
Al final queda la observación sencilla: cuando los primeros trabajadores regresan del campo y la carretera hacia Palma recupera su tráfico, en algún lugar del laboratorio alguien está sentado bajo la luz roja de la cámara oscura sacando una imagen del baño de revelado —un instante que muestra claramente el valor del trabajo analógico en Mallorca.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es Sa Pobla por la mañana temprano?
¿Merece la pena visitar Sa Pobla si buscas algo más que playa en Mallorca?
¿Qué se puede hacer en Mallorca si te interesa la fotografía analógica?
¿Se puede hacer un taller de revelado en Sa Pobla?
¿Qué playas tranquilas cerca de Sa Pobla suelen estar vacías?
¿Es fácil moverse desde Sa Pobla a Palma sin coche?
¿Qué tipo de fotografía inspira el norte de Mallorca?
¿Qué equipo conviene llevar para fotografiar Mallorca con calma?
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