Noria iluminada y puestos de algodón de azúcar en la Fira del Ram en Son Fusteret

Fira del Ram 2026: Palma vuelve a la feria en Son Fusteret

Fira del Ram 2026: Palma vuelve a la feria en Son Fusteret

La Fira del Ram vuelve: del 27 de febrero al 12 de abril de 2026 la feria abrirá a diario en el recinto Son Fusteret. Algodón de azúcar, noria y pequeños puestos garantizan semanas alegres en Palma.

Fira del Ram 2026: Palma vuelve a la feria en Son Fusteret

Fecha confirmada — abiertas a diario del 27 de febrero al 12 de abril

La gran feria de Palma ya tiene hueco en el calendario: la Fira del Ram se celebrará este año del 27 de febrero hasta el 12 de abril inclusive en el recinto de Son Fusteret y estará abierta todos los días. Quienes busquen algodón de azúcar rosa, atracciones que parpadean y el característico retumbar de la música de feria encontrarán de nuevo la mezcla familiar de diversión y bullicio dentro de la ciudad.

Ya al caer la tarde se ven familias paseando con bolsas llenas de churros, jóvenes comentando en los puestos de tómbola y vecinos mayores sentados en los bancos junto a la entrada observando el trajín. En Palma la Fira del Ram forma parte de esos sonidos y olores recurrentes que anuncian la llegada del tiempo más cálido: olor a fritanga, luces fluorescentes y el chirrido de la noria.

Para muchos feriantes y comerciantes la feria es un importante comienzo de temporada; para algunos eventos parecidos en la ciudad consúltese información sobre la Fira del Variat. Puestecitos con artesanía regional, puestos de comida ambulante de todos los rincones de Mallorca y casetas de juegos dan al espacio de Son Fusteret lo que uno imagina de una feria: rincones vivos donde turistas y locales se encuentran y que animan el centro de Palma durante los fines de semana, y en ocasiones conviene comparar con otras propuestas gastronómicas como la feria TaPalma.

En los últimos años se han ofrecido además horarios específicos para personas sensibles al ruido: en esos momentos ciertas atracciones funcionaban más silenciosas, la música se reducía y se habilitaba una pequeña zona con menos luces y efectos estridentes. Aún no se ha comunicado si estos horarios sensibles se repetirán este año. Familias con niños pequeños, personas con sensibilidad auditiva o perceptiva y visitantes mayores esperan que sí —estas medidas han demostrado ser un complemento útil.

En cuanto al acceso: Son Fusteret está bien comunicado, aunque se recomienda consultar con antelación las conexiones de EMT Palma y las opciones de aparcamiento. Por la noche, cuando se encienden las luces, en la vía de circunvalación suele formarse algo de tráfico hacia el recinto; muchos visitantes optan por caminar desde el centro o hacer un corto trayecto en autobús.

Un pequeño consejo para quienes visitan: si es posible, acudir entre semana. El ambiente es entonces más tranquilo, las colas en las atracciones son más cortas y los vendedores tienen más tiempo para conversar. Los sábados por la noche, en cambio, reina esa atmósfera desinhibida que se espera de una feria: más ruidosa, colorida y animada.

Para Palma, la Fira del Ram es algo más que tres o cuatro semanas de ocio: el evento genera empleo para trabajadores temporales, ingresos para pequeños comerciantes y aporta un trozo de normalidad al día a día. En la Plaça de España o en el Passeig Mallorca se escuchan en estas semanas debates sobre los mejores puestos de golosinas o la noria más alta; la feria así se convierte en un tema que une a los vecinos.

De cara al futuro: quienes prefieren evitar el bullicio deberían estar atentos a los avisos locales —organizadores y Ayuntamiento de Palma han reaccionado en los últimos años a propuestas ciudadanas. Ideas como horarios de tranquilidad más claros, franjas de entrada especiales para personas sensibles al ruido o una mejor separación de residuos podrían volver a ponerse en práctica. Y para quien solo quiera una velada entre luces: pasear entre los puestos, un caramelo de caramelo en la mano y el suave zumbido de la noria de fondo suele bastar para despejar la mente.

La Fira del Ram sigue siendo así un trozo de cultura insular viva: ruidosa, a veces caótica, pero también llena de pequeños placeres y encuentros —exactamente el tipo de acontecimiento que hace que en primavera apetezca pasear por Palma.

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