Puesto de ensaimadas y bunyols en la Fira Dolça de Esporles

Esporles seduce: Fira Dolça, bunyols y una noche de arte para descubrir

El fin de semana, Esporles huele a canela y a masa frita: la Fira Dolça ofrece ensaimadas, bunyols y delicias locales. Además: noche de arte y música en vivo en el Paseo del Rei.

Fin de semana dulce en el corazón de la Tramuntana

Cuando las campanas de Esporles suenan y una mezcla de canela y masa recién hecha se desliza por las calles, vuelve la época de la Fira Dolça, como recogen Fiestas de otoño en Mallorca. El domingo el Paseo del Rei se convierte en una larga vitrina de tentaciones: ensaimadas, bunyols y todo tipo de dulces que normalmente asociamos con la ilusión de la casa de la abuela. Vale la pena la excursión dominical a la Tramuntana.

Sábado: noche de arte, domingo: paraíso de los golosos

El evento comienza ya el sábado por la tarde con la Dolça Nit de l’Art (véase Noches de Arte en Esporles y Ses Salines): a partir de las 18:00 horas pequeñas galerías y cafeterías abren sus puertas, hay fotografías en la promenade y la iluminación callejera tiñe los adoquines de una luz cálida. Quien venga el domingo debería reservar todo el día: el mercado funciona aproximadamente de 10:00 a 18:00 a lo largo del Paseo del Rei y por las calles principales cercanas.

Qué hay en las mesas

Los puestos con ensaimadas de todos los tamaños son, por supuesto, el imán. Además: bunyols recién fritos, aún ligeramente azucarados, pastelitos de almendra —un pequeño bollo regional que se disfruta masticando— y miel de la Serra que sabe a sol. Los más atrevidos prueban los helados caseros en sabores inusuales como aceite de oliva‑limón; yo solo digo: sorprendentemente buenos. Para quienes gustan de lo salado‑dulce, hay anillas de patata fritas junto a mermeladas y vasitos de postre.

Música, talleres y ambiente familiar

En varias esquinas suena música en vivo: una pequeña formación de jazz junto a la iglesia, un dúo de guitarra en el Paseo del Rei y melodías tradicionales que resultan familiares a los visitantes mayores. Para los niños hay talleres de repostería: el glaseado se vuelve pegajoso aquí y allá, lo cual forma parte de la experiencia. Quien vuelva a casa sin las manos pegajosas probablemente no lo haya hecho bien; para contextos similares en la isla puede consultarse la Noche de Arte en Ses Salines.

Consejos prácticos para visitantes

Los aparcamientos escasean, especialmente en días soleados de otoño. Consejo: llegar temprano o utilizar la línea de autobús que pasa por la Carrer Major y conecta en 15–20 minutos con la población más cercana. Las calles empedradas del casco antiguo son encantadoras, pero irregulares —un calzado cómodo es imprescindible. Y: lleve efectivo; no todos los puestos aceptan tarjetas.

Por qué el evento es bueno para Mallorca

Estos mercados son más que golosinas. Apoyan a los productores locales —panaderos, apicultores, heladeros— y atraen visitantes a los pueblos fuera de la temporada alta. La Fira Dolça ayuda a mantener vivas las recetas tradicionales y crea fuentes de ingreso para negocios familiares. En resumen: un beneficio para el patrimonio cultural y la economía local.

Atmósfera y pequeñas historias

Esporles tiene esa mezcla típica de calma y vida: campanas sobre el murmullo de voces, un viento fresco del noroeste por la tarde y los vendedores que sacan sus mejores recetas. Hablé con Clara, que lleva 30 años haciendo ensaimadas: «Las recetas antiguas son caprichosas, pero fiables.» Una frase que hace sonreír mientras se planea el siguiente bocado.

Un final relajado

La noche de arte es más tranquila que el mercado; fotografías y cuadros invitan a pasear. Después, una copa de vino en la plaza, una charla con los locales —y la certeza de que una sencilla excursión dominical hace más que gustar: alimenta la comunidad, la tradición y la idea de que los pueblos de Mallorca deben seguir vivos.

En pocas palabras: venga con hambre, traiga buen humor y espere una porción de cariño isleño —con azúcar por encima.

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