Inundación en el suelo de la Terminal C del aeropuerto de Palma; personal limpiando mientras pasajeros sortean charcos

Caos de agua en la Terminal C: ¿Quién protege las tuberías — y a los pasajeros?

Un buggy tocó aparentemente una tubería del sistema contra incendios y el agua inundó partes de la Terminal C en el aeropuerto de Palma. Más que zapatos mojados: quedan preguntas sobre protección, mantenimiento y accesibilidad.

El agua atraviesa la terminal – un incidente con consecuencias

La mañana del 25 de septiembre, una zona del aeropuerto de Palma se transformó momentáneamente en una pequeña lámina de agua. Sobre las 07:40 un trabajador con un llamado buggy de servicio para viajeros con movilidad reducida habría rozado una tubería del sistema contra incendios. El resultado: un hilo de agua se convirtió en un chorro que cubrió las baldosas de la sala de embarque en cuestión de minutos (información relacionada: manguera reventada en la puerta C46).

En el lugar: olor a goma húmeda y manos apresuradas

Yo estuve alrededor de las 08:15 en la zona de la Terminal C. Se percibía olor a goma mojada y a detergente, las ruedas de las maletas chirriaban en los charcos y por los altavoces se escuchaba con normalidad el siguiente anuncio de embarque, como si no hubiera pasado nada. Pequeñas tiendas habían elevado mercancía sobre cajas, las cajas registradoras estaban fuera de servicio, y señales de advertencia y sillas plegables formaban barreras provisionales. Niños chapoteaban sin querer, pasajeros mayores se remangaban los pantalones o miraban con gesto contrariado sus suelas mojadas (hechos similares se han documentado en la zona de facturación: agua entró por el techo en la zona de facturación).

Testigos describieron un chorro continuo que corría por las baldosas. Personal del aeropuerto y equipos de limpieza trabajaron con fregonas y secadoras; los bomberos cerraron conexiones para detener el suministro de agua. Hacia el mediodía los accesos principales volvieron a abrirse y la humedad residual fue eliminada por profesionales, pero siguieron planteándose preguntas que van más allá de los zapatos mojados y los vuelos retrasados (otro episodio que activó a bomberos fue la fuga hidráulica durante un aterrizaje nocturno).

Más que un accidente operativo: la cuestión de las tuberías

La causa inmediata parece clara: un buggy en contacto con una tubería. Pero la pregunta central es: ¿por qué una instalación tan sensible queda tan desprotegida en una zona de circulación? En un aeropuerto moderno las tuberías del sistema contra incendios deberían estar protegidas frente a impactos mecánicos. Barandillas, conductos protectores o guías abatibles son medidas habituales; si y en qué medida existían tales protecciones aquí, se está investigando (problemas de infraestructura similares se han observado en la ciudad, por ejemplo la rotura de tubería en Carrer Oms).

A menudo se presta poca atención a cómo la organización diaria del servicio favorece este tipo de incidentes: carriles estrechos para vehículos de asistencia, presión de tiempo durante los acompañamientos, variedad de vehículos (buggys, carros de equipaje, equipos de limpieza) y la pregunta de si los conductores reciben la formación adecuada. Las ayudas a la movilidad son necesarias y correctas, pero deben poder circular con seguridad —especialmente para quienes dependen de ellas.

Consecuencias para la operación del aeropuerto y los afectados

Varios vuelos se retrasaron porque se cortaron accesos a puertas de embarque o porque el embarque tuvo que improvisarse. No hubo heridos según la información inicial, pero sí maletas dañadas, pasaportes mojados y conexiones perdidas. Se habilitaron zonas de ayuda rápida para los afectados —una reacción pragmática, pero no una solución a largo plazo.

En el plano jurídico y organizativo toca aclarar responsabilidades: ¿quién responde por los daños? ¿El conductor, el operador del vehículo, la empresa gestora del aeropuerto por no asegurar adecuadamente la tubería o la empresa que la instaló? Podrían producirse disputas legales, pero estas no responden a la cuestión preventiva: ¿cómo se evitan repeticiones?

Poco atendido: la accesibilidad en riesgo

Irónicamente, el incidente ocurrió en el contexto de un buggy que asistía precisamente a personas con movilidad reducida. Si las ayudas se convierten en un factor de riesgo, los más vulnerables son los que salen peor parados. La accesibilidad no puede limitarse a que los pasillos sean suficientemente anchos: también debe ser segura y proteger infraestructuras críticas que son indispensables en caso de emergencia.

Medidas concretas necesarias ahora

Las tareas de limpieza son importantes, pero no sustituyen a un análisis estructural. A corto plazo serían útiles:

- Inspección visual y refuerzo de todas las tuberías expuestas en zonas de circulación, instalando conductos protectores o arcos de protección.

- Señalización y separación del tráfico para vehículos de asistencia, marcando rutas claras y, si procede, separaciones físicas.

- Formación para conductores de buggys y vehículos de servicio, además de límites de velocidad obligatorios en la sala.

- Inspecciones periódicas de las tuberías de protección contra incendios y otras instalaciones por peritos independientes.

- Transparencia hacia los viajeros: información rápida sobre incidencias, indicación clara de responsabilidades y posibles compensaciones.

A largo plazo se trata de garantizar la seguridad en la planificación: invertir en infraestructuras robustas cuesta, pero evita perturbaciones mayores, reclamaciones y riesgos. Para un aeropuerto que traslada a miles de personas cada día, esas inversiones no son un lujo sino una obligación.

Si vuela hoy: revise la app de su aerolínea, calcule posibles retrasos breves —y fíjese dos veces antes de entrar a una puerta de embarque. La próxima charca podría aparecer de improviso.

Este incidente es más que una anécdota local. Evidencia la necesidad de actuar en seguridad, accesibilidad y mantenimiento de infraestructuras críticas en el aeropuerto de Palma.

Noticias similares