Rescate en jetski en la costa de Bendinat tras una caída en los acantilados

Accidente en Bendinat: horas desatendido bajo los acantilados — rescate en jetski al mediodía

Un turista de 30 años cayó en los escarpados acantilados bajo el hotel Bendinat y fue descubierto solo horas después por paseantes. El rescate mediante jetski plantea dudas sobre la señalización y la accesibilidad de la zona.

Accidente en Bendinat: horas desatendido bajo los acantilados — rescate en jetski al mediodía

En la madrugada del lunes, un tramo costero tranquilo en Bendinat se convirtió en una situación potencialmente mortal para un hombre de 30 años. Hacia las 6 de la mañana resbaló en un difícil tramo de roca desde unos seis metros de altura y cayó sobre las rocas afiladas. El lugar está justo debajo del hotel Bendinat, apenas visible desde el paseo marítimo y a primera hora de la mañana desierto —solo gaviotas, el suave murmullo del oleaje y algún pescador aislado en las rocas.

Solo hacia el mediodía un grupo de turistas oyó gritos de auxilio. «Al principio solo oímos voces y luego vimos a alguien tumbado en las rocas», relata una turista austríaca que más tarde fue mencionada como primera interviniente. El grupo avisó de inmediato a los servicios de rescate.

Rescate rápido pero inusual: jetski en lugar de camilla por el paseo

La extracción resultó complicada. El paseo marítimo no ofrece acceso directo a ese saliente rocoso estrecho y los senderos son en algunos puntos resbaladizos —sobre todo con la niebla fría de la mañana. Bomberos y servicios de emergencias decidieron por ello alcanzar al herido por mar. Un médico del servicio de emergencias 061 (teléfono de emergencias) llegó en moto acuática (jetski) hasta la roca y estabilizó al hombre en el lugar. Inmovilizado sobre una tabla espinal, lo llevaron a una cala protegida cercana, donde bomberos y socorristas lo subieron a tierra.

Las medidas surtieron efecto: en estado crítico, el hombre fue trasladado al Hospital Universitario Son Espases. Poco después del traslado no se facilitaron detalles adicionales sobre su estado de salud.

¿Qué preguntas quedan tras el rescate?

Tras un suceso así quedan varias preguntas abiertas. ¿Por qué se encontraba el hombre en un tramo rocoso tan aislado a primera hora de la mañana? ¿Habría podido evitarse con mejor señalización o un vallado? ¿Cómo se puede asegurar que en futuros accidentes nadie permanezca horas sin ser atendido?

Las autoridades han abierto una investigación. Vecinos y rescatistas cuentan que los visitantes subestiman con frecuencia los acantilados. Especialmente traicionera es la combinación de piedras lisas, agua fría y la soledad matinal: quien va solo tiene pocas posibilidades de recibir ayuda rápida en caso de emergencia.

Aspectos que rara vez se discuten abiertamente

El debate sobre estos accidentes suele quedarse en la superficie: ¿carteles de advertencia sí o no? Menos atención reciben las cuestiones estructurales: obligaciones públicas de información por parte de los hoteles, el tratamiento de tramos costeros de difícil visibilidad en los mapas turísticos y el equipamiento técnico de los equipos de rescate para zonas de difícil acceso. También la cobertura móvil en calas estrechas juega un papel; un simple hueco en la red puede convertir una situación de emergencia en una desaparición prolongada.

Resulta igualmente relevante el papel de los transeúntes. Sin el grupo atento de turistas y su decisión de alertar al rescate, el desenlace podría haber sido mucho peor. Eso plantea la cuestión de cómo animar a más personas a actuar en emergencias —sin, eso sí, ponerse en riesgo innecesario.

Propuestas concretas — pequeñas medidas, gran efecto

De las conversaciones con bomberos y socorristas se extraen varios enfoques prácticos:

Señalización dirigida: Carteles de advertencia visibles y multilingües en los accesos del paseo y en zonas de aparcamiento, complementados con pictogramas para huéspedes internacionales.

Marcar puntos peligrosos: En mapas de senderismo y costeros (también digitales) deberían quedar claramente señalados los tramos rocosos de difícil visibilidad. Códigos QR en los carteles podrían mostrar información de emergencia y la posición de rescate más cercana.

Presencia estacional adaptada: En meses de transición podrían aumentar las patrullas de socorristas o disponer reservas de embarcaciones —no solo en temporada alta.

Uso de la tecnología: Drones para reconocimiento rápido, jetskis permanentemente operativos en tramos sensibles y kioscos de playa mejor equipados con kits de emergencia podrían ahorrar minutos decisivos entre la vida y la muerte.

Y no menos importante: Hoteles, propietarios y turoperadores deberían advertir explícitamente a sus huéspedes sobre tramos costeros peligrosos —en la lengua local y en inglés.

Mirando hacia adelante

Es una suerte que los turistas en Bendinat estuvieran atentos y activaran la cadena de rescate. Pero el caso no debe considerarse aislado: incidentes recientes como el Intento de rescate mortal en Son Bauló: qué debe cambiar tras el drama en la playa, el Incidente de baño crítico en el Arenal: demanda de mejores medidas de protección o el Casi ahogamiento en Cala Vinyes: el rescate plantea preguntas sobre la seguridad en la playa muestran que la combinación de acantilados de difícil acceso, quietud matinal y falta de sistemas de aviso es un factor de riesgo conocido en Mallorca —y merece más atención de la que hasta ahora se le ha prestado.

La isla vive del mar, del susurro de las olas y de las calas silenciosas. Pero esa misma idílica tranquilidad puede ser engañosa. Unos cuantos carteles adicionales, un código QR, una dotación estacional de embarcaciones podrían evitar en el futuro que personas permanezcan horas desatendidas entre las rocas.

Las autoridades están revisando actualmente la señalización del punto peligroso. Para vecinos y rescatistas queda la pregunta de cuán vigilantes queremos ser todos —especialmente en días en que el viento es débil, el oleaje solo murmura y pensamos: aquí no pasa nada. Justo entonces, a veces, ocurre.

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