
Living Blue Mallorca: Con fincas, redes y estrategia fuera del mercado, un sólido 2025
La joven inmobiliaria Living Blue Mallorca anuncia para 2025 un fuerte crecimiento. Con foco en fincas, discreción y seis sedes, el equipo ha consolidado su posición en el segmento premium.
Living Blue Mallorca: Con fincas, redes y estrategia fuera del mercado, un sólido 2025
Living Blue Mallorca: Con fincas, redes y estrategia fuera del mercado, un sólido 2025
Cómo una pequeña red de oficinas y mucho trabajo manual conquistan el segmento premium
En una húmeda mañana de diciembre, cuando la llovizna tiñe de oscuro los toldos de Palma y el aroma del café recién hecho se cuela por las esquinas del Passeig Mallorca, se observa bien cómo el mercado inmobiliario en Mallorca sigue tomando caminos especiales: ya no solo ruidoso y grande, sino discreto, personal y a menudo fuera del mercado público. Ahí es justamente donde Living Blue Mallorca se ha asentado este año.
La agencia, fundada en 2012 por Mandy Fletling y Claudio Martínez, alcanzó en 2025, según sus propias cifras, una facturación en torno a los 160 millones de euros. Quien se sorprenda por la cifra, debe fijarse también en cómo se logró: no se trata de ofertas masivas, sino de una especialización consciente en fincas y propiedades rurales, contactos personales y la disposición a gestionar profesionalmente ventas discretas fuera del mercado, como hacen otras firmas internacionales como BARNES Mallorca.
Los datos concretos muestran de dónde viene la demanda: alrededor del 35 % de los compradores proceden de países de habla alemana; el Reino Unido representa en torno al 17 % y España alrededor del 16 %. Se completa el perfil con interesados de Estados Unidos, los países nórdicos, Australia y México. Esta mezcla explica por qué una oferta inmobiliaria en la isla hoy debe estar pensada de forma internacional, pero a la vez respetar las costumbres locales; además, el aumento de reservas turísticas contribuye a esa demanda internacional.
En el campo de Valldemossa o en la tranquila calle de una localidad mallorquina, la privacidad a menudo pesa más que una gran presencia en redes sociales. Por eso Living Blue apuesta por seis sedes fijas —entre ellas dos oficinas en Alaró y delegaciones en Campos, Santa Maria del Camí, Palma y Port de Sóller— y por equipos que cuidan las relaciones en el terreno. No es un sueño tecnológico, sino trabajo manual: recomendaciones personales, clientes recurrentes y una red que se ha ido tejiendo con los años.
La formación y la cultura de equipo forman parte de la estrategia. Talleres internos y programas estructurados de capacitación garantizan que los procesos de venta se desarrollen con sensibilidad y profesionalidad. Quien quiere vender una propiedad centenaria no espera solo marketing, sino también respeto por las normas locales, por los vecinos y por la historia de una casa. Es un servicio que los compradores valoran y que genera recomendaciones.
También es destacable el compromiso social de la empresa: el apoyo a clubes deportivos locales y las aportaciones a iniciativas como Lions Club Mallorca contra el hambre o la SI Family Help Initiative demuestran que el éxito económico puede ir acompañado de responsabilidad local. En Mallorca, donde la vida de pueblo y el sentido de vecindad aún cuentan, esto es más que un buen elemento de relaciones públicas; es parte de la red de relaciones.
¿Qué implica esto para la isla? Proveedores especializados como este estabilizan el segmento alto del mercado porque conectan oferta y demanda sin recalentar los mercados públicos; además, el balance del alquiler vacacional 2025 muestra dinámicas que influyen en la demanda. La discreción protege la privacidad, la comercialización fuera del mercado protege valores, y la presencia local asegura que las ventas se gestionen no solo desde el punto de vista económico, sino también socialmente.
Mirando hacia adelante: Living Blue considera las perspectivas para 2026 como sólidas. Para Mallorca eso significa: el mercado seguirá siendo atractivo para compradores exigentes, las ofertas serán más diversas y los intermediarios profesionales con raíces locales seguirán siendo demandados. Un paseo por Alaró al anochecer, cuando el tranvía de Port de Sóller aún capta la última luz y las conversaciones en los cafés giran en torno a próximas visitas, deja claro que el negocio inmobiliario en esta isla también es trabajo comunitario.
Conclusión: Living Blue Mallorca no es un relámpago, sino un ejemplo de cómo un proveedor pequeño y bien conectado puede construir una posición estable a lo largo de los años. Para compradores, vendedores y vecindarios en Mallorca, es una tranquilidad: una señal de que profesionalidad y consideración pueden ir de la mano en el segmento premium.
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