Calles y paseo de Cala Millor inundados tras un fuerte aguacero, vecinos y Protección Civil interviniendo

Lluvias intensas en la costa este: Cala Millor, Capdepera y Artà necesitan más que ayuda temporal

Un fuerte aguacero de la tarde convirtió las calles en arroyos. Cala Millor fue la más afectada. Protección Civil ayudó y vecinos destaparon alcantarillas, pero queda la pregunta: ¿es suficiente eso como prevención?

Agua repentina en poco tiempo: una tarde que exige consecuencias

En la tarde del viernes, un chubasco corto pero extremadamente intenso transformó el paseo marítimo de Cala Millor en una escena de goteos y torrentes. Estaba en el borde del paseo, escuchaba el repiqueteo en los tejados, olía la tierra húmeda y veía puestos de venta plegándose apresuradamente. Los coches avanzaban con cautela por las vías principales y las calles secundarias se convirtieron en arroyos. Así se vivió una tarde que no debería haber ocurrido. El contraste local aparece en reportes como Isla dividida: sol en el oeste, fuertes lluvias en el este.

Qué lugares se vieron afectados y cómo reaccionó la gente

La más afectada fue especialmente Cala Millor: en algunos puntos el agua llegaba hasta los tobillos, los sótanos recibieron entradas de agua y las líneas de autobús pasaron con retraso por las paradas. En Capdepera se formaron grandes charcos; en Artà y Canyamel los vecinos acudieron con palas y carretillas para desatascar las alcantarillas o sacar vehículos de los puntos bajos. Ropa de protección se vio poco, pero hubo mucha solidaridad: jóvenes ayudaron a señalizar, y un panadero en Capdepera protegió sus estantes tras el mostrador. Situaciones parecidas se han relatado en Un breve aguacero paraliza Manacor.

Servicios de emergencia y primer balance

Protección Civil y los servicios municipales de obras salieron con bombas. Un empleado informó en la entrada del pueblo de varios sótanos con entrada de agua, pero solo heridas leves entre las personas. El ambiente era tenso pero pragmático: se sostenían puertas, los vecinos comprobaban juntos los conductos. Aun así quedó la sensación de que aquello fue más que un accidente aislado. Se registraron numerosas intervenciones, como indica Lluvia intensa provoca unas 80 intervenciones en Mallorca.

La verdadera pregunta: ¿siguen siendo actuales nuestros sistemas?

Ésa es la pregunta que queda en el aire después de una tarde así. AEMET había pronosticado chubascos intensos y localizados, Alerta meteorológica en Mallorca: ¿Están nuestras ciudades y playas preparadas?, pero la rapidez con que se acumuló el agua sorprendió a muchos. Cantidades de lluvia como las de ese día evidencian la sensibilidad de calles, alcantarillas y redes de desagüe. No hablamos de marejadas, sino de precipitaciones cortas y extremas que provocan inundaciones locales. Y precisamente se espera que estos fenómenos sean más frecuentes en el futuro; la preocupación recoge avisos como Alerta de temporal en Mallorca: ¿Estamos preparados para la tromba de agua?.

Lo que a menudo se pasa por alto

En los cafés del puerto se hablaba, tras la tormenta, de canalones obstruidos y de falta de mantenimiento de las redes. Es cierto, pero incompleto. Tres aspectos suelen quedar poco analizados en el debate público:

1. Sellado del suelo y desarrollo urbanístico: Nuevas zonas residenciales y aparcamientos reducen la capacidad de absorción del terreno. El agua pluvial encuentra más rápido su camino hacia las redes y las sobrecarga.

2. Basura como culpable invisible: Plástico, papel y hojarasca húmeda taponan los desagües más rápido de lo previsto. Los ciclos de limpieza regulares son costosos y suelen recortarse.

3. Responsabilidades y escasez de presupuesto: ¿Quién es responsable: el ayuntamiento, el consell insular, los propietarios? Cuando intervienen varias manos, la tarea a menudo pasa de prioridad política a obligación molesta.

Soluciones concretas y pragmáticas

El problema es conocido y hay soluciones. Algunas medidas que podrían ayudar de inmediato a nivel local:

A corto plazo: ciclos de limpieza fijos antes de la temporada de precipitaciones, equipos de bombeo disponibles rápidamente, cadenas de información claras para cortes de tráfico y campañas públicas para mantener libres las alcantarillas.

Medio y largo plazo: más espacios verdes para retener agua, pavimentos permeables en aparcamientos y paseos, depósitos de retención en áreas de captación natural, inversiones en redes de alcantarillado más eficaces y sistemas de aguas pluviales separados.

La técnica por sí sola no basta: hacen falta responsabilidades claras, un presupuesto que garantice el mantenimiento regular y un sistema de alerta temprana que considere no solo los datos meteorológicos, sino también niveles locales y capacidad de drenaje.

Qué puede hacer cada persona ahora

Para los vecinos: revisen sótanos y almacenes, aseguren instalaciones eléctricas, despejen zonas de aparcamiento y ayuden a vecinos mayores. Los desplazados deben conducir despacio, evitar pasos inferiores profundos y respetar los cortes locales. Y: lleven el asunto al pleno municipal o de barrio; las tareas rutinarias suelen ser invisibles políticamente hasta que algo falla.

Una reflexión final

La tormenta no fue apocalíptica. Pero fue un aviso: el ruido de la lluvia en los tejados, el olor a corteza de alcornoque húmeda y el roce de las carretillas ante sumideros llenos muestran que el mantenimiento de la infraestructura es más que burocracia. Si queremos afrontar la próxima tarde similar con más calma, debemos planificar ahora, invertir y —sí— limpiar las alcantarillas antes de que el café se derrame.

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