Coche a alta velocidad en la autopista Ma-13 junto a señal de límite 80 km/h

175 km/h en la Ma-13: Conducir rápido como delito — lo que el caso realmente muestra

Una residente de 52 años fue pillada en la Ma-13 circulando a 175 km/h en lugar de 80. El caso es algo más que una anécdota: plantea preguntas sobre el control, la infraestructura y la seguridad en las carreteras de Mallorca.

175 km/h en la Ma-13: Más que una foto de radar

El 12 de noviembre una residente de 52 años fue captada en la Ma-13 en dirección a Alcúdia por un vehículo camuflado de la Guardia Civil a 175 km/h — en este tramo está permitido 80 km/h. La noticia suena a primera vista como una de esas informaciones que se leen por encima, mientras se sorbe un café en la plaza, y luego se pasa página. Pero el caso permanece y deja preguntas que en Mallorca no deberíamos ignorar. Un caso parecido es el artículo sobre 175 km/h en la autopista hacia Alcúdia, que también aborda esta problemática.

La cuestión central: ¿por qué conducen las personas tan rápido?

¿Es pura imprudencia? ¿Un momento de despiste? ¿O hay algo más: el paisaje vial, los límites de velocidad, la aplicación de las normas y nuestra cultura local de conducción? En la Ma-13, entre Palma y Alcúdia, por la mañana se encuentran pendulares, al mediodía excursionistas y por la tarde repartidores. El viento de la Tramuntana puede sacudir de repente un coche, las curvas son cerradas y la visibilidad cambia en cuestión de minutos. En este entorno las excesivas velocidades se vuelven peligrosas con rapidez — no solo para quienes las cometen, sino para todas las personas que circulan. Por ejemplo, un motorista fue captado en Marratxí a más de 200 km/h, lo que plantea la cuestión de la seguridad vial Más del doble de velocidad.

Lo que a menudo queda fuera del debate público

Para empezar: muchas discusiones giran en torno a las sanciones. Sí, por esta excedencia incluso pueden existir consecuencias penales, que llegan hasta la cárcel o la retirada del carnet durante varios años. Lo que suele comentarse menos son los aspectos estructurales: ¿qué tan claras son las señales en el tramo? ¿Qué tan visibles son los puntos de medición móviles — y limita el uso de vehículos camuflados la aceptación de los controles? Además: ¿qué papel juega la percepción del riesgo? Un conductor local que conoce la carretera "de memoria" puede subestimar el peligro porque ya ha hecho las curvas mil veces. Más información en nuestro artículo sobre radares ocultos en las Baleares.

Tampoco se analiza lo suficiente cómo se distribuyen en el tiempo las medidas de seguridad vial. Los puntos de medición móviles generan disuasión puntual — pero rara vez cambian el comportamiento de conducción a largo plazo. Y: los datos sobre la frecuencia y la elección de ubicaciones de esos controles rara vez se publican con la transparencia necesaria, de modo que los residentes apenas pueden comprobar si realmente se están abordando los puntos conflictivos.

Oportunidades concretas y propuestas de solución

La discusión sobre multas y sanciones no debe ser el único foco. Medidas prácticas y proporcionadas podrían ser:

1. Medición de velocidad media. En tramos largos como la Ma-13 reduce los picos de velocidad puntuales y crea consecuencias previsibles.

2. Señalización más clara y recordatorios periódicos. Especialmente donde los cambios de límite son frecuentes, ayudan los avisos adicionales — incluso señales iluminadas en la época de menos luz.

3. Más prevención y no solo castigo. Cursos de conducción, seminarios de tráfico obligatorios en casos de excesos muy elevados, colaboraciones con clubes de automovilistas y asociaciones de residentes.

4. Mejor intercambio de datos. Si las autoridades publican abiertos los datos de accidentes y de mediciones, los municipios pueden reaccionar con más precisión: ajustes de velocidad, reparación de curvas o colocación de barreras adicionales.

5. Enfoques psicológicos. Campañas que no solo amenacen, sino que comuniquen localmente — por ejemplo con voces de conductores de autobús, agricultores o personal de emergencias que hablen desde su experiencia directa.

Qué significa esto concretamente para la isla

En Mallorca la situación vial es especialmente frágil: turismo, residentes, camiones y vehículos agrícolas a menudo comparten la misma carretera. A última hora de la tarde en la Ma-13 se oye el zumbido grave de un autobús de línea; no hay el chasquido de un freno tipo tranvía — pero sí el rumor del viento contra las ventanas cuando viene la Tramuntana. Esos sonidos cotidianos recuerdan que la velocidad no son solo cifras, sino consecuencias reales. El debate sobre 124 km/h en el Camí de Can Pastilla es otra llamada de atención para las vías turísticas de Palma.

El caso de la mujer de 52 años será tramitado jurídicamente. Pero independientemente del resultado, el debate debe continuar: ¿cómo armonizar mejor la velocidad y la calidad de vida en la isla? Una última reflexión en tono personal: no se ganan amigos con una maniobra imprudente de adelantamiento — pero si hace falta, conviene unos minutos de prudencia saludable. Mejor diez minutos tarde y entero, que salir a tiempo en el periódico.

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