Avión sobre Mallorca con flecha descendente indicando reducción de plazas en el plan de invierno 2025/26

Menos asientos en el plan de vuelos de invierno: qué significa esto para Mallorca

Las aerolíneas planean en total más asientos hacia España; en Baleares la oferta cae ligeramente. Para los habitantes de la isla y el turismo de invierno podrían tener consecuencias.

Menos vuelos, consecuencias palpables sobre todo en invierno

En Palma he tenido que detenerme brevemente esta mañana en el Paseo Marítimo: un viento ligero, unas ruedas de maletas, y las conversaciones en las cafeterías de la calle giraban rápidamente hacia el mismo tema: menos asientos en el plan de vuelos de invierno. No es un rumor, sino cifras que no se pueden ignorar; véase el plan de vuelos de invierno reducido.

La situación en cifras

Para la temporada 2025/26 las aerolíneas planean en total alrededor de 139 millones de asientos a España; eso es casi un cinco por ciento más que el año anterior. Suena positivo, también para el tráfico continental. En Baleares, sin embargo, la cuenta es diferente: aquí el oferta planeada cae alrededor de 1,5 por ciento, como se detalla en el análisis sobre las conexiones de Mallorca con Alemania.

¿Por qué? Por un lado, las aerolíneas cambian rutinariamente sus rutas y planes de aeronaves en el ritmo anual. Por otro, un conflicto financiero provoca inquietud: dado que existen pagos estatales para los llamados descuentos para residentes, las aerolíneas reclaman más de 700 millones de euros. Eso afecta la disposición a confirmar capacidades; un ejemplo es cuando Ryanair reduce masivamente los vuelos de invierno a España.

¿Qué significa esto para Mallorca?

Para los turistas en pleno verano, la diferencia quizá no sea muy perceptible. Pero quienes lleguen en otoño, invierno o primavera podrían notar que las conexiones son más escasas: check-in más temprano, vuelos con horarios más ajustados y, a veces, un precio más alto. En días de lluvia y mistral, cuando normalmente solo los residentes ocupan la isla, esto es especialmente notable.

También para los residentes en la península tiene consecuencias: menos conexiones directas significan a veces escalas o tiempos de viaje más largos. He hablado con un joven médico de Inca que visita a su madre en Barcelona con frecuencia: "Antes había un vuelo nocturno a las 20:30; ahora ya no hay. Será más complicado con el horario de turnos."

Efectos económicos y cotidianos

Los hoteles y los propietarios observan las tendencias con atención. Una habitación vacía en noviembre es más difícil de llenar cuando el viaje es más complicado. Por otro lado, los cambios de reserva y nuevas conexiones podrían abrir oportunidades oportunistas, especialmente para ciudades con aeropuertos bien conectados.

Y luego está la cuestión de soluciones políticas: los países deben aclarar los pagos para que las aerolíneas vuelvan a planificar con mayor audacia. Hasta entonces, para nosotros, los habitantes de la isla, es necesario planificar con más cuidado, revisar las conexiones con más frecuencia y mantener un ojo en posibles cambios.

Si pronto estará en el aeropuerto de Palma, eche un vistazo a las tablas de salidas. Entre los grupos de vacaciones y los viajeros de negocios se lee cada vez más a menudo: menor frecuencia, más reubicaciones. No es dramático, pero es perceptible: como una brisa suave del mar que cambia de dirección.

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