Interior de la Motorworld Mallorca con supercoches, coches clásicos, simuladores de carreras y áreas de restauración

Motorworld Mallorca: un nuevo centro de experiencias para la movilidad en la isla

En más de 15.000 metros cuadrados abre sus puertas la Motorworld Mallorca: clásicos, supercoches, SimRacing, eventos y un claro compromiso con la sostenibilidad — un punto de encuentro versátil para residentes y visitantes.

Motorworld Mallorca: un nuevo centro de experiencias para la movilidad

Por la mañana, cuando las cafeterías en Palma todavía hacen sonar las primeras tazas de espresso y una ligera brisa marina acaricia las palmeras del Passeig, en la isla abre sus puertas un lugar que entusiasma inmediatamente a los aficionados al automóvil. La Motorworld Mallorca no es un museo corriente, sino un centro de experiencias abierto de más de 15.000 metros cuadrados; para más contexto puede consultarse Motorworld Mallorca: Entre el brillo y los dolores de crecimiento — Un emplazamiento en prueba.

Un lugar, múltiples facetas

El complejo se percibe como un pequeño cosmos en torno a la movilidad: salas de exposición, talleres y tiendas de estilo de vida se suceden. Los visitantes pueden pasear entre boxes acristalados en los que los vehículos están accesibles las 24 horas —una especie de vitrina privada a la luz del sol mallorquín. No son sólo imágenes de cromo y pintura. Son historias de restauraciones, de familias coleccionistas y de mecánicos que aquí cuentan aún relatos de antaño en la costa.

Boxes, SimRacing y auténtico ambiente de competición

Para quienes quieren más que mirar, existe un moderno centro de SimRacing. El zumbido de los ordenadores y el suave murmullo de las palmeras del exterior se mezclan mientras los pilotos toman las curvas en plena simulación. Los espacios de garaje con coches de competición reales sirven de escenario para reuniones o eventos privados —y sí, a veces se oye el leve tic tac de un motor recién parado o la risa satisfecha tras una vuelta exitosa en el simulador.

Comer bajo la plataforma elevadora: lo cotidiano se vuelve especial

El restaurante “Motorworld Inn” es un lugar lleno de pequeñas sorpresas: entre aromas de hamburguesas y platos de pasta hay una plataforma elevadora en la que se exhibe un barco, y del techo cuelga un Lamborghini amarillo, boca abajo, una atracción que arranca una sonrisa a los visitantes. Aquí no sólo se come, sino que se mira, se comenta y se debate. La atmósfera: cubiertos, voces y el ocasional chasquido de la plataforma elevadora. Un fragmento de lo cotidiano y, al mismo tiempo, una experiencia; más información institucional está disponible en el sitio oficial de Motorworld.

Eventos con carácter y espacio para ideas

La Motorworld Mobility Hall ofrece con sus 2400 metros cuadrados espacio para ferias, conciertos o fiestas temáticas. Diez creativas salas de reuniones, desde “Sail Away” con encanto de barco hasta garajes con coches de competición, brindan gran versatilidad a los organizadores. Justo ahora, cuando se demanda cada vez más espacios para eventos durante todo el año en Mallorca, el complejo puede ayudar a alargar la temporada y atraer a nuevos públicos —desde clubes de automóviles hasta conferencias de innovación.

Sostenibilidad: más que una etiqueta

Particularmente destacable es el compromiso con la sostenibilidad. Una cubierta fotovoltaica de 4.500 metros cuadrados y varias estaciones de carga muestran que aquí no solo se hablan de gasolina. El suave zumbido de los cables de carga forma ya parte del paisaje sonoro tanto como el traqueteo de un motor bóxer clásico. Movilidad y protección climatológica no tienen por qué ser contradictorias —la Motorworld lo hace visible.

Qué significa esto para Mallorca

Para la isla, el centro trae varias oportunidades: complementa la oferta turística con una atracción independiente del tiempo, crea empleos en talleres, gastronomía y gestión de eventos y fomenta el encuentro entre distintas generaciones —desde jóvenes simracers hasta clientes asiduos con afición por los clásicos. Es importante que proyectos así se integren con la infraestructura local, con los oficios y con los vecinos, para que el valor añadido sea sostenible, como muestran iniciativas locales como la Semana Europea de la Movilidad y otras propuestas turísticas para descubrir Mallorca en coche de alquiler.

Quien tenga curiosidad puede visitar la Motorworld a diario y de forma gratuita. Y aunque uno no tenga gasolina en la sangre: la luz cálida, el tintinear de los cubiertos y la vista de un e‑deportista silencioso en el simulador son experiencias insulares por sí mismas. Un lugar que muestra la movilidad en muchas facetas —y otro ejemplo de cómo Mallorca cambia sin perder su corazón.

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