Interior del Iron Gym Arenal recién renovado con máquinas, pósters en la pared y ambiente comunitario junto a la Playa de Palma

Iron Gym Arenal, renovado: Caro y Andreas Robens han reinventado el estudio

Quien pase por la Playa de Palma al caer la tarde se encontrará ahora con un Iron Gym recién renovado: más volumen, más grande, más máquinas —y una palpable energía comunitaria que va desde los locales hasta los turistas.

Un búnker de fitness con sensación de vistas al mar

En una dorada tarde al final del día en la Playa de Palma basta una breve parada por la puerta del Iron Gym para darse cuenta: algo ha cambiado aquí. El aire aún huele a pintura, desde fuera llega el soplo salado del mar, dentro tintinean las pesas y una cinta de correr zumba al ritmo del rock que sale de los altavoces. No es perfecto, pero es auténtico —como un saludo estruendoso para todos los que quieren mantenerse en forma.

De una pared nació un nuevo estudio

Al principio solo estaba prevista una pequeña reparación; al final fue una reforma completa. La recepción y la iluminación se replantearon, las máquinas viejas se pintaron y algunas se sustituyeron por modelos modernos. El cambio ocurrió de forma paulatina a lo largo de semanas: un nuevo rack de atletismo aquí, cuatro cintas de correr allá y más espacio entre las estaciones —cinco puestos de entrenamiento adicionales ya están disponibles. El resultado parece pensado y, al mismo tiempo, hecho a mano, como cuando los vecinos, al ordenar, de repente empiezan un proyecto comunitario.

Hall of Fame en lugar de ostentación

Al entrar llama la atención la pequeña Hall of Fame: pósters, autógrafos, fotos de grandes del fisicoculturismo y algunos carteles de cine —Jason Statham mira con escepticismo desde la pared, como si tuviera que ponerse a entrenar en cualquier momento. No es un showroom de diseñador, más bien una grada para una competición de músculos: carácter en lugar de adornos. Esto encaja con el público, que tiene entre 12 y 84 años —estudiantes, jubilados, habitués y turistas comparten aquí la misma ambición.

Para locales, turistas y todos los que están en medio

El Iron Gym es más que un estudio; es un punto de encuentro. Caro y Andreas entrenan allí con regularidad —cinco o seis veces por semana— y eso se nota: el ambiente es motivador, pero no pretencioso. La inspiración llegó en 2023 desde Los Ángeles: Muscle Beach y Gold’s Gym dieron ideas, por ejemplo para una máquina específica de pull-over que ahora ocupa un lugar destacado en la esquina. Pequeños detalles, gran efecto.

Para Mallorca una oferta así es valiosa. Las posibilidades de entrenamiento fuera de temporada refuerzan la infraestructura local, crean empleos para entrenadores y personal de servicio y aumentan el atractivo para los turistas que también quieren mantenerse en forma en invierno. Un estudio abierto, sin jerarquías VIP, encaja bien en una isla que apuesta por el encuentro.

Mirando hacia adelante: Muscle Beach en planes

Caro y Andreas siguen pensando: en la lista de deseos está un proyecto al aire libre llamado 'Muscle Beach' en la Playa de Palma, aún falta la autorización. Si llega a hacerse, el paseo marítimo podría cobrar aún más vida —con entrenamientos al aire libre, pequeñas competiciones y más puntos de encuentro para gente joven. Hasta entonces, el gimnasio renovado sigue siendo el lugar donde está permitido hacer ruido, sudar y conectar con otros.

Práctico: en la entrada suele haber una lista con entrenamientos de prueba, así que solo hay que pasarse. Un consejo desde la sala: no olvides la botella de agua, y quien quiera dar su vuelta de running en paz mejor que se lleve tapones para los oídos —la música rock forma parte del ambiente. En conjunto, el estudio se siente como una buena noticia para el vecindario: honesto, áspero y con mucho por delante. Y quién sabe —quizá Jason Statham entrene pronto con vistas al mar, al menos en el póster.

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