
Cuando la leyenda y el escenario se encuentran: «Nuredduna» enamora en Can Gats
En la sala pequeña de Can Gats se revivió la antigua narración insular «Nuredduna»: sonoridades folclóricas, arreglos contemporáneos y una versión que conecta el vecindario con la brisa vespertina.
Una noche en la que los vecinos traen la obra
Las farolas en Llucmajor difundían un cálido amarillo, el mar era un aliento lejano y en el aire flotaba el aroma de las naranjas maduras: así empezó la noche en la sala pequeña de Can Gats. El murmullo antes del inicio sonó como un preámbulo vecinal: la chaqueta que crujía, la breve reprimenda al conductor del autobús por llegar tarde, la risa por la estatua en la playa urbana, la fuente Nuredduna. Luego se atenuó la luz y Nuredduna dio comienzo.
Ya en los primeros compases quedó claro por qué funciona este proyecto: Magí Garcías no quiso encerrar la música en un museo. Mezcla motivos folclóricos con arreglos modernos, de modo que una melodía suena como una conversación bajo los olivos y al instante siguiente rompe como oleaje contra un acantilado. Eso mantiene la leyenda fresca sin arrancarle sus raíces.
Voces potentes, cercanía silenciosa
En el papel principal convenció Pamina Lenn con una voz a la vez vulnerable y decidida. Nada de efectismos, sino una presencia que brotaba desde dentro y humanizaba a los personajes. Tim Al-Windawe dio vida al guerrero con un timbre cálido y áspero: estable, como la madera que ha retenido mucho sol. Ambos en escena hallaron un equilibrio delicado pero auténtico; no surgió un gran histrionismo, sino un acercamiento cuidadoso que llegó al público.
La dirección y la traducción al alemán completaron el conjunto: los versos antiguos se mantuvieron comprensibles y vivos; nadie salió con la sensación de haber visitado un archivo. En los momentos adecuados la sala se rió, en otros contuvo la respiración. Los aplausos finales fueron largos y sinceros: no un gesto rutinario, sino gratitud por haber contado de nuevo la historia de la isla.
Por qué esto es más que una función para Mallorca
La pequeña experiencia teatral en Llucmajor muestra algo esencial: la cultura en la isla vive de la proximidad. Cuando la tradición no se presenta como un relicto polvoriento, sino que se arregla para que jóvenes, pensionistas y la vecina con la bolsa de la compra puedan identificarse con ella, nace comunidad. Noches así sostienen la infraestructura cultural mucho más que un evento puntual pensado para turistas. Un ejemplo de ello es el monumento a Nuredduna, que ha dividido al vecindario de Pere Garau.
Y es una invitación a la comunidad insular: venid, escuchad una historia, discutid después sobre la estatua en la playa, sobre el músico, sobre la melodía que no os deja la cabeza. El teatro aquí se convierte en un nudo social, en un lugar donde la cotidianeidad y la leyenda se encuentran, acompañado por el bocinazo lejano de un autobús y el tintinear de una taza de espresso en la plaza.
La raíz del relato sigue siendo palpable
El punto de partida es una narración épica de la isla, con temas como el rescate, la pérdida y una lira olvidada que funciona como símbolo. Pero el elenco ha afinado las frases: la poesía se mantiene, los tonos llevan la historia al presente. Así se demuestra que los relatos antiguos no tienen por qué ser rígidos, sino que pueden combinarse con nuevos sonidos y perspectivas. Una colaboración así también se da en Sineu, cuando Much y Muca embrujan el pueblo.
Tras el telón me quedé en la plaza, tomé un espresso rápido y escuché a dos jóvenes especular sobre si la estatua de Nuredduna realmente pasea por la noche por la playa. Esas imágenes perduran. El teatro en una pequeña ciudad vive de esas pequeñas escenas cotidianas: del crujir de la chaqueta, del murmullo suave, de la risa compartida.
Consejo: Quien venga a Llucmajor: reserve algo de tiempo antes de la función. Un espresso en la plaza, una charla con la vecina, y tal vez lleguéis a coger el último autobús. La representación en sí es un regalo cálido y pequeño para la comunidad insular —y para todos los que sienten curiosidad por historias que siguen vivas. El público también puede participar en los noches de tapas en Sa Cabaneta y familiarizarse con las tradiciones locales.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de espectáculo es Nuredduna en Mallorca?
¿Dónde se representó Nuredduna en Llucmajor?
¿Merece la pena ir al teatro en Llucmajor si no conozco la historia de Nuredduna?
¿Cómo es la música de Nuredduna?
¿Qué papel tiene la comunidad local en Nuredduna en Mallorca?
¿Quiénes son los protagonistas de Nuredduna?
¿Qué se puede hacer antes de ver una función en Llucmajor?
¿Por qué se habla tanto del monumento a Nuredduna en Mallorca?
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