Plaza de Santo Domingo en el Paseo Marítimo, conecta con Es Jonquet con escaleras, rampas, zonas verdes y un pequeño parque.

Plaza de Santo Domingo: la última pieza del Paseo Marítimo

En el Paseo Marítimo se cierra una pequeña era de obras: la Plaza de Santo Domingo se convierte en la conexión con Es Jonquet — con escaleras, rampas, zonas verdes y un parque infantil compacto.

Casi terminada: un nuevo tramo de ribera para Palma

Si uno pasea a primera hora por el Paseo Marítimo, se mezclan los graznidos de las gaviotas, un leve rumor del oleaje y el aroma a Lavazza o café de filtro que sale de las cafeterías. Justo aquí, en la entrada a la Plaza de Santo Domingo de la Calzada, el ruido de la obra suena ya casi como una limpieza final. El pequeño espacio es la última pieza del nuevo tramo de la promenade (último tramo de la obra del Paseo Marítimo en Palma) — y demuestra cómo la planificación urbana puede cambiar la vida diaria en muchos detalles pequeños.

Lo que se está creando: escalones, rampas y vistas al mar

La estrecha calle que hasta ahora discurría junto al mar dejará de ser solo un paso. En su lugar, escalinatas, rampas y superficies multifuncionales aportarán nueva calidad para quedarse. Tres accesos iluminados conducirán en el futuro al barrio pesquero histórico de Es Jonquet. Aceras más anchas, nuevos bancos y más árboles prometen sombra en los días calurosos y suenan —con la ventana abierta en verano— más a bienestar que a asfalto.

Los nuevos peldaños para sentarse son pequeños pero ingeniosos: aquí se sientan personas que compran en el mercado, corredores con las camisetas empapadas y parejas que quieren tomar un poco más de aire marino. Para los niños está previsto un parque infantil compacto y cuidado. No un gran parque de aventuras, sino un punto de encuentro donde las familias puedan tener a los pequeños a la vista mientras observan el mar o charlan con los vecinos.

Y de forma deliberada también se conserva algo de historia: el monumento a Santo Domingo de la Calzada recibirá una restauración, financiada en parte con fondos de la UE. Así que algo de la historia urbana seguirá siendo visible mientras la promenade se moderniza —una combinación que a muchos les resulta reconfortante.

Cómo cambia la vida cotidiana

Las reacciones son de curiosidad amable. Vecinos de Es Jonquet intercambian un «¡por fin!» con cierta reserva ante un posible mayor uso turístico. Una mujer que pasea a menudo con su perro se rió: «Ahora tenemos sitio para pasear, solo esperamos que la calma no sea devorada por las cámaras de los móviles». Frases como esa suenan entre almendros y el zumbido de las lanchas a motor y muestran: la gente quiere lugares de encuentro, pero sin perder su barrio.

Por la noche, la iluminación cálida y pensada de los accesos crea un ambiente relajado. No focos deslumbrantes, sino luz suave que recibe por igual a paseantes, parejas y noctámbulos. La nueva vegetación no solo da sombra, también aporta sonidos: el susurro de las hojas, el ocasional chirrido de los insectos y el leve burbujeo cuando el mar golpea el espigón.

Cronograma y perspectiva

Los trabajos gruesos están en gran medida concluidos (Paseo Marítimo en Palma: Las obras llegan a su fin): pavimentos, peldaños para sentarse, maceteros y los accesos se ven terminados. En las próximas semanas habrá trabajos de acabado —instalación de barandillas, finalización de las luminarias, la última capa de arena en el parque infantil y las labores de restauración del monumento. Quien pase ahora ve a artesanos, furgonetas de suministros y peatones curiosos probando los nuevos caminos. No es un gran espectáculo, más bien el sonido tranquilizador de una ciudad que se reorganiza.

Para Palma esto es más que una intervención cosmética. Es un tramo de costa que se devuelve: a los peatones, a los vecindarios y a pequeños comercios como la panadería y la cafetería de la esquina. La conexión entre el Paseo Marítimo y Es Jonquet será más estrecha, los recorridos más cortos y los bancos más numerosos. Los niños tienen un nuevo punto de encuentro, los mayores algunas nuevas historias y la ciudad un nuevo tramo de calidad de vida.

En resumen: Plaza de Santo Domingo de la Calzada — última obra en el Paseo Marítimo. Tres accesos iluminados hacia Es Jonquet, más zonas verdes, aceras más anchas, parque infantil compacto y restauración del monumento con financiación de la UE. Finalización: en las próximas semanas.

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