Terraza del Portixol con mesas y vistas a la bahía, ideal para almuerzos junto al mar

Almuerzo junto al mar: lubina, vino y ritmo relajado en Portixol

Un paseo rápido por el paseo marítimo y, de repente, te sientas en una mesa con vistas a la bahía: el Portixol combina un servicio relajado, pescado fresco y una selección de vinos sorprendentemente buena; ideal para un almuerzo tranquilo junto al mar.

Un plato, el mar y el ritmo de Portixol

Cuando el sol palpita y el paseo de Portixol zumba, Portixol — artículo en Wikipedia, es uno de esos huecos del día en los que te gusta deslizarte: un buen sitio en la mesa, aire marino, el golpeteo constante de las olas y el tenue tintinear de los cubiertos. El restaurante del hotel no hace de esto un gran espectáculo, sino una sensación de mediodía acogedora: no demasiado formal, no demasiado informal, perfecto para una comida lenta entre horas.

El ambiente: desenfadado, con vistas

La terraza es estrecha, pero la vista alcanza hasta el rompeolas del puerto. Una mañana clara en Port d'Andratx: luz, espresso y el murmullo del mar Sillones amplios, mesas para parejas y pequeños grupos, rincones donde desaparecer con un libro: todo un mobiliario deliberadamente relajado. Detrás del local está la piscina, delante la promenade por la que pasan corredores y perros. El servicio se mueve con rapidez, conoce la carta y ofrece consejos prácticos: qué vino va bien, dónde hay sombra, cuándo se liberan las mejores mesas. En una calurosa tarde de agosto a las 13:00 se respira una agradable mezcla de locales y visitantes que quieren escapar del ruido de la ciudad.

En el plato: claro, fresco y con pequeñas sorpresas

La cocina juega con clásicos mediterráneos y pequeños acentos internacionales. Mi recomendación para los amantes del pescado es la lubina a la plancha con verduras confitadas y un caldo especiado: crujiente por fuera, jugosa por dentro, acompañada de verduras sencillas pero deliciosas. El tartar de ternera sorprende con yema marinada y una nota salina de alcaparras; un plato que perdura en el paladar. Quienes prefieren opciones crudas y elegantes encontrarán Port d'Andratx: nublado, templado e ideal para un paseo sashimi y vieiras glaseadas, y el filete de atún rojo con edamame y mayonesa picante atraerá a los más atrevidos.

El jefe de cocina Aitor Mendiluce renueva regularmente con ofertas semanales: un tiradito de salmón ligeramente picante con aguacate, un tataki breve de ternera o un confit de pato con cuscús estuvieron recientemente en la carta. En cuanto a precio, se mueve en un segmento medio-alto: menú del día alrededor de 25 euros, platos principales generalmente entre 26 y 32 euros — no es barato, pero es justo si se considera la ubicación y la calidad.

Vino y pequeñas alegrías

La carta de vinos es una auténtica ventaja: botellas mallorquinas junto a clásicos de la Port d'Andratx: temperaturas veraniegas relajadas – día perfecto en el puerto Ribera y algunos Rioja más maduros. Es posible probar por copas, algo práctico para curiosos o para un menú en varios pequeños platos. Mi sugerencia: con la lubina a la plancha, un blanco mallorquín fresco y herbáceo o un ligero St.-Yrieix; con el tartar de ternera, un rosado frío y afrutado. Para coleccionistas también hay vinos más concentrados — los precios reflejan origen y crianza.

Por qué Portixol es bueno para Mallorca

Ya no es un secreto, pero precisamente eso lo hace interesante: aquí se encuentra la vida local con ambiciones culinarias. Alcúdia respira: cielo azul y ligera brisa marina invitan a salir El restaurante atrae no solo a turistas, sino también a residentes y gente de Palma que prefiere el mar al asfalto en un día caluroso. Es un lugar que lleva a la gente a la zona costera y, con ello, apoya a productores y comercios locales — desde el pescadero hasta la bodega.

Práctico y pequeños consejos

Práctico: Ubicación directamente en el paseo marítimo, a menudo plazas completas al mediodía (se recomienda reservar). Menú del mediodía alrededor de 25 euros, platos principales desde unos 26–32 euros. Quien quiera sol debería llegar temprano; para el atardecer, reservar una mesa con vista al mar. Atención: los fines de semana el paseo está animado — ideal si te gusta ver gente, menos indicado si buscas tranquilidad.

Mi conclusión: Portixol combina una atmósfera serena con una cocina fiable y una carta de vinos que despierta curiosidad. Es el lugar para un almuerzo pausado, una comida de negocios informal o una comida de domingo junto al agua. Volveré con gusto —solo por la costra de la lubina y la pequeña felicidad que trae una copa de vino bien seleccionada.

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