Llorenç Galmés agradece a bomberos de Alcúdia durante visita a la estación, junto a un camión de bomberos.

Presidente del Consell Insular visita el parque de bomberos de Alcúdia: agradecimiento a los efectivos en Navidad

En Nochebuena Llorenç Galmés expresó su agradecimiento a los bomberos de Alcúdia. 46 efectivos estuvieron de servicio durante las fiestas; recientemente hubo intervenciones graves en Muro y en La Vileta (Palma).

Presidente del Consell Insular visita el parque de bomberos de Alcúdia: agradecimiento a los efectivos en Navidad

Presidente del Consell Insular visita el parque de bomberos de Alcúdia: agradecimiento a los efectivos en Navidad

Un saludo silencioso a quienes están disponibles incluso en días festivos

La tarde del 24 de diciembre una brisa fresca del puerto recorrió las calles de Alcúdia, entre gaviotas juguetonas y el tenue brillo de las luces navideñas. En la estación de bomberos, a la salida hacia el puerto, sin embargo, había actividad: se comprobaban linternas, se limpiaban cascos, y la cafetera no dejaba de funcionar. Fue allí, en medio de la rutina, donde el presidente del Consell Insular, Llorenç Galmés, acompañado por el responsable del área, Rafel Bosch, visitó a los efectivos y les trasladó su agradecimiento.

Estas visitas no son grandes actos, sino más bien trayectos cortos entre el vestuario y el garaje. Galmés no subió a un estrado; recorrió la nave, revisó los vehículos y se despidió con palabras de reconocimiento de quienes acababan de comenzar su turno. Oficialmente, durante las fiestas estuvieron de servicio 46 efectivos —repartidos entre la central operativa y ocho parques de la isla—, y eso no es solo un número: es una red de seguridad visible cuando otros celebran, como recoge De regreso del frente de fuego: lo que realmente necesitan las fuerzas de Mallorca.

La necesidad se hizo patente en los días previos. En Muro se produjo el martes por la noche un incendio en una vivienda en el que una mujer de 84 años resultó gravemente herida y necesitó atención médica. Y en el barrio palmesano de La Vileta un fuego nocturno destruyó cuatro contenedores y dos vehículos. Intervenciones como estas demuestran que los bomberos son activados también en días festivos, que los turnos deben acortarse o reorganizarse y que muchos cambian una Navidad en familia por servicio a la comunidad; casos como este recuerdan episodios similares, por ejemplo Fuego junto al campo deportivo en Inca: un bombero herido — ¿qué pasa ahora?.

Para quienes viven en la isla, esto es una constante silenciosa: mientras en muchos salones las velas parpadean, otros velan para que ese brillo no corra peligro. La visita del presidente del Consell es, por ello, más que un gesto: es un reconocimiento visible a horas alejadas de la familia y de la mesa festiva. Es un momento en el que la comunidad ve a quienes permanecen atentos cuando la mayoría cierra las puertas.

Lo que esto significa para Mallorca no es difícil de percibir: cuerpos de bomberos bien equipados y motivados reducen riesgos, aceleran la ayuda y ofrecen apoyo a las personas afectadas. Al mismo tiempo, encuentros como este generan confianza entre la administración y los equipos de intervención —y eso se nota en la calle cuando los vecinos cuentan lo rápido que llegó la ayuda o lo serena que fue la coordinación desde la central—, y la colaboración exterior queda reflejada en iniciativas como Mallorca envía bomberos y equipos de rescate al continente.

En clave práctica: quienes residen aquí o visitan la isla pueden devolver algo sencillo, no con grandes palabras sino con actos cotidianos. Revisar detectores de humo, no dejar velas sin vigilancia, no colocar estufas junto a cortinas. Las corporaciones pueden complementar con acciones de prevención y puestos informativos en mercados locales —así el agradecimiento se convierte en una oportunidad para reforzar la seguridad—; también conviene recordar avisos específicos como Incendio en un hotel en Cala San Vicente: un aviso para la protección contra incendios en temporada baja.

En Alcúdia la charla fue breve y distendida. Las sirenas permanecieron mudas durante la noche, lo que en Nochebuena fue sin duda el mejor regalo para todos. Aun así, las intervenciones siguen formando parte del día a día: bomberos con el mar a la espalda preparados para salir en cualquier momento. Un simple gracias del presidente, un apretón de manos, un gesto de reconocimiento —pequeños signos que en Mallorca tienen peso.

Por qué es bueno para Mallorca: la valoración visible fortalece la moral, aumenta la disposición y deja claro que la seguridad es un trabajo colectivo. Los bomberos permanecen presentes, la administración muestra respaldo y los vecinos perciben que la responsabilidad se comparte. Es más que simbolismo: supone una mejora práctica para la isla.

Si te desplazas durante las fiestas, un poco de prudencia y respeto por los riesgos suele evitar intervenciones. Y si llega a producirse un incendio: los bomberos acudirán, festivo o no. Por eso vale la pena, de vez en cuando, decir gracias.

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