Cigarrillos junto a monedas y un mapa de Mallorca, simbolizando precios al alza y recaudación fiscal

¿Quién se beneficia de los cigarrillos cada vez más caros en Mallorca? Un chequeo de realidad

¿Quién se beneficia de los cigarrillos cada vez más caros en Mallorca? Un chequeo de realidad

El aumento de los precios del tabaco aporta más dinero al fisco, pero menos personas fuman —al menos oficialmente. Lo que las cifras no muestran: presión sobre los hogares, riesgos de contrabando y una oferta insuficiente para la deshabituación en la isla.

¿Quién se beneficia de los cigarrillos cada vez más caros en Mallorca? Un chequeo de realidad

Pregunta clave: ¿El fuerte aumento del precio de los cigarrillos en Mallorca conduce realmente a una mejor salud, o surgen nuevos problemas que quedan fuera del debate público?

En el kiosco del Passeig del Born a primera hora: un turno de obreros toma un espresso, un jubilado hojea los anuncios, el vendedor cuenta el cambio —y el cajón con los cigarrillos se cierra más despacio. Las cifras oficiales dicen que la cantidad de dinero que ingresa al fisco en las Baleares por productos del tabaco ha aumentado a pesar de la caída en las ventas. El Ministerio de Hacienda español registra para el año pasado un aumento del volumen de negocio del 3,25 por ciento, hasta más de 486 millones de euros; además, existen análisis sobre La inflación baja, los costes permanecen: ¿quién paga el precio en Mallorca que contextualizan estos cambios económicos.

La fluctuación estacional es típica de la isla: en invierno, por ejemplo en febrero, se venden alrededor de 3,5 millones de paquetes; en julio las ventas alcanzan su punto máximo con unos 7,68 millones de paquetes —el turismo duplica las ventas respecto a los meses tranquilos. Esa dinámica forma parte de la explicación desarrollada en Vivir más caro en Mallorca: ¿Quién paga el precio?, que examina cómo la estacionalidad impacta en los costes diarios.

Los datos de salud muestran una reducción a largo plazo del consumo diario: el 20,9 por ciento de las personas en las Baleares fuma a diario (encuesta 2023), hace veinte años este porcentaje era del 28,6 por ciento. También ha cambiado la intensidad: quien antes fumaba más de 20 cigarrillos al día, hoy lo hace con menos frecuencia. La proporción de fumadores intensos ha caído del 48 por ciento al 20,1 por ciento. Casi el 41 por ciento de los fumadores diarios consume ahora menos de diez cigarrillos al día. Los hombres siguen fumando a diario con más frecuencia (23,8 por ciento) que las mujeres (18,1 por ciento).

En resumen: más dinero por paquete, menos paquetes —una evolución fiscalmente atractiva y con sentido desde el punto de vista sanitario. Pero hay aspectos donde la cuenta simple no basta.

Análisis crítico: el fisco gana —pero ¿quién carga con el peso? Impuestos más altos y, por tanto, cigarrillos más caros afectan especialmente a las personas con bajos ingresos. En Mallorca esto no solo afecta a los residentes: trabajadores temporales, empleados de hotel, equipos de limpieza en alojamientos y pequeños autónomos son más sensibles a los cambios de precio; ese efecto también se refleja en el encarecimiento de la cesta alimentaria, como señala Por qué los alimentos en Mallorca son notablemente más caros — y qué podemos hacer. Si el canal legal se encarece, aumenta el riesgo de que los fumadores busquen alternativas más baratas —mercancía de contrabando, importaciones desde otras regiones o productos no regulados. Las estadísticas oficiales captan esos mercados en la sombra solo de forma incompleta.

Otro punto ciego: el papel del turismo. Las cifras ofrecen volúmenes de paquetes por mes, pero dicen poco sobre cuánto se vende a turistas de paso o a visitantes de larga estancia. Esto tiene consecuencias para el control y la prevención —las medidas deben pensarse de forma distinta en temporada alta y baja.

También el debate sobre los cigarrillos electrónicos y los nuevos productos de nicotina suele ser superficial. Algunas encuestas señalaron recientemente una caída en el uso de cigarrillos electrónicos tras un aumento temporal, pero las tendencias juveniles pueden variar mucho por regiones. Escuelas en Palma y en municipios pequeños informan de vez en cuando sobre la presencia de productos nuevos en los patios del recreo —aquí faltan estudios fiables y continuos.

Lo que falta en la discusión pública: datos transparentes sobre cómo se emplean los ingresos fiscales adicionales. ¿Se invierten en prevención de adicciones, en servicios de asesoramiento y programas de deshabituación, o van directamente al presupuesto general? Además, hace falta un debate honesto sobre los riesgos del mercado negro y sobre cómo actúan las autoridades de control en los picos de afluencia en Mallorca; el impacto en el presupuesto familiar y en la compra semanal está reflejado en informes como Cuando la cuenta del supermercado duele: cuánto ha subido la compra semanal en Mallorca.

Observación cotidiana: en el paseo marítimo de Portixol por la noche se ve claramente. Grupos de turistas fuman en las escaleras, camareros limpian vasos, taxistas se echan un cigarrillo entre dos carreras. El silencio después de medianoche es distinto al de un frío febrero en la Plaça Major, cuando hay menos viandantes y las tiendas cierran con más tranquilidad. Estas escenas muestran que la regulación y el control no solo ocurren en despachos oficiales; forman parte de la vida urbana.

Propuestas concretas para Mallorca:

1) Vinculación más clara de los ingresos adicionales: Al menos una parte de los impuestos añadidos al tabaco debería destinarse específicamente a programas locales de prevención y deshabituación —por ejemplo, más personal en los centros de salud (CAP), terapias gratuitas de reemplazo de nicotina y asesoramiento de fácil acceso en los municipios.

2) Estrategias estacionales: En temporada alta turística deben intensificarse los controles contra el comercio informal y el contrabando. Al mismo tiempo es necesario más material informativo para visitantes —en hoteles, en agencias de alquiler y en varios idiomas.

3) Mejorar los datos: Encuestas regulares adaptadas a las islas sobre cigarrillos electrónicos, contrabando y consumo juvenil ayudarían a orientar las medidas con mayor precisión.

4) Cooperación local: Una red formada por farmacias, quioscos, escuelas, sindicatos y administraciones municipales podría arraigar mejor la deshabituación —incluida la formación para los puntos de venta para que detecten cadenas de suministro de riesgo.

5) Ofertas de fácil acceso: Puntos de asesoramiento móviles durante la temporada y subvenciones para terapias de reemplazo de nicotina para personas con bajos ingresos aliviarían la desigualdad social.

Conclusión: Los números fríos se pueden leer de forma positiva —menos gente fuma y el mercado se reduce. Pero si se mira con atención surgen nuevas preguntas: ¿quién paga el precio del encarecimiento, cómo reacciona el mercado negro y en qué se invierten los ingresos adicionales? En Mallorca, entre los tonos primaverales del mercado de la Plaça Olivar y el ruido veraniego de los autocares de hotel, no basta con fiarse solo de las cifras. La política y el sistema de salud deben cerrar las lagunas antes de que se hagan notar en la vida diaria —en la forma de un paquete más caro en el bolsillo de un trabajador o de un nuevo producto en el patio de una escuela.

Preguntas frecuentes

¿Por qué los cigarrillos son cada vez más caros en Mallorca?

El encarecimiento responde sobre todo a una subida de impuestos sobre el tabaco, que hace que cada paquete cueste más. Aun así, el consumo total de paquetes ha bajado, mientras la recaudación pública en Baleares ha seguido creciendo. Es una medida que busca reducir el consumo, pero también cambia la forma en que la gente compra y fuma.

¿Ha bajado la cantidad de personas que fuman en Baleares?

Sí, los datos muestran una caída a largo plazo del consumo diario en Baleares. Hace veinte años fumaba a diario una proporción mayor de la población que ahora, y también ha bajado el número de fumadores intensivos. En cambio, sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres, con más hombres fumando a diario.

¿Cuándo se vende más tabaco en Mallorca, en verano o en invierno?

En Mallorca se vende claramente más tabaco en verano que en invierno. En los meses tranquilos, como febrero, las ventas son mucho más bajas que en julio, cuando el turismo dispara la demanda. Esa diferencia estacional es muy marcada y afecta tanto a los ingresos fiscales como al control del mercado.

¿A quién afecta más que suba el precio de los cigarrillos en Mallorca?

La subida afecta más a las personas con menos ingresos, porque el gasto diario pesa más en su presupuesto. En Mallorca también impacta en trabajadores temporales, personal de hotel, equipos de limpieza y pequeños autónomos, que notan antes cualquier aumento. Cuando el precio legal sube mucho, algunas personas buscan alternativas más baratas fuera del canal regulado.

¿Hay riesgo de más contrabando de tabaco en Mallorca si suben mucho los precios?

Sí, ese riesgo existe. Cuando el tabaco legal se encarece, algunas personas recurren a mercancía de contrabando, importaciones irregulares o productos no regulados. Las cifras oficiales no captan bien esos mercados en la sombra, así que el problema puede ser mayor de lo que parece.

¿En qué se usa el dinero extra que recaudan los impuestos del tabaco en Mallorca?

No siempre está claro en qué acaba ese dinero. Una parte del debate pide que los ingresos adicionales se destinen de forma visible a prevención, asesoramiento y programas para dejar de fumar. Sin una vinculación concreta, el dinero puede ir al presupuesto general y perderse la trazabilidad.

¿Se está fumando menos en Portixol y en el centro de Palma?

En lugares como Portixol o el centro de Palma se nota sobre todo el cambio de hábitos según la hora y la temporada. En zonas con más vida nocturna y turismo, siguen viéndose fumadores en terrazas, paseos y esquinas. Eso no significa que haya más consumo que antes, sino que la presencia del tabaco sigue siendo muy visible en el espacio público.

¿Qué deberían hacer los hoteles y comercios de Mallorca con el tabaco en temporada alta?

En temporada alta conviene reforzar la información y el control, porque el turismo multiplica la venta de tabaco y también complica la vigilancia. Hoteles, agencias de alquiler y comercios pueden ayudar con material claro para visitantes y con una detección más cuidadosa de productos de riesgo. La idea es adaptar la respuesta al ritmo real de la isla, no tratar julio como si fuera febrero.

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