Niveles muy bajos del embalse Gorg Blau en la Serra de Tramuntana

La Serra en modo seco: Gorg Blau y Cúber solo a un tercio de su capacidad

Los dos embalses más importantes de la Serra de Tramuntana — Gorg Blau y Cúber —, según mediciones recientes, están llenos solo en torno al 31 %. Una mirada a la Ma-10, a los pueblos y a los suministros de agua muestra: es más que un simple hueco veraniego.

Los embalses se encogen — una llamada de atención desde la Serra

Al amanecer, cuando el calor todavía no aprieta y las cigarras solo emiten un leve zumbido, un jardinero mayor se planta junto a la Ma-10 y mira el Gorg Blau. «Antes se podía sentar aquí descalzo en la orilla», dice, medio enfadado, medio resignado. Las orillas pardas del lago cuentan una historia sencilla y amarga: Gorg Blau y Cúber están actualmente llenos solo en torno al 31 por ciento y puede consultarse un informe sobre los niveles de Gorg Blau y Cúber.

La pregunta clave

¿Cómo nos preparamos para que unos cuantos días de lluvia no lleguen demasiado tarde? Esa es la pregunta que ahora recorre los pueblos —desde Escorca hasta la Ma-10—; para seguir la evolución meteorológica conviene revisar la predicción meteorológica de la AEMET.

Por qué los niveles han bajado tanto

Las empresas de agua comunicaron el lunes 25 de agosto un nivel total de 30,98 %. Concretamente, el Gorg Blau estaba en torno al 30,59 % y el Cúber en unos 31,59 %; estos datos se recogen en el seguimiento de la evolución de los embalses.

En comparación: el 21 de julio los embalses estaban aún al 38,86 % —una caída de casi ocho puntos porcentuales en solo cuatro semanas. Y en el Cúber el nivel descendió cerca de un 16 % en cinco semanas; sobre la situación pese a las precipitaciones recientes puede leerse un análisis de los embalses tras lluvia y nieve.

La explicación es banal, pero dura: ha llovido muy poco y la demanda —por turismo, llenado de depósitos hoteleros, piscinas privadas y riego de jardines— ha subido con fuerza. Además, las reservas habituales de invierno, más frescas y con más agua, han faltado este año. Menos aportes, mayor extracción —he ahí el problema.

¿Quién lo nota de inmediato?

Primero el paisaje: los senderistas encuentran fondos de orilla al descubierto, pequeñas embarcaciones de pesca quedan como juguetes olvidados sobre tierra seca. En los pueblos alrededor de Escorca se debate en la plaza; los hoteles llenan sus propios depósitos y algunos jardineros apagan los aspersores. En muchos hogares ya rige la prealerta, con excepción de la parte sur de la Tramuntana. La misma imagen en Menorca y Ibiza; Formentera, por ahora, se mantiene al margen.

Y sí: el vecino ha cubierto su piscina —por principios. Pequeños gestos cotidianos que de pronto se vuelven políticos.

¿Qué se discute de forma insuficiente?

En público se oyen a menudo los consejos habituales: duchas más cortas, recoger agua de lluvia, regar por la noche. Eso está bien, pero no basta. Tres aspectos pasan desapercibidos:

1. La cuestión de la infraestructura: Sistemas de tuberías antiguos, conexiones transversales entre depósitos inexistentes y capacidad de bombeo limitada hacen que redirecciones técnicas sean caras y lentas. Unas cuantas bombas de suministro ayudan a corto plazo, pero no resuelven el problema estructural.

2. Prioridades de uso: En muchos casos el agua potable se trata igual que la destinada a la agricultura o a las piscinas de hoteles. Faltan reglas claras y sistemas de incentivos que premien el consumo responsable.

3. Reutilización: En Mallorca existe potencial para utilizar aguas depuradas tratadas como fuente de riego —técnicamente posible, pero aún por desarrollar políticamente y económicamente.

Medidas concretas y aplicables

A corto plazo ayudan las medidas de ahorro conocidas: regar de noche en lugar de mediodía, cisternas para recoger agua de lluvia para el jardín, duchas más cortas, llenar menos piscinas. Para ayuntamientos y suministradores hay medidas rápidas: - Desvíos temporales entre depósitos, donde técnicamente sea posible; - Empleo acelerado de bombas adicionales y equipos móviles de impulsión; - Concesión de subvenciones para el uso de agua de lluvia en fincas y hoteles.

A medio plazo la isla necesita proyectos más ambiciosos: ampliar la infraestructura, invertir en la reutilización del agua para la agricultura y los campos de golf, contadores inteligentes y tarifas que premien la conducta ahorradora.

¿Qué significa esto para la vida cotidiana?

No es una catástrofe de un día para otro, dicen en la Ma-10, pero sí una señal de aviso que no deberíamos ignorar. Unos cuantos días de lluvia aliviarían mucho: hasta entonces, pequeños ahorros reales en cada hogar y en cada finca son lo mejor que podemos hacer. ¿Y las autoridades? Llaman a la prudencia y estudian soluciones técnicas. Eso cuesta tiempo y dinero —y ambos son escasos.

Si vive en la zona: esté atento a los comunicados de su municipio. Y, por favor, lleve al jardinero de la Ma-10 un vaso de agua —hace lo que puede. Para información adicional sobre el propio Gorg Blau puede consultarse la entrada de Wikipedia sobre Gorg Blau.

Preguntas frecuentes

¿Por qué están tan bajos los embalses de Gorg Blau y Cúber en Mallorca?

Los embalses han bajado porque ha llovido poco y, al mismo tiempo, el consumo de agua ha aumentado. En Mallorca pesan especialmente la demanda turística, el llenado de depósitos, las piscinas privadas y el riego de jardines. Cuando entran menos aportes de agua de los habituales y sale más cantidad, el nivel cae con rapidez.

¿Se puede bañarse en Gorg Blau o Cúber cuando están tan bajos?

Aunque el paisaje cambia mucho cuando el nivel baja, no conviene pensar en estos embalses como zonas de baño. Son reservas de agua y su orilla puede quedar embarrada, seca o inestable, además de que el acceso no está pensado para ese uso. Lo más prudente es tratarlos como espacios de paso o contemplación, no como lugares para entrar al agua.

¿Qué se puede hacer en la Serra de Tramuntana cuando los embalses están secos?

La Serra de Tramuntana sigue siendo un buen lugar para caminar y observar el paisaje, aunque la imagen sea más seca de lo habitual. Eso sí, conviene ir preparado para el calor, llevar suficiente agua y respetar los senderos, porque las orillas y caminos pueden estar más expuestos. Es un momento para disfrutar de la montaña con calma y sin esperar el aspecto verde de otras épocas.

¿Qué ropa o cosas conviene llevar si vas a la zona de Gorg Blau y Cúber en Mallorca?

En esta zona conviene ir preparado para el calor y para caminar con comodidad. Lo más útil suele ser agua suficiente, protección solar, calzado adecuado y algo para cubrirse si el sol aprieta mucho. Si vas a estar un rato, también ayuda planear la visita sin prisas y consultar el tiempo antes de salir.

¿Cuándo suele ser mejor visitar la Serra de Tramuntana si llueve poco en Mallorca?

Cuando falta lluvia, la Serra de Tramuntana se vuelve más seca y el paisaje cambia bastante. Para una visita tranquila suele ser mejor elegir horas frescas del día y no confiar en que haya agua o sombra en todos los puntos del recorrido. Antes de salir, merece la pena revisar la previsión meteorológica, sobre todo si se quiere caminar por zonas expuestas.

¿Qué pasa con el agua en los pueblos cerca de Escorca cuando bajan los embalses?

En los pueblos cercanos a Escorca suele aumentar la preocupación por el consumo y por cómo se reparte el agua disponible. Pueden oírse más llamadas al ahorro, a revisar el riego y a usar el agua con más cuidado en casas, hoteles y fincas. Lo más sensato es seguir los avisos del municipio, porque las recomendaciones pueden cambiar según la situación local.

¿Qué medidas ayudan a ahorrar agua en Mallorca en verano?

Las medidas más sencillas siguen siendo las más útiles: duchas más cortas, regar por la noche, recoger agua de lluvia cuando sea posible y no llenar más de lo necesario piscinas o depósitos. En jardines y fincas también ayuda reducir el riego en las horas de más calor. Son gestos pequeños, pero juntos pueden aliviar bastante la presión sobre las reservas.

¿La falta de agua en Mallorca afecta solo a la Serra de Tramuntana?

No. Aunque Gorg Blau y Cúber sean la imagen más visible, la preocupación por el agua también se nota en otras zonas de Mallorca y en el resto de Baleares. La diferencia es que la Serra refleja el problema de forma más clara, porque sus embalses muestran muy bien cuándo falta lluvia y cuánto se está consumiendo.

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